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trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo

Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo

El Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo consiste en accesos de cólera graves y recurrentes que se manifiestan verbalmente y/o con el comportamiento cuya intensidad o duración son desproporcionadas.

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

El Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo es uno de los trastornos que forma parte del diagnóstico diferencial del Trastorno Negativista Desafiante (TND). Esto es así debido a las semejanzas y diferencias que presentan ambos trastornos. 

En el presente artículo, en primer lugar, comentaremos dichas semejanzas y diferencias, para pasar en segundo lugar a explicar qué es el Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo. 

Semejanzas y diferencias entre el TND y el Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo

Semejanzas entre el TND y el Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo

Ambos trastornos comparten los síntomas de estado de ánimo negativo y arrebatos crónicos

De hecho, el trastorno más comóbido con el Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo, es decir, el que más frecuentemente presenta de forma conjunta, es el TND -véase el artículo “Conozcamos el Trastorno Negativista Deafiante” para indagar en el trastorno-.

Diferencias entre el TND y el Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo

Una de las diferencias entre ambos trastornos es que la intensidad, frecuencia y cronicidad de los arrebatos son más graves en las personas con TDDEA. Es por eso que sólo una minoría de niños y adolescentes, concretamente el 15%, que cumplen criterios del TND serán diagnosticados también de Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo. Por el contrario, cuando la alteración del estado de ánimo es suficientemente grave para cumplir los criterios de Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimono se hace un diagnóstico de TND aunque cumplan todos los criterios, por ser el primero más gave.

Además, otra diferencia importante es la ubicación de dichos trastornos en distintos apartados del DSM-V, el actual manual diagnóstico de referencia. Mientras que el TND se considera un “Trastorno disruptivo, del control de los impulsos y de la conducta“, el TDDEA se contempla dentro de los “Trastornos Depresivos“. El motivo de esta distinta clasificación es el importante componente afectivo (VS. el componente conductual del TND) presente en los pacientes con TDDEA, junto con el alto riesgo de sufrir trastornos depresivos -véase “Depresión Infantil” para conocer en qué consiste- y de ansiedad.

Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo DSM 5

El Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo (DSM 5) se caracteriza por:

A. Accesos de cólera graves y recurrentes que se manifiestan verbalmente (p. ej., rabietas verbales) y/o con el comportamiento (p. ej., agresión física a personas o propiedades) cuya intensidad o duración son desproporcionadas a la situación o provocación.

B. Los accesos de cólera no concuerdan con el grado de desarrollo.

C. Los accesos de cólera se producen, en término medio, tres o más veces por semana.

D. El estado de ánimo entre los accesos de cólera es persistentemente irritable o irascible la mayor parte del día, casi todos los días, y es observable por parte de otras personas (p. ej., padres, maestros, compañeros).

E. Los Criterios A–D han estado presentes durante 12 o más meses. En todo este tiempo, el individuo no ha tenido un período que durara tres o más meses consecutivos sin todos los síntomas de los Criterios A–D.

F. Los Criterios A y D están presentes al menos en dos de tres contextos (es decir, en casa, en la escuela, con los compañeros) y son graves al menos en uno de ellos.

G. El primer diagnóstico no se debe hacer antes de los 6 años o después de los 18 años.

H. Por la historia o la observación, los Criterios A–E comienzan antes de los 10 años.

I. Nunca ha habido un período bien definido de más de un día durante el cual se hayan cumplido todos los criterios sintomáticos, excepto la duración, para un episodio maníaco o hipomaníaco. 

J. Los comportamientos no se producen exclusivamente durante un episodio de trastorno de depresión mayor y no se explican mejor por otro trastorno mental (p. ej., trastorno del espectro del autismo, trastorno por estrés postraumático, trastorno por ansiedad de separación, trastorno depresivo  persistente [distimia]).

K. Los síntomas no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otra afección médica o neurológica.

Prevalencia del Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo

El Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo es frecuente entre los niños que acuden a consultas de salud mental infantil. La estimación de la prevalencia no está clara pero se ha hablado de un 2-5%, siendo más frecuente en los hombres y niños que en las mujeres y adolescentes.

 

Bibilografía

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.

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duelo

Sufrir un duelo NO es tener depresión

Diferencias entre el Duelo y la Depresión, y las fases del duelo más importantes.

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Es importante diferenciar la depresión del duelo. La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por la presencia de distintos síntomas; entre otros, un estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, junto con una disminución o pérdida del interés o el placer por todas o casi todas las actividades que antes la persona realizaba y disfrutaba. En cambio, el duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida. 

