trastorno de personalidad

Trastorno evitativo de la personalidad

Trastorno evitativo de la personalidad

Trastorno Evitativo de la Personalidad: características, evaluación y tratamiento

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

El trastorno evitativo de la persononalidad se caracteriza por ser un trastorno de personalidad en el que la persona presenta una actitud excesivamente tímida y propensa a encariñarse fácilmente, con una clara falta de criterio, temor a expresar sus opiniones reales y con sentimientos de inferioridad.

El Trastorno de personalidad por evitación es uno de los trastornos de personalidad menos graves de los manuales oficiales de diagnóstico, por lo que es sumamente infrecuente que un individuo manifieste molestias considerables a la hora de presentarlo. También hay que tener en cuenta que la prevalencia de este trastorno es solo del 2,4% de la población.

Este, sin duda, resulta ser un elemento interesante que ha contribuido a construir una idea de que no es un problema real cuando nos referimos al área clínica de la psicología. Sin embargo, esto podría distar mucho de la realidad, ya que las consecuencias del trastorno de personalidad por evitación son realmente incómodas para aquellas personas que lo padecen.

De esta manera, nos sentimos encantados de traerte todo lo referente al Trastorno evitativo de la personalidad.

Trastorno evitativo de la personalidad: características clínicas

En algún momento de la historia, este trastorno fue conocido como temperamento esquizoide de tipo hiperestésico. Sin embargo, gracias a diversos aportes de investigación, fue posible desarrollar de forma paulatina lo que hoy conocemos como Trastorno evitativo de la personalidad.

Posteriormente, fueron muchos quienes utilizaron de referencia varios manuales diagnósticos oficiales para establecer una serie de características clínicas para distinguir a esta psicopatología. La principal característica del trastorno evitativo es es una conducta inhibida en momentos de interacción social, junto con un sentimiento, igual de frecuente, de inferioridad.

Sin embargo, existen otras características del Trastorno evitativo de la personalidad que nos gustaría remarcar:

Sensibilidad excesiva

Es notable la extrema susceptibilidad que tienen estos sujetos frente a los juicios negativos que puedan emitir otras personas acerca de él. Estas personas pueden sentirse heridas incluso por la crítica más leve.

Evaden situaciones potencialmente incómodas

Si bien el evadir espacios poco agradables es una conducta normal en cualquier persona, los individuos con Trastorno evitativo de la personalidad muestran un especial temor a interactuar en actividades que involucren relacionarse con otras personas, por el miedo tan profundo que tienen a la crítica y el rechazo.

Son reticentes a mantener relaciones con otros

A menos que tenga la certeza de que será aceptado, las personas con Trastorno evitativo de la personalidad evitarán a toda costa interactuar con terceros.

Es por esto por lo que podrían comportarse de forma “normal”, por ejemplo, con su madre. Mientras que con sus compañeros de clase manifieste una excesiva timidez y retraimiento.

Sentimientos de inferioridad

En conjunto con el temor al rechazo, esta característica juega un papel fundamental en el desempeño social del trastorno evitativo, pues suele tener una visión negativa sobre su persona y considerarse inferior a otros, además de inepto para relacionarse en sociedad y poco interesante.

Evita emociones fuertes

No importa que sean negativas o positivas, los pacientes con Trastorno evitativo de la personalidad siempre se muestran reacios a hablar sobre experiencias que le evoquen emociones demasiado intensas, como la muerte de un ser querido o una experiencia de maltrato durante la infancia

El factor ansiedad

De acuerdo con el manual oficial de la OMS (el CIE), este trastorno pertenece al grupo de trastornos de ansiedad, algo que no resulta extraño considerando que este es el principal factor subyacente que rodea a esta psicopatología. De esta forma, es probable que encontremos signos de ansiedad mientras evaluamos al trastorno evitativo.

A continuación os dejamos este pequeño vídeo explicativo sobre el Trastorno evitativo de la personalidad, antes de pasar a especificar los criterios diagnósticos del Trastorno evitativo de la personalidad según el DSM V.

Trastorno evitativo de la personalidad DSM V

El Trastorno evitativo de la personalidad (DSM V) se caracteriza por:

Patrón dominante de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o más) de los hechos siguientes:

    1. Evita las actividades laborales que implican un contacto interpersonal significativo por miedo a la crítica, la desaprobación o el rechazo.
    2. Se muestra poco dispuesto a establecer relación con los demás a no ser que esté seguro de ser apreciado.
    3. Se muestra retraído en las relaciones estrechas porque teme que lo avergüencen o ridiculicen.
    4. Le preocupa ser criticado o rechazado en situaciones sociales.
    5. Se muestra inhibido en nuevas situaciones interpersonales debido al sentimiento de falta de adaptación.
    6. Se ve a sí mismo como socialmente inepto, con poco atractivo personal o inferior a los demás.
    7. Se muestra extremadamente reacio a asumir riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades porque le pueden resultar embarazosas.

Si quieres saber más sobre el Trastorno evitativo de la personalidad (DSM V) te recomendamos el siguiente libro donde relaciona el trastorno evitativo de la personalidad con los criterios diagnósticos DSM V y con ejemplos propuestos por expertos en la materia:

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Trastorno evitativo de la personalidad: tratamiento

El trastorno evitativo la personalidad es un trastorno que actualmente no tiene ningún tratamiento bien establecido, esto es, que no hay un tratamiento para los rasgos evitativos que sea aplicable en la mayoría de los pacientes que lo sufren.
Aún así, a continuación os especificaremos los tratamientos y abordajes terapéuticos que han mostrado más eficacia para el trastorno evitativo de la personalidad

Queremos recordar que el tratamiento del trastorno evitativo de la personalidad es similar al de la fobia social generalizada.

Tratamiento cognitivo interpersonal de Alden y Mellings

Las técnicas que se utilizan aquí son:

    • Técnicas cognitivas (reestructuración cognitiva, identificación de pensamientos automáticos, flecha descendente, etc.)
    • Entrenamiento en habilidades sociales
    • Exposición a las situaciones que le genera ansiedad
    • Relajación con o sin desensibilización sistemática

Terapia cognitiva

Tiene por objetivo identificar los pensamientos automáticos negativos del trastorno de personalidad evitativo.

Terapia de conducta

En la terapia de conducta se recomienda el uso del entrenamiento en habilidades sociales y la exposición gradual a aquellas situaciones que el paciente evita.

Evaluación del Trastorno evitativo de la personalidad

En este apartado no hay mucha investigación, pues el Trastorno evitativo de la personalidad no presenta características que sean confundibles en primera instancia. Sin embargo, existen algunos elementos que siempre se deben tener en cuenta cuando se intervenga un caso de paciente evitador, pues ciertas condiciones podrían pasarse por alto y comprometer significativamente el ciclo terapéutico.

