La entrevista a niños tiene una gran complejidad dada la carencia de autonomía del niño y la variabilidad propia del proceso evolutivo

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

A continuación explicaremos los aspectos más importantes a tener en cuenta en la entrevista a niños: cómo debe de ser la evaluación en la infancia y adolescencia, el conocimiento del profesional, la relación del niño o adolescente con el psicólogo, las diferencias respecto a la evaluación en adultos y cómo informar a nuestro hijo o hija que vamos a ir al psicólogo.

En el presente artículo, os vamos a explicar diferentes puntos sobre las generalidades en el proceso de evaluación infantil y adolescente, también importantes para no caer en errores a la hora de tener el primer contacto con ellos/as.

La evaluación en la infancia y la adolescencia

En cada uno de los apartados de los Trastornos Mentales tenéis los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de realizar una evaluación lo más exacta posible al niño/a según el trastorno que tenga. Para ello, aquí tenéis un listado del proceso de evaluación de cada uno de los trastornos de la infancia:

  1. Pruebas TDAH
  2. Evaluación Autismo
  3. Tics nerviosos
  4. TND
  5. Evaluación de la Conducta
  6. Trastorno Específico del Aprendizaje
  7. Evaluación de la Encopresis
  8. Evaluación de la depresión
  9. Evaluación del Insomnio
  10. Terror nocturno
  11. Las pesadillas
  12. Fobia social test
  13. Mutismo
  14. Evaluación del Trastorno de Ansiedad por Separación

Papel del psicólogo infantil

El psicólogo infantil debe ser un profundo conocedor del desarrollo evolutivo y de la psicopatología infantil. Esto es así porque es necesario que el profesional sepa contextualizar los diferentes actos del niño o adolescente en la etapa evolutiva del desarrollo.

Esta contextualización nos permitirá, por un lado, no patologizar lo que es normal por el desarrollo evolutivo, y por otro, detectar cuando es necesaria una intervención precoz.

Por ejemplo, un niño con 2 años con miedo a lo desconocido es algo normal; forma parte de los miedos evolutivos propios de la edad. Otro ejemplo: una niña de 5 años que no quiere pisar las líneas de pasos de peatones, esto no es una obsesión, sino un simple juego para ella y también propia de su edad.

Por lo tanto, que sea un experto de la psicopatología infantil y del desarrollo evolutivo permitirá al profesional tomar decisiones a tiempo evitando que se alargue el problema.

La entrevista a niños y la relación con el psicólogo

Como comentamos en la Evaluación de los diferentes Trastornos Mentales, los padres son la piedra angular en la evaluación infantil, teniendo un papel primordial. Pero, ¿cuándo se puede considerar que estos pasan a un segundo plano?

0-5 años: la relación con el psicólogo está mediatizada por los adultos, siendo su información muy importante durante la evaluación. Hasta los 3 años la presencia de la madre es imprescindible y de los 4 a lo 5 años puede ausentarse en algún momento.

6-11 años: la mediación e intervención de la familia es relevante e imprescindible, pero no en tanta medida como en la etapa anterior.

12-18 años: las figuras paternales pierden protagonismo y la relación con psicólogo – adolescente es más directa y personal.

Evaluación en adultos

Lo que hace más diferente la evaluación infantil de la adulta es la necesidad de una aproximación multimodal, es decir, el uso de distintos métodos y técnicas y la obtención de información de diferentes fuentes.

En relación a las distintas fuentes, los niños son más conocedores, como es lógico, de su mundo interno, de lo que sienten y lo que piensan.

Por otro lado, los padres y los profesores dan más información sobre las conductas exteriorizadas, es decir, aquello que se ve y el niño muestra públicamente. Además, los padres también tienen conocimiento de cuándo se inició el problema y con qué intensidad.

Por último, otra fuente importante son los amigos, primordiales en esta etapa evolutiva, los cuales son más conocedores de los problemas de socialización. Por lo tanto, será necesario comprobar la veracidad de estas múltiples fuentes de información, así como la interpretación que hace cada una de ellas respecto al problema.

La consideración de las diferentes fuentes nos lleva, también, a valorar la importancia del contexto. Esto es así porqué muchas veces el comportamiento del niño o niña puede ser explicado por el entorno en el que vive. Por ejemplo, su agresividad puede deberse a la irritabilidad que ve en casa en su día a día por parte de sus padres.

Relacionado con esto, mencionamos la enorme plasticidad que existe principalmente en esta etapa del desarrollo evolutivo. La plasticidad infantil les hace especialmente sensibles al entorno, por lo que también tenemos que considerarla.

Además, el conjunto de técnicas (como es la entrevista con el niño, o test de personalidad o inteligencia) que nos permiten evaluar en la infancia y la adolescencia tienen que tener unas adecuadas garantías psicométricas. Vamos a ver qué significa esto con un ejemplo:

El lenguaje de un niño con 2 años es muy diferente del de un niño de 2 años y medio. Con sólo 6 meses se produce lo que se llama “explosión denominadora”, donde los peques empiezan a denominar y a poner nombre a todo lo que ven. Es por eso que los test que administremos a los 2 años y a los 2 años y medio tienen que ser muy específicos y fiables para garantizar que estamos evaluando correctamente el lenguaje según su edad.

Entrevista a niños: ¿Cómo le decimos de ir al psicólogo?

El modo de preparar al niño para la evaluación es diferente según su edad:

0-3 años: durante estas edades no es necesaria una explicación previa a la visita ya que es aún demasiado pequeño/a.

3-6 años: en este periodo lo mejor es informar de la visita con inmediatez a ésta. Por ejemplo, comentarle justo después de salir del colegio que van a ir a una psicóloga para explicarle por qué se hace pipí por las noches en la cama (hablando aquí de la intervención necesaria sobre que es la enuresis). Se trata de informarle ajustándonos a sus preguntas, para no augmentar su ansiedad.

6-12 años: es importante mencionarle la visita varios días antes con información explícita y estimulando preguntas.

Adolescentes: en esta etapa, lo más útil sería que el propio adolescente acudiera por voluntad propia a consulta, pero sólo lo hace entre un 5-10% de ellos. Es por ello que es muy importante motivar al adolescente para que llame él, pero no a través del castigo o la amenaza, porque esto dificulta la posterior intervención, sino a través de estrategias que le inciten a llamar y acudir (por ejemplo, recurrir al apoyo de los amigos; hacer contratos de contingencias con privilegios, etc.).

Como vemos, la entrevista al niño o adolescente requiere de unas recomendaciones muy concretas para conseguir que ésta sea lo más eficiente posible. 

A continuación os dejamos estos recursos de interés:

Manual de referencia para la evaluación de Victoria del Barrio
Entrevista psicológica para niños de Psicología y Mente

 

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