Cuando una persona sufre un duelo, en la mayoría de ocasiones no cumple criterios para diagnosticar una depresión y es por eso que es importante diferenciar ambos estados. Vamos a ver concretamente en qué se diferencian.

¿Cómo es su estado de ánimo?

Puede que un familiar o alguien que conozcas haya tenido una pérdida reciente. El proceso de duelo es natural y no debemos reprimirlo. En este caso predominará el sentimiento de vacío y pérdida, con la ventaja de que irá disminuyendo en días o semanas, mientras que el Trastorno Depresivo Mayor se caracteriza por el estado de ánimo deprimido persistente y la falta de esperanza de obtener placer o felicidad.

Este estado de ánimo presente en el duelo se produce en oleadas, las denominadas “punzadas del duelo“, las cuales tienden a asociarse a pensamientos o recuerdos del difunto. En cambio, el estado de ánimo de una persona que sufre depresión es más persistente y no se asocia a pensamientos o preocupaciones específicas.

Además, las personas que sufren un duelo pueden experimentar a la vez emociones positivas que no son características de la intensa infelicidad que sienten las personas con depresión.

¿Cómo son sus pensamientos?

Una persona con duelo generalmente tendrá preocupaciones vinculadas a pensamientos y recuerdos del difunto; mientras que en una persona con depresión predomina la autocrítica y rumiación pesimista.

¿Cómo es su autoestima?

Si convives con una persona que está sufriendo un duelo verás que su autoestima por lo general se conserva, mientras que si conoces a alguien con depresión, verás que frecuentemente tiene sentimientos de no valer para nada y de autodesprecio

En ocasiones, la autoestima de una persona con duelo puede verse mermada por pensamientos de “haber fallado al difunto” (por ejemplo, no haberlo visitado con más frecuencia, no decirle lo mucho que lo quería, etc.). A su vez, si esta persona piensa en la muerte será posiblemente con la intención de “reunirse con él”. En cambio, la persona que sufre un Trastorno Depresivo Mayor tiene pensamientos de muerte con el objetivo de poner fin a su vida, debido al sentimiento de inutilidad y de incapacidad de afrontar el dolor de la depresión.

Fases del duelo de W. Worden

Las 4 fases del duelo de William Worden son:

1. Aceptar la Realidad de la Pérdida
2. Elaborar el Dolor de la Duelo
3. Adaptarse a la nueva realidad sin la persona fallecida
4. Recolocar emocionalmente a la persona fallecida

Estas etapas del duelo de Worden hay que diferenciarlas de las 5 etapas de Kübler-Ross

Fases del duelo de Kübler-Ross

Las 5 fases del duelo de Klüber-Ross son:

1. Negación
2. Ira
3. Negociación
4. Depresión o desesperación
5. Aceptación

(Para recordarlas mejor, en muchas ocasiones se utiliza el acrónimo NINDA).

 

Conocer qué es característico de cada uno nos ayudará a distinguir cuando la persona que tenemos delante está sufriendo un Trastorno Depresivo Mayor o un duelo. Consecuentemente, podremos tratarlo como tal de forma que ofrezcamos una intervención lo más ajustada posible para la persona.

Si te encuentras o conoces a alguien que cumpla alguna de las características expuestas en este artículo, y consideras que necesita ayuda, puedes consultarnos tus preocupaciones a info@orientacionpsicologica.es.

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Monstruos que nos impiden avanzar

Artículo realizado por Alexis Castaño García, psicoterapeuta cognitivo conductual.

Orientación Psicológica

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Hace un par de días estaba releyendo un ensayo que generó un gran cambio en mi vida ya que me hizo reflexionar sobre la forma en la que vemos el mundo y porque eso nos ocasiona sufrimiento. Es un ensayo llamado “el elogio a la dificultad” de un escritor colombiano llamado Estanislao Zuleta. 
En él el autor explica, desde su perspectiva, por qué deberíamos desear lo difícil y no, como normalmente lo hacemos, lo sencillo.

Vivimos en un mundo complejo que, para unos más que para otros, presenta desafíos que ocasionalmente parecen insuperables. Sin embargo nuestra reacción, normalmente, hacia tales retos es la búsqueda inmediatista por eliminarlos  y no la mirada atenta hacia el proceso, es decir, buscamos más la eliminación de la carga que el aprendizaje que puede darnos.

Lo dañino de esto es que la finalidad que buscamos puede ser inaccesible. La gran mayoría de las veces mis clientes con depresión no sufren ni se sienten inútiles debido a situaciones objetivas sino por culpa de las expectativas. !Desean tanto la finalidad que no sienten que lo aprendido sea digno de mención o felicidad!