Se comunican muy bien

A diferencia de la mayoría de los trastornos de personalidad, las características de este no influyen de manera significativa en la forma de hablar y expresarse. Es por esto por lo que la comunicación con los pacientes evitadores se dará de forma fluida y sencilla, siendo poco probable recurrir a una estrategia especial para obtener información pertinente durante la evaluación

Se enamoran con frecuencia del entrevistador

Diversos datos empíricos proporcionados por clínicos experimentados indican que pacientes con rasgos evitadores son los más propensos a enamorarse de los terapeutas. Por ello se recomienda que se lleven a cabo diversas “medidas de precaución” para evitar que la idea del paciente sobre el vínculo con el experto no trascienda el campo profesional.

Evita el contacto físico

Relacionado con el punto anterior, es fundamental evitar un excesivo contacto físico, intentando establecer en su lugar un ambiente de cooperación y mutuo acuerdo, en donde el paciente poco a poco vaya tomando las riendas y aprendiendo a expresarse con comodidad. Esto implica reforzar cualquier muestra de desacuerdo que el individuo manifieste ante las opiniones del profesional.

Evaluación con herramientas

Los instrumentos utilizados para evaluar esta psicopatología se limitan a opciones genéricas, pues las opciones específicas para intervenir son realmente escasas. En cambio, podemos apoyarnos en escalas hipotéticamente relacionadas con el cuestionario MCM-II, donde es probable que el individuo obtenga puntuaciones cercanas o superiores a 85 dentro de la subescala de personalidad evasiva.

Medición de constructos

Otras de las medidas eficaces a la hora de evaluar individuos evitativos son las medidas de constructos con relación al Trastorno evitativo de la personalidad, entre las que podemos encontrar elementos como el apego, la evitación fóbica y la fobia social.

Epidemiología del Trastorno evitativo de la personalidad

De acuerdo con cifras estimadas por investigadores como Samuels y Torgersen¸ las cifras de la población general que padece este trastorno podrían ascender hasta el 5% del total, por lo que es una de las psicopatologías más frecuentes a nivel mundial. De esta forma, la probabilidad de que alguien lo padezca y no esté al tanto de esto son relativamente altas.

Cifras significativas en la población clínica

Si nos vamos a la información relacionada con la población ambulatoria, el porcentaje resulta aún más dramático: hasta el 39% de los pacientes con trastornos del eje I muestran signos del Trastorno evitativo de la personalidad, algo que resulta alarmante, teniendo en cuenta que aun en la actualidad es visto como un diagnóstico irrelevante por muchos psicólogos experimentados.

Un problema que inicia desde la infancia

De acuerdo con datos de las mismas fuentes, esta psicopatología suele aparecer desde la niñez, manifestada a través de sentimientos de vergüenza, deseos de aislarse y temor a interactuar con desconocidos o situaciones nuevas en general.

La edad: un protector eficaz

Otro dato curioso de este trastorno, la igual que en muchos otros Trastornos de personalidad, es que suele remitir con la edad, o al menos, resulta menos evidente conforme el individuo se hace mayor.

Trastorno evitativo de la personalidad y fobia social

Si bien existe una serie de diagnósticos diferenciales que podríamos aplicar a este TP, el más complejo es el que se debe hacer con la fobia social.

A pesar de que ambos diagnósticos comparten una gran variedad de características, estos se diferencian sustancialmente debido a que el Trastorno evitativo de la personalidad se corresponde con una especificidad de la evitación fóbica, en contraparte con la conducta más generalizada de evitación de los pacientes con fobia social.

Además, en esta última las manifestaciones patológicas de temor y ansiedad son más agudas e intensas, incluyendo también manifestaciones físicas de esta ansiedad junto con ataques ocasionales de pánico al ser expuestos ante situaciones que perciban como amenazantes.

De esta manera, podemos indicar que, en el curso de la fobia social, los síntomas de ansiedad se encuentran ligados más directamente con la exposición directa a determinadas circunstancias o contextos colectivos. Adicional a esto, no hace falta que exista un historial de retraimiento social constante, o características como la baja autoestima o el anhelo de aceptación, que son más frecuentes en el Trastorno evitativo de la personalidad.

A pesar de todo esto, es sumamente común que ambos trastornos se “solapen” entre sí, siendo notable el parecido que tienen. Incluso, resulta todavía más frecuente que ambos coexistan, pues el índice de comorbilidad entre ambos está entre el 26% y el 45,2%.

Diagnóstico diferencial del Trastorno evitativo de la personalidad

El diagnóstico con el que más se suele confundir al Trastorno evitativo de la personalidad es la fobia social generalizada, así como el trastorno de ansiedad por agorafobia. Ambas psicopatologías comparten varias características que pueden dificultar su correcto diagnóstico en más de una ocasión, aunque no es extraño que un paciente curse ambos de forma simultánea.

A raíz de esto, resulta fundamental conocer diversas características que podrían marcar la diferencia a la hora de asignar un diagnóstico u otro.

Trastorno de angustia con Agorafobia

En estos casos, la evitación sucede como una consecuencia de las crisis de ansiedad y fluctúa durante el curso del trastorno en lo que respecta a su intensidad, frecuencia y grado de perturbación emocional.

A pesar de esto, es importante considerar nuevamente la posibilidad de que esta psicopatología coexista con el Trastorno evitativo de la personalidad, ya que se han hallado tasas de comorbilidad superiores al 20%.

TP dependiente

Las características en común entre estos dos diagnósticos son los sentimientos de inferioridad, alta sensibilidad a las críticas y la constante necesidad de sentirse reafirmado de parte de otras personas. A pesar de esto, el dependiente se preocupa principalmente por encontrar a alguien que cuide de él, mientras que el Trastorno evitativo de la personalidad se preocupa por evadir situaciones que pudieran acarrear humillación o rechazo.

Así mismo, el individuo dependiente reacciona a los comentarios negativos aumentando su nivel de sumisión y dependencia, en contraparte con el evitador, cuya reacción es alejarse aún más. De cualquier forma, a pesar de ser tan similares, su coexistencia no es común.

TP esquizoide

En este caso, los individuos manifiestan una marcada indiferencia con respecto a todo tipo de contacto social, mostrando a su vez un embotamiento afectivo. Por su parte, el evitador ansía tener contacto social, pero su incapacidad para lograrlo le genera una profunda sensación de malestar.

TP paranoide

La característica que comparten estos dos diagnósticos es el miedo a otros individuos, así como sospechas e incertidumbres acompañadas de sensaciones de incomodidad al establecer relaciones interpersonales, así como un estado constante de hipervigilancia.

