Comportamiento Disruptivo

Cuando hablamos de comportamiento disruptivo nos referimos a incumplimiento de normas, desobediencia, ignorancia de los límites…, pero de forma ocasional, es decir, nunca hasta el punto de sobrepasar la gravedad suficiente como para ser adecuado diagnosticar un trastorno. Ahora bien, aunque no sea suficiente como para diagnosticar, tenemos que prestarle atención, pues la desobediencia (y todos los problemas que acarrea) es uno de las conductas que más preocupa a los padres y que más consultas a profesionales genera. Quizás te sonarán las situaciones en las que tu hijo protesta siempre ante cualquier orden, lleva a cabo conductas que le habéis prohibido expresamente, no obedece nunca a la primera… Pues bien, a todos estas conductas nos referimos cuando hablamos de “comportamiento disruptivo“, comportamientos que generan mucha irritabilidad.

 

Si falla la comunicación, falla la base para una buena relación. Empecemos trabajando la comunicación para reducir el comportamiento disruptivo.

El comportamiento disruptivo y su tratamiento:

Para el tratamiento del comportamiento disruptivo, si se trata de únicamente problemas de conducta, es decir, de vez en cuando hacen conductas que están fuera de lugar (por ejemplo: llegan tarde a casa, dicen mentiras, hacen novillos…) es importante utilizar el entrenamiento para padres y que aprendáis técnicas operantes. El entrenamiento para padres consiste en aprender nuevas vías de comunicación con tus hijos, a ser más asertivos, a dejarles su espacio para que puedan expresarse mejor, a ayudarles a poner nombre a las emociones que sienten, a evitar discutir pero siendo conscientes que las normas de casa deben cumplirse, etc.

La comunicación es el camino más importante de una buena relación, y por ello hemos de cuidarla. Hablar de cómo nos comunicamos, pensar qué palabras pueden molestar a tu hijo, tomar conciencia que muchas veces la comunicación falla por ambas partes… Después de un conflicto, pasado un tiempo razonable, es bueno hablar en qué se ha errado y cuál ha sido el desencadenante, puesto que muchas veces viene por una postura “a la defensiva”, que hace que nos lancemos piedras antes de que uno acabe la frase.

Resumiendo y como hemos dicho al principio, si falla la comunicación, falla la base para una buena relación.

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