El problema con esta visión absolutista es que  nuestras metas se convierten en imposibles y se transforman en comodines difíciles de eliminar. Generando así un círculo vicioso de conductas, emociones y pensamientos disfuncionales que no van hacia ningún lado pero que establecen en nosotros la profunda creencia de que las cosas no pueden ser de otra manera.

Antes de continuar pregúntate: “¿me enfoco más en el proceso o en la finalidad?” “¿Qué me están enseñando las dificultades?”.

Esta introducción ha tenido el propósito de mostrarte que existe un monstruo gigante del que surgen los demás monstruos que nos impiden avanzar. Este monstruo es el absolutismo, y por consiguiente todo lo que surge de él, por ejemplo, “los debería” o la moralidad sin matices.

Ahora bien ¿cuáles son esos monstruos de los que hablo?. Según uno de los mejores psicólogos de la historia, Albert Ellis, estos monstruos son 3 y se fortalecen del absolutismo, los pensamientos irracionales, las conductas poco útiles y las emociones incontrolables. Vamos a verlos:

Tengo que hacerlo bien

Normalmente esta idea surge de una visión dicotómica que  propende a ser: “hago las cosas perfectas o no las hago”. El inconveniente con este tipo de pensamientos es que tienden a generar en nosotros dos conductas poco útiles, por un lado nos sentimos frustrados e inútiles y por el otro no realizamos ninguna actividad por considerarla un sinsentido.

La autopercepción de falta de eficacia genera una profecía autocumplida en la que no haremos las cosas bien por considerar que no las estamos haciendo bien. Esto se generaliza a la vida familiar, social y laboral; y es por ello que este monstruo nos impide avanzar.

Me tienes que tratar bien

Esta idea surge de pensamientos de idealización social, es decir, que se basa en cómo deberían ser las cosas y no en como son. Generalmente este planteamiento nace de pensamientos de poca retribución en los que las personas consideran que no son tratados de la misma forma en la que tratan a los demás. ¿Tratar bien a los otros debería ser suficiente para que los otros hagan lo mismo?, ¿así es como funcionan las relaciones sociales?.

En mi blog hay dos artículos donde se explica por qué nos relacionamos con los demás y por qué nos agradan los otros. En ellos muestro que las relaciones sociales cumplen, entre otras, múltiples funciones de autovalidación y es por ello que cuando estas relaciones son insuficientes nuestra autoestima disminuye. Acrecentando así otro monstruo que nos impide avanzar.

El mundo debe ser fácil

En este punto debo hacer una aclaración y es que el hecho de que conscientemente tengas un pensamiento no significa que tu conducta o tus emociones tengan consonancia con dicho pensamiento. Me explico, puedes considerar intelectualmente que el mundo no debe ser fácil y aún así comportarte no solo como si lo fuese sino como si debiese serlo. Por supuesto la “facilidad del mundo” es meramente subjetiva.

¿Por qué este es un monstruo que nos impide avanzar?, simplemente porque indica la forma cómo nos relacionamos con el mundo, es decir con nuestro ambiente y nuestros contactos sociales. Este monstruo es absolutista y no conoce de matices ni sentidos medios y es por ello que te recomiendo flexibilizar tu mente si deseas vencerlo.

Conclusión

Por último me gustaría invitarte a que evalúes cuál de estos monstruos utilizas (o te utiliza) con más frecuencia. Que te preguntes que tan absolutista eres y cuanto daño te ha ocasionado esto; y además que evalúes de forma objetiva cuáles herramientas tienes para vencerlos, qué tan flexible eres y qué tan dispuesto o dispuesta estás a mejorar.

Por supuesto estos cambios no son fáciles de comprender y muchísimo menos de llevar a cabo, y es por ello que puedes solicitar los servicios de Laia y Raúl quienes son grandes profesionales que te podrán ayudar a lograr todos esos cambios que deseas y necesitas para convertirte en un domador de monstruos.

Te recomiendo leer los artículos de orientacionpsicologica.es y de superandoelabismo.com. Estoy seguro de que te ayudarán a comprenderte mejor a ti mismo y a quienes te rodean.

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Sí, sí se puede diagnosticar depresión infantil en la infancia así como en la adolescencia. Es difícil aceptar que a nuestro hijo o hija le puedan diagnosticar depresión, ¡si es muy pequeña! Desgraciadamente se diagnostican, y cada vez más… y no es raro si tenemos en cuenta que el inicio de este trastorno se sitúa al inicio de la adolescencia.

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