No obstante, el Trastorno evitativo de la personalidad muestra características similares con la diferencia de que se originan más en falta de confianza en sí mismo, y no en la falta de confianza en los demás, como sí sucede con los paranoides.

Causas de Trastorno Evitativo de la Personalidad

Al igual que con la mayoría de los rasgos de la personalidad, el Trastorno evitativo de la personalidad parece tener origen en los estilos de crianza, así como en ciertos predisponentes genéticos.

Con respecto al primer elemento, se ha encontrado evidencia de que las conductas de rechazo y censura de parte de los padres durante la infancia influyen significativamente en el desarrollo de este trastorno durante etapas posteriores, siendo reforzado a su vez por el tratamiento que reciba de parte de sus compañeros.

Con relación al aspecto biológico, se señala la existencia de disposiciones temperamentales innatas durante el proceso de desarrollo. Al contar con evidencia empírica que muestra a niños de apenas 21 meses de edad mostrando rasgos característicos de un individuo evitador.

Un rasgo particular del Trastorno evitativo de la personalidad es que es uno de los pocos trastornos de personalidad que se relaciona con un bajo nivel de neuroticismo y baja extroversión. Por si fuera poco, muchos trabajos indican que también se relaciona con un mayor grado de amabilidad si se compara con otros trastornos de personalidad, así como un menor nivel de búsqueda de sensaciones.

Sin duda, queda claro que el origen de estas conductas es compartido entre estos dos factores, por lo que resulta fundamental ejecutar la entrevista de forma certera y adecuada enfocándose en aspectos de su desarrollo evolutivo, a fin de construir una estrategia exitosa de tratamiento del trastorno de personalidad por evitación.

 

Bibliografía

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill

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Trastorno de Personalidad Esquizoide: características, tratamiento y diagnóstico

Orientación Psicológica

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

El Trastorno Esquizoide de la personalidad se caracteriza por presentar una aversión por la relación con los demás, una tendencia al aislamiento y, por lo tanto, un deseo de estar solos. El paciente con rasgos esquizoides considera que no existe beneficio alguno en mantener relación con alguien que no sea ellos mismos. 

En la actualidad, esta aversión por relacionarse con sus semejantes es descrita como una de las características del trastorno de personalidad esquizoide. Una patología mental que, si bien es poco frecuente, es muy probable que nos la lleguemos a encontrar en algún momento durante nuestra carrera como profesionales de la salud mental.

A día de hoy se sigue estudiando el trastorno de personalidad esquizoide y tiene un elevado interés porque, entre otras cosas, el curso del trastorno esquizoide en caso de no ser tratado es el de derivar en un trastorno esquizotípico y, posteriormente, en esquizofrenia. Algo que sin dudas podría ser una amenaza para cualquiera paciente que comenzara a presentar estos rasgos de personalidad esquizoide.

Así que ¿Quieres conocer más sobre la personalidad esquizoide? ¡Sigue leyendo! Porque te mostraremos todo al respecto.

Características de la personalidad esquizoide

Este diagnóstico es sumamente infrecuente, aunque las cifras concretas de su incidencia varían significativamente de una bibliografía a otra, pues algunos indican que afecta de 0,7 a 1,9% de las personas. Mientras que otras fuentes elevan el porcentaje del trastorno esquizoide hasta 7% de los casos.

La principal característica del Trastorno de personalidad esquizoide es una ausencia notoria de la capacidad o destreza para interactuar con sus semejantes. De esta forma, es mucho más sencillo comprender el cuadro clínico completo de un paciente con este trastorno.

Anhedonia esquizoide

Derivado de su profundo fracaso social, el paciente demuestra una incapacidad para sentir placer. En ocasiones, este apartado puede extenderse a lo sexual, llegando a manifestar dificultades durante las relaciones de pareja relacionadas a esto. Por esta razón, es común observar pacientes con Trastorno de personalidad esquizoide que manifiestan ser asexuales.

Desapego emocional

Estos pacientes muestran una notoria dificultad para desarrollar sentimientos de afecto hacia otros, algo derivado de su profunda frialdad emocional.

Carece de empatía

Una de las características clínicas más destacadas de este trastorno es la falta de motivación para expresar emociones de simpatía, ternura o ira hacia otros.

Las críticas no le importan

Si son comentarios positivos o negativos, le dan igual. Los pacientes con características de personalidad esquizoide no muestran alguna reacción significativa ante críticas o halagos.

Se aíslan socialmente

Esta particularidad los motiva a mantener actividades frecuentes de manera solitaria, muy reservadamente. Es por esto que, además, es notoria la ausencia de relaciones personales y de mutua confianza en sus vidas, aunque es posible que tengan una sola persona con estas características en su vida. En cualquier caso, sus intenciones de expandir ese círculo de confianza son totalmente nulas.

A continuación os dejamos este pequeño vídeo explicativo sobre el Trastorno esquizoide, antes de pasar a especificar los criterios diagnósticos del Trastorno de personalidad esquizoide según el DSM V.

Trastorno de personalidad esquizoide DSM V

El Trastorno de personalidad esquizoide (DSM V) se caracteriza por:

A. Patrón dominante de desapego en las relaciones sociales y poca variedad de expresión de las emociones en contextos interpersonales, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o más) de los hechos siguientes:

1. No desea ni disfruta las relaciones íntimas, incluido el formar parte de una familia.
2. Casi siempre elige actividades solitarias.
3. Muestra poco o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona.
4. Disfruta con pocas o con ninguna actividad.
5. No tiene amigos íntimos ni confidentes aparte de sus familiares de primer grado.
6. Se muestra indiferente a las alabanzas o a las críticas de los demás.
7. Se muestra emocionalmente frío, con desapego o con afectividad plana.

B. No se produce exclusivamente en el curso de la esquizofrenia, un trastorno bipolar o un trastorno depresivo con características psicóticas, otro trastorno psicótico o un trastorno del espectro del autismo, y no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de otra afección médica.

Nota: Si los criterios se cumplen antes del inicio de la esquizofrenia, se añadirá “previo,” es decir, “trastorno de la personalidad esquizoide (previo).”

Si quieres saber más sobre el Trastorno de personalidad esquizoide (DSM V) te recomendamos el siguiente libro donde relaciona el trastorno de personalidad esquizoide con los criterios diagnósticos DSM V y con ejemplos propuestos por expertos en la materia:

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Trastorno de personalidad esquizoide: tratamiento

El trastorno de personalidad esquizoide es un trastorno que actualmente no tiene ningún tratamiento bien establecido, esto es, que no hay un tratamiento para los rasgos esquizoides que sea aplicable en la mayoría de los pacientes que lo sufren.

Aún así, a continuación os especificaremos aquellos tratamientos y abordajes terapéuticos que han mostrado más eficacia para el trastorno de personalidad esquizoide:

Hipnosis

Los estudios han mostrado cierta utilidad, pero esta es anecdótica. Además, actualmente tenemos otro tipo de tratamientos que han mostrado mayor eficacia, como los siguientes:

Terapia de conducta

Entrenamiento en habilidades sociales

Se recomienda llevar a cabo la terapia de conducta como tratamiento para el trastorno de personalidad esquizoide, haciendo énfasis en la exposición gradual a actividades sociales estructuradas. También se recomienda complementar la terapia de conducta con el entrenamiento en habilidades sociales (especialmente en grupo) para reducir el aislamiento y mejorar la asertividad.

Terapia cognitiva

Trata los esquemas disfuncionales así como busca aumentar la vivencia de emociones positivas

Cómo evaluar a un paciente esquizoide

Al tener una reacción emocional pobre, los individuos con trastorno esquizoide pueden convertir la entrevista en un frío y plano intercambio de palabras, dictado sobre todo por una notable distancia entre el terapeuta y el paciente. Es por esto que la intervención primaria a la hora de diagnosticar o evaluar a un paciente con estas características debería seguir los siguientes elementos:

El paciente podría estar cerrado a cooperar

Es común observar que los que padecen Trastorno de personalidad esquizoide no consideren sus conductas como un elemento anormal dentro de la sociedad. Es por esto que puede ser difícil lograr que el individuo se abra con el experto, por lo que resulta muy importante afincarse en conseguir que logre reconocer que su comportamiento afecta su vida de forma negativa en diversos aspectos.

No hay que dejarse llevar

Durante el curso de la entrevista, es probable que, sin darse cuenta, el terapeuta se vea envuelto en la frialdad y el distanciamiento que pretende instaurar el paciente. Sin embargo, resulta fundamental mostrar receptividad e interés hacia las palabras del paciente, sobre todo si este muestra alguna expresión de emocionalidad, por muy leve que sea.

No hay que juzgar

Interrogantes como “¿De verdad crees que está bien no tener amigos?” sólo consiguen distanciar al terapeuta del paciente, puesto que el segundo interpreta automáticamente que está siendo juzgado, incomprendido y que esa terapia es una pérdida de tiempo.

Es importante ser ordenados y metódicos

A la hora de abordar a estos individuos, es fundamental trabajar con un plan de acción centrado en metas y objetivos puntuales, que deben ser ordenados por dificultad e importancia. De esta manera, tanto el terapeuta como el paciente podrán ver la evolución durante el tratamiento de su trastorno.

Test para evaluar el trastorno esquizoide

A pesar de que todavía no existe un test estándar para diagnosticar el trastorno esquizoide, es posible recurrir a entrevistas como la IPDE o la Entrevista Clínica Estructurada para los Trastornos del Eje III del DSM.

Pronóstico del Trastorno Esquizoide

Según Belloch, la probabilidad de que aparezca un trastorno esquizoide incrementa si el paciente tiene alguna otra patología identificada, como el trastorno de personalidad esquizotípico, paranoide y evitador.

Así mismo, si el trastorno se cursa de manera individual, es probable que anteceda al trastorno delirante o esquizofrenia, pudiendo coexistir incluso con una depresión mayor. Además, el consumo de sustancias estupefacientes y psicoestimulantes también suele ser un elemento recurrente en los pacientes con trastorno esquizoide.

Así pues, el pronóstico del Trastorno Esquizoide no es muy favorable.

Diagnóstico diferencial del Trastorno de personalidad esquizoide

De la misma forma que describimos hace unos minutos, el Trastorno de personalidad esquizoide puede confundirse con otros trastornos, a pesar de que algunos (como el antisocial) tiene características parecidas, siempre es posible que nos equivoquemos en el diagnóstico si no sabemos destacar las características que permiten diferenciarse entre ellos.

Trastorno delirante, esquizofrenia y alteraciones del estado de ánimo con manifestaciones psicóticas

La característica principal que diferencia al Trastorno de personalidad esquizoide de estos diagnósticos es la duración de los síntomas psicóticos, ya que son más duraderos en estos otros trastornos que en el esquizoide.

También resulta importante destacar que, en un Trastorno de personalidad esquizoide, el paciente mantiene total contacto con la realidad, siendo improbable que manifieste paranoia o alucinaciones y, como recién dijimos, cuando se presentan son de una duración mucho menor.

El sentido del habla y la orientación tampoco se pierde, aunque el paciente con Trastorno de personalidad esquizoide puede hablar con un tono monótono y desinteresado, pero no resulta complicado seguir sus patrones de expresión ni comprender sus códigos verbales.

Trastorno autista y síndrome de Asperger

Ambas patologías se caracterizan por presentar un deterioro en las relaciones sociales con las personas mayores, iniciando en las primeras etapas del desarrollo evolutivo, y presentan comportamientos estereotipados, una característica infrecuente en el Trastorno de personalidad esquizoide.

Trastorno de personalidad esquizotípico

Si bien comparten los factores de aislamiento y limitación emocional, los pacientes con rasgos esquizoides no muestran señales de distorsiones cognitivo-perceptivas, muy características del TP esquizotípico.

Trastorno paranoide de personalidad

En este trastorno, el paciente manifiesta una gran suspicacia e ideación paranoide, aspectos que no se encuentran descritos dentro de las características del Trastorno de personalidad esquizoide.

Trastorno de personalidad por evitación

En este trastorno, el paciente probablemente tenga deseos de relacionarse con sus semejantes, aislándose principalmente por el inmenso temor a ser rechazado, así como la sensación de descontrol sobre sí mismo que le hace pensar que quedará en ridículo si intenta socializar.

Mientras tanto, el Trastorno de personalidad esquizoide no provoca ningún deseo de interacción, aislándose por voluntad propia y sin tener ninguna clase de sentimiento negativo por ello.

Trastorno de personalidad Obsesivo-Compulsivo

Los obsesivos no carecen de la capacidad para relacionarse con otras personas. Al contrario, demuestran sentir placer al interactuar con otros, a pesar de que manifiestan incomodidad al expresar sus emociones.

Esto, en conjunto con una excesiva dedicación a sus actividades, los aísla de su entorno. Algo que los diferencia claramente de una persona con rasgos esquizoides, pues estos últimos no tienen intención por relacionarse, ni manifiestan remordimiento por no hacerlo.

Trastorno Esquizoide de Personalidad causas de su desarrollo

Todo lo que pensamos, sentimos y hacemos se junta en uno solo para formar nuestra personalidad. Es de esta manera que logramos establecer una relación determinada con los demás, así como una auto percepción que nos permite identificar ciertas bondades o defectos en nosotros mismos.

Este conglomerado de elementos llamado personalidad se va construyendo desde las primeras etapas de desarrollo de los seres humanos, y en él influyen significativamente elementos como las tendencias psicológicas heredadas y los elementos del entorno.

Si las condiciones de crianza del niño son las indicadas es probable que desarrolle rasgos que lo acerquen a un diagnóstico de Trastorno de personalidad esquizoide. Elementos como un ambiente familiar, social o emocionalmente empobrecido pueden contribuir a establecer conductas que deriven en una personalidad  esquizoide orientada hacia el desapego emocional e interpersonal, pudiendo durar toda la vida del individuo.

Existe una variedad de estudios que indican la mayor frecuencia de este trastorno en adultos que recuerdan cómo las relaciones fueron frías, negligentes e inflexibles durante su primera infancia. Esto conduce a que dichos individuos asuman (consciente o inconscientemente) que las relaciones interpersonales no constituyen un valor real para la vida.

Otro factor que podría predisponer el trastorno de personalidad esquizoide es la falta de cordialidad durante su crianza. Algo que constata la importancia de una relación sana entre progenitores y niños, pues un manejo inadecuado de estas dinámicas podría deteriorar significativamente la salud mental del hijo, con consecuencias irreversibles.

 

Bibliografía

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill

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Trastorno de la Personalidad por Dependencia o dependencia emocional: síntomas, evaluación y tratamiento

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Hoy hablaremos acerca del Trastorno de la personalidad por dependencia. Para entendernos, sería el caso de aquella pareja que no puede vivir sin estar pendiente de la otra, que necesita con desespero estar en compañía del otro para poder sentirse como ser humano y útil, llegando esta situación a unos niveles de dependencia emocional realmente disfruncionales.

Pero esto no sólo se limita a relaciones de pareja, sino también a interacciones de una madre con su hijo, y posteriormente, de ese mismo hijo con sus amistades o compañeros.

Esto es un claro ejemplo de lo que se conoce como Trastorno de la Personalidad por Dependencia, un trastorno sumamente interesante que en ocasiones puede pasar desapercibido, ignorando totalmente que el trastorno de dependencia emocional produce una significativa pérdida de la personalidad y disminuye la capacidad de decisiones.

No cabe duda de que el Trastorno de la Personalidad por Dependencia cada vez es más oído, sobre todo por el popular término “dependencia emocional”, que no es más que una variación de este trastorno.

Si quieres conocer más información acerca del Trastorno de la Personalidad por Dependencia o sobre la dependencia emocional, puedes continuar leyendo las características clínicas así como su tratamiento y evaluación. 

Trastorno de la Personalidad por Dependencia: características clínicas

El principal aspecto característico del Trastorno de la Personalidad por Dependencia es una necesidad generalizada y desmedida por recibir cuidados de otras personas (definición del Trastorno de la Personalidad por Dependencia del DSM V), algo que, desde luego, trae consigo una serie de problemas que impiden el desarrollo pleno del individuo en el ámbito social.

A la hora de emitir un diagnóstico, es importante saber reconocer ciertos aspectos llamativos que podemos encontrar al recibir un paciente con dependencia emocional en la consulta:

Son sumisos

Estos individuos muestran comportamientos generalizados de sumisión, generando un desmesurado apego y miedo a quedarse sin el apoyo o protección de las personas a su alrededor.

Es incapaz de tomar decisiones

A menos que cuente con el consejo de otra persona, al dependiente emocional le cuesta radicalmente tomar cualquier clase de decisión, incluso las más ordinarias como el color de ropa o cuál será su desayuno.

Esto no sólo se limita a decisiones triviales como esta, sino que se expande a elementos más trascendentes. Por ejemplo: suelen apoyarse en otros para decidir cuál será su trabajo, qué van a estudiar o con qué personas puede salir.

No expresa discrepancias

Cada vez que no está de acuerdo con las opiniones de las personas a su alrededor, estos individuos evitan exteriorizar sus pensamientos, ocultándolos durante el mayor tiempo posible con el objetivo de evitar ser rechazados. 

Esto se debe a que si expresara algo disconforme con lo que opinan el resto, la persona con dependencia emocional pensaría que podría generar un conflicto y, por consiguiente, un rechazo en el otro hacia sí mismo.

Carece de confianza en sí mismo

Los pacientes con dependencia emocional dudan de forma exagerada sobre sus capacidades y recursos personales, provocando que le sea extremadamente difícil dedicarse a planificar actividades de forma autónoma.

No soportan la soledad

Producto también de sus profundas inseguridades, estos individuos se sienten incómodos y desamparados cuando no están acompañados por nadie, todo a causa de la sensación de que son incapaces de cuidar de su propia persona.

Necesidad de estar siempre con pareja

En el instante en que estos pacientes finalizan una relación de pareja que resulte relevante, inician el proceso de búsqueda para encontrar otra persona en la que depositar las responsabilidades que tenía la anterior, y de esa forma recibir el apoyo que tanto desea.

El dependiente emocional se siente incompetente e indefenso

A raíz de su marcada propensión a depositar sus responsabilidades en otros a su alrededor, el dependiente emocional no se siente capacitado para afrontar situaciones extraordinarias a las que sin duda tendrá que enfrentarse en algún momento, contando con mecanismos de protección sumamente ineficaces.

A continuación os dejamos este vídeo explicativo acerca de las inseguridades que aparecen en el Trastorno de la personalidad por dependencia, antes de pasar a especificar los criterios diagnósticos del Trastorno de la personalidad por dependencia según el DSM V.

Trastorno de la Personalidad por Dependencia DSM V

El Trastorno de la Personalidad por Dependencia (DSM V) se caracteriza por:

A. Necesidad dominante y excesiva de que le cuiden, lo que conlleva un comportamiento sumiso y de apego exagerado, y miedo a la separación, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

1. Le cuesta tomar decisiones cotidianas sin el consejo y la tranquilización excesiva de otras personas.
2. Necesita a los demás para asumir responsabilidades en la mayoría de los ámbitos importantes de su vida.
3. Tiene dificultad para expresar el desacuerdo con los demás por miedo a perder su apoyo o aprobación. (Nota: No incluir los miedos realistas de castigo.)
4. Tiene dificultad para iniciar proyectos o hacer cosas por sí mismo (debido a la falta de confianza en el propio juicio o capacidad y no por falta de motivación o energía).
5. Va demasiado lejos para obtener la aceptación y apoyo de los demás, hasta el punto de hacer voluntariamente cosas que le desagradan.
6. Se siente incómodo o indefenso cuando está solo por miedo exagerado a ser incapaz de cuidarse a sí mismo.
7. Cuando termina una relación estrecha, busca con urgencia otra relación para que le cuiden y apoyen.
8. Siente una preocupación no realista por miedo a que lo abandonen y tenga que cuidar de sí mismo.

Si quieres saber más sobre el Trastorno de la personalidad por dependencia (DSM V) te recomendamos el siguiente libro donde relaciona el trastorno de la personalidad por dependencia con los criterios diagnósticos DSM V y con ejemplos propuestos por expertos en la materia:

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Trastorno de la personalidad por dependencia: tratamiento

El trastorno de la personalidad por dependencia es un trastorno que actualmente no tiene ningún tratamiento bien establecido, esto es, que no hay un tratamiento para la personalidad dependiente que sea aplicable en la mayoría de los pacientes que lo sufren. 

Aún así, a continuación os especificaremos los tratamientos y abordajes terapéuticos que han mostrado más eficacia para el trastorno de la personalidad por dependencia:

Terapia de valoración cognitiva de Wessler

Programa de Bornstein

Es un tratamiento desarrollado a partir de un enfoque psicodinámico, y presenta un corte intregativo (esto es, que integra diferentes disciplinas: se trata de lo que los clínicos denominamos integración asimilativa):

    • Terapia cognitiva
    • Terapia conductual
    • Corriente humanística
    • Corriente sistémica

Las técnicas que se utilizan en este programa para el trastorno de la personalidad dependiente son:

    • Entrenamiento en habilidades (tanto sociales como de afrontamiento)
    • Reestructuración cognitiva
    • Ejercicios psicodramáticos

Y clasifica los trastorno de la personalidad dependientes en 4 tipos:

    • Hostilidad
    • Ocultamiento
    • Conflicto
    • Indefensión

Terapia cognitivo conductual de Overholse y Fine

Los cuatro pilares que guían el tratamiento  de la personalidad dependiente con la terapia de Overholse son:

    • Dirección activa: busca que el paciente dependiente esté implicado en la terapia, se lleva a cabo un entrenamiento asertivo, hay un control de estímulos y se emplean tareas conductuales para casa
    • Autoestima: mediante la reestructuración cognitiva, las autoverbalizaciones de afrontamiento y la exploración psicosocial
    • Autonomía: a través del entrenamiento en solución de problemas, el método socrático y el fomento del autocontrol
    • Prevención de recaídas

Entrevista y evaluación al Trastorno de la Personalidad por Dependencia

Los individuos con Trastorno de la Personalidad por Dependencia no representan un reto serio para los profesionales a la hora de realizar la entrevista, dado que suelen mostrar comportamientos cerrados, respondiendo de forma fluida a las preguntas que se le formulan y mostrando grandes intenciones de cooperar en el proceso de evaluación. 

A pesar de esto, es importante recordar ciertos consejos prácticos a la hora de evaluarlos.

No hagas confrontaciones

Las características psicológicas de este individuo hacen que sea poco recomendable propiciar ambientes donde pueda haber confrontaciones, ya que estas pueden resultar incómodas para el paciente, llegando incluso a finalizar la entrevista de forma definitiva.

Mostrar comprensión 

Si bien puede resultar incongruente en algunas de sus declaraciones, es fundamental que el profesional transmita confianza y comodidad a la persona dependiente, evitando a toda costa culparlo o acorralarlo con algún tema en específico.

Si actuamos de esta forma, lo más probable es que el mismo paciente sea quien confiese sus temores a ser mal interpretado, ayudando a establecer un curso más cómodo para el resto de la evaluación.

Herramientas de diagnóstico

En la actualidad los instrumentos específicos para evaluar a este trastorno son escasos, aunque ciertas investigaciones indican que quienes lo padecen reciben puntuaciones altas en perfil depresión-psicastenia y en histeria, así como puntuaciones bajas en hipomanía y desviación psicopática en el cuestionario MMPI-II.

Adicional a esto, los investigadores Pincus y Wilson desarrollaron un inventario de 27 componentes, que se basa en el modelo de personalidad de Wiggins, enfocado en valorar tres dimensiones de la dependencia. Este inventario se llama 3-Vector dependency Inventory.

A pesar de que su utilidad clínica no se  ha aclarado del todo, y de que sólo se utiliza en un ámbito específico de investigación de la dependencia, este inventario se ha reportado como uno de los nuevos métodos efectivos para diagnosticar el Trastorno de la Personalidad por Dependencia.

Epidemiología del Trastorno de la Personalidad por Dependencia

Al igual que en todas las psicopatologías que hemos abordado en este blog, los datos exactos sobre los individuos afectados por el trastorno de la personalidad por dependencia. Esto no parece tener una solución próxima, teniendo en cuenta que los rangos oscilan entre el 2 y el 48% de la población psiquiátrica, dependiendo del estudio que se consulte.

Esta discrepancia tan grande podría ser ocasionada por la gran variedad de estudios que se realizaron al respecto utilizando datos anteriores a la publicación del anterior DSM. Esto afecta de forma significativa los resultados promediados de pacientes afectados con Trastorno de la Personalidad por Dependencia.

Otro dato que merece la pena ser mencionado es el número de enfermedades mentales que suele haber en comorbilidad con la dependencia emocional, dejando en claro que, de no recibir un tratamiento adecuado, puede tener consecuencias devastadoras para los pacientes y sus familiares.

Los principales trastornos que suelen desarrollarse como consecuencia de un Trastorno de la Personalidad por Dependencia son:

    • Trastorno depresivo mayor
    • Angustia con agorafobia
    • Trastornos disociativos
    • Fobia social
    • Trastornos somatomorfos
    • Trastornos por abuso y dependencia de sustancias.

Es así como queda patente la relevancia que cobra cada día más el trastorno de personalidad por dependencia dentro del grupo de trastornos que deben ser atendidos con suma importancia por profesionales capacitados.

Diagnóstico diferencial del Trastorno de la Personalidad por Dependencia

Si nos referimos a características generales, el Trastorno de la Personalidad por Dependencia comparte muchas de estas con otros trastornos, además de enfermedades médicas de carácter crónico. 

Por si fuera poco, es común que la dependencia surja como la principal distinción en diversos Trastornos de la Personalidad, por lo que puede resultar complicado si un paciente está cursando un trastorno dependiente o simplemente tiene elementos de dependencia en su personalidad.

En resumen: la parte fundamental que se debe identificar es si dichas conductas son consecuencia de algún suceso clave en la vida del paciente, como puede ser una discapacidad, relaciones problemáticas, contexto socio cultural restrictivo, entre otras.

La otra característica a tener en cuenta es si esta persona ha sido propensa a desarrollar conductas sumisas aun cuando su entorno propició las condiciones necesarias para desarrollar una total autosuficiencia.

Teniendo estos elementos aclarados, es momento de mostrarte algunos de los trastornos que más se confunden con el Trastorno de la Personalidad por Dependencia, así como las diferencias más remarcables entre ellos:

Trastorno de personalidad límite

El paciente límite muestra reacciones de ira y agresividad ante el abandono de quienes lo rodean, mientras que el dependiente solidifica más aún las conductas ya presentes de mansedumbre y sumisión. Aun así, las tasas de comorbilidad entre las dos psicopatologías ronda el 50%

Trastorno de personalidad por Evitación

Los elementos que comparten entre sí son los sentimientos de incapacidad e inferioridad, así como la hipersensibilidad y baja tolerancia a la crítica. Además ambos sienten la necesidad de ser reafirmados por algún tercero. Teniendo en cuenta estas similitudes, no resulta sorprendente que hasta el 50% de los casos presenta comorbilidad entre sí.

A pesar de esto, ambos se diferencian en que el dependiente se preocupa principalmente por encontrar a alguien que se ocupe de sus cuidados, mientras que los evitadores se preocupan en demasía por evadir cualquier situación que les presente una amenaza de humillación o rechazo.

En resumen: el paciente dependiente reacciona de forma poco efectiva ante las críticas, incrementando la sumisión y dependencia con cada confrontación directa, mientras que el individuo evitador reacciona distanciándose todavía más de las personas a su alrededor.

Trastorno histriónico de personalidad

Estos sujetos muestran siempre una expectativa por recibir algo de otras personas, ya sean halagos o recomendaciones, algo presente también en los pacientes dependientes. No obstante, los histriónicos son bastante más exagerados y dramáticos al expresar emociones, y carecen de las conductas constantemente sumisas que presenta el dependiente.

¿Cómo puedo prevenir la dependencia?

No resulta extraño encontrar la ya conocida afirmación de que los rasgos de personalidad se forman por variables medioambientales y genéticas. Es de esta manera que el Trastorno de la Personalidad por Dependencia guarda raíces intrínsecas en los estilos de crianza poco indulgentes.

Un padre que prohíbe a su hijo realizar actividades que impliquen autonomía, sólo está poniendo los cimientos para que el niño sufra de una dependencia que podría convertirse en patológica, con todos los problemas que esto acarrea.

Las mujeres: las grandes afectadas

Estos elementos también juegan un rol fundamental en el nacimiento de este trastorno, pues algunas culturas consideran que la sumisión y obediencia es normal y, en algunos casos, deseable. 

El teórico Gilligan muestra el argumento donde explica que, hasta épocas recientes, a las mujeres se les tendía a incentivar el tener conductas que las hicieran dependientes de terceros, por lo que tiene sentido que el trastorno fuera más común en mujeres durante los primeros años en que se estableció el manual oficial de diagnósticos psiquiátricos.

Teniendo en cuenta contextos similares, el trastorno dependiente podría ser simplemente una respuesta al condicionamiento social bajo el que se encuentra quien lo padece. Esto, para muchos, sólo complica todavía más la tarea de diferenciar entre rasgos dependientes de la personalidad y rasgos patológicos de dependencia.

Una clasificación necesaria

Los expertos Pincus y Wilson se dedicaron, hace ya varios años, a describir tres tipos de dependencia que pueden generar malestar en el individuo, quedando estipulados de la siguiente manera:

      • Dependencia sumisa: ubicada en el extremo más patológico, es la que muestra los rasgos del trastorno de personalidad por dependencia.
      • Dependencia explotadora: Posicionada en el segundo lugar, relacionada con la carencia de voluntad para manifestar descontento ante algún maltrato, asociada al apego patológico.
      • Dependencia amorosa: de todas, esta es la más cercana a la dependencia normal, relacionada con el apego seguro y las afiliaciones parentales.

 

Bibliografía

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Si has leído suficiente contenido especializado sobre psicología clínica, te darás cuenta de que el Trastorno Límite de la Personalidad es el Trastorno de personalidad que recibe más atención de parte de la comunidad científica, sobre todo después de la publicación del DSM-III, en el año 1980.

Tal es la trascendencia de esta patología que se llegó a discutir en el congreso de los Estados Unidos con el fin de establecer un mes especial para la concientización y prevención de este trastorno, en específico, el mes de mayo.

Esto no se hizo por un simple capricho de los responsables, sino que fue el resultado de años de recursos empleados en tratar o revertir la consecuencias (directas e indirectas) que este trastorno tiene en la sociedad, un hecho que hace que más de uno se sorprenda al saber que los recursos para investigación y tratamiento de esta enfermedad son realmente escasos.

Por eso hoy te mostramos todo lo que necesitas saber sobre el Trastorno Límite de la Personalidad.

Trastorno Límite de la Personalidad: Características clínicas

El principal elemento distintivo del Trastorno Límite de la Personalidad es la inestabilidad y ambivalencia que está presente en casi todos los aspectos de su vida, pudiendo acarrear problemas de diversa índole. Sin embargo, existen otras características que cabe mencionar si nos referimos a este trastorno:

Emociones lábiles

A causa de la inestabilidad antes descrita, estos individuos muestran comportamientos cambiantes, manifiestan emociones descontroladas y actitudes que generan poca confianza. Esta misma característica es lo que los hace presentar cambios drásticos en su estado de ánimo, que puede ir de una apatía extrema hacia una ira o depresión acompañada de comportamientos auto-destructivos.

Impulsividad

Es difícil predecir el tipo de comportamiento que tendrán estas personas de forma exacta, pues suelen actuar de forma explosiva e impredecible, afectando significativamente a la dinámica a la que se debe recurrir para el diagnóstico y tratamiento.

Generan incomodidad

Es probable que causen desagrado al estar en presencia de otros. Debido a estas actitudes inestables, las personas a su alrededor pueden sentirse bajo una constante tensión, expectantes y ansiosos, pues nunca se sabe cuándo se comportarán de forma agresiva o manipuladora.

Les gusta “aislarse”

Al sentir que los demás no pueden protegerlos o apoyarlos, deciden tener conductas desagradables hacia las personas que los rodean. Mecanismos como el silencio absoluto y frialdad emocional son frecuentes en esta clase de  conductas vengativas.

La venganza es un mecanismo de defensa muy frecuente en el Trastorno Límite de la Personalidad y uno de los factores que, posteriormente, influye en sus episodios depresivos.

A continuación os dejamos este pequeño vídeo explicativo sobre el Trastorno límite de la personalidad, antes de pasar a especificar los criterios diagnósticos del Trastorno límite de la personalidad según el DSM V.

Trastorno Límite de la Personalidad DSM 5

El Trastorno Límite de la Personalidad (DSM 5) se caracteriza por:

Patrón dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

1. Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado. (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)

2. Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.

3. Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.

4. Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)

5. Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o comportamiento de automutilación.

6. Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más de unos días).

7. Sensación crónica de vacío.

8. Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p. ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).

9. Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.

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El Trastorno Límite de la Personalidad y el amor

Un elemento que suele atormentar a quienes padecen de Trastorno Límite de la Personalidad es la inestabilidad en sus relaciones, por lo que les resulta complicado mantenerse con una misma pareja por demasiado tiempo. De esta forma, podemos listar las características que más afectan su vida sentimental:

Son evasivos con la responsabilidad

Al mostrarse decaídos de forma constante, contribuyen a aumentar la carga de trabajo de la gente a su alrededor, liberándose a sí mismo de realizar estas tareas a cambio de una consistente angustia y sufrimiento en sus familiares y seres allegados.

Poca tolerancia a las críticas

Los pacientes con Trastorno Límite de la Personalidad muestran hipersensibilidad a cualquier crítica, siendo frecuente que perciban “provocaciones” donde no las hay. Además, muestran una remarcable impaciencia, llegando a frustrarse de forma exagerada cuando las cosas no salen de la forma en que ellos desean.

Son incongruentes

Es común observar discrepancias en su discurso cuando se refieren a acontecimientos recientes o antiguos, lamentándose de forma continua por las pobres condiciones (físicas o emocionales) en las que se encuentra su vida, por su tristeza, sensación de vacío y angustia total.

A pesar de que se sienten necesitados de cariño, no tienen intenciones de alterar  dichas conductas, a pesar de que probablemente son el motivo más grande de sus fracasos en varios aspectos.

Incompetencia social

Esto se puede observar a través de una especial incapacidad para conseguir posiciones o rangos acordes con sus aptitudes personales, derivando en relaciones totalmente inestables que luego vuelven a restablecerse, en un continuo proceso de caída-recuperación que distingue a esta patología de otras similares.

Episodios de psicosis transitoria

Incluso cuando se muestre una disminución de las manifestaciones, los individuos con Trastorno Límite de la Personalidad siempre tendrán propensión a tener “explosiones” de psicosis, diferenciándose de otros diagnósticos por sus constantes episodios de caída y recuperación cíclicos.

Posibles complicaciones

De acuerdo a diversas investigaciones, los pacientes con Trastorno Límite de la Personalidad presentan una de las mayores tasas de suicidio dentro de la psicología clínica. Hasta un 9% de pacientes límite se suicidan o realizan intentos importantes. Esto los coloca en el segundo lugar de dicha tasa, siendo superados únicamente por los trastornos Esquizoafectivos (10%).

Así mismo, se ha documentado una gran variedad de casos límite que terminan como Antisociales o Esquizotípicos, convirtiendo a estos individuos en uno de los que más cuidado especializado requiere, contrario a lo que por muchos años se creyó sobre los pacientes con Trastorno Límite de la Personalidad.

Sin embargo, resulta importante destacar que tanto el riesgo de suicidio como los comportamientos impulsivos tienden a disminuir con la edad, dando como resultado un pronóstico relativamente favorable para los pacientes límite que reciban una atención precoz y estratégica.

Trastorno Límite de la Personalidad: tratamiento

El trastorno límite de la personalidad es un trastorno que actualmente no tiene ningún tratamiento bien establecido, esto es, que no hay un tratamiento para los rasgos límites que sea aplicable en la mayoría de los pacientes que lo sufren.
Aún así, a continuación os especificaremos los tratamientos y abordajes terapéuticos que han mostrado más eficacia para el trastorno límite de la personalidad:

    • Terapia de conducta
    • Terapia cognitiva de Beck
    • Terapia dialéctica Conductual de Linehan
    • Terapia de Mentalización de Fonagy
    • Terapia basada en la transferencia
    • Tratamiento biológicamente Orientado de Gabbard
    • Terapia de Marzili y Munroe
    • Terapia cognitiva conductual breve de Turner
    • Terapia de Turkat
    • Terapia de los esquemas de Young
    • Terapia icónica para la estabilidad emocional

Diagnóstico y evaluación del Trastorno Límite de la Personalidad 

La dificultad para establecer una buena comunicación con los pacientes con Trastorno Límite de la Personalidad es un elemento que marcará de forma significativa la dinámica de toda la entrevista. Esto hace que sea pertinente tener en cuenta diversos aspectos a la hora de interactuar con ellos:

Pueden mostrar ambivalencias

A lo largo de la entrevista, la actitud de estos pacientes puede oscilar entre la confianza e intención de establecer comunicación y la desconfianza e incertidumbre hacia el experto. Por lo tanto, resulta importante apoyarse de pequeñas muestras de confianza que el paciente nos entregue.

Mostrará muchas contradicciones

Al momento de analizar y responder a un mismo evento, es probable que detectemos incongruencias en su relato. Por lo tanto, resulta fundamental hacer que identifique cuáles son estas contradicciones, sin dejar de manifestarle que comprendemos el origen de sus sentimientos ambiguos.

La entrevista debe ser directiva

Teniendo en cuenta el retraimiento con que suele expresarse este tipo de pacientes, resulta importante dirigir y apoyar sus aportes relevantes al curso de la entrevista.

A pesar de esto, no deben realizarse demasiadas preguntas cerradas, sino al contrario. Lo más recomendable es hacer formulación de preguntas abiertas que le permitan expresarse lo más libremente posible.

Test para el Trastorno Límite de la Personalidad 

Para fines de diagnóstico y seguimiento, diversos especialistas proponen una serie de instrumentos estandarizados, entre los que destacan:

    • Inventario de personalidad Límite: inspirado en el modelo estructural de la personalidad del investigador Kernberg.
    • Instrumento de McLean para el cribado del Trastorno Límite de la Personalidad: resulta particularmente efectivo como un instrumento de cribado rápido y eficiente
    • Valoración clínica: es importante que se realice posterior al empleo de cualquiera de las técnicas antes mencionadas.

Trastorno Límite de la Personalidad y el Trastorno bipolar

Los trastornos del estado de ánimo son el grupo diagnóstico con el que más confusiones se presentan a la hora de identificar un paciente con Trastorno Límite de la Personalidad. Esto se debe, principalmente, a que ambos manifiestan elementos como variaciones anímicas, excitabilidad general, irritabilidad, descontrol de impulsos y el oscilar entre extremos de manía y depresión.

Todos los puntos antes mencionados pueden generar una idea de que estamos ante un trastorno bipolar. A pesar de esto, resulta importante realizar un análisis exhaustivo del curso y evolución del problema, y no sólo una evaluación transversal de los síntomas.

Al existir una alta comorbilidad entre el Trastorno Límite de la Personalidad y los trastornos afectivos, es importante recordar que pueden identificarse síntomas de ambos trastornos incluso luego de este análisis. En este caso, lo indicado es realizar el diagnóstico de ambas patologías.

Diagnóstico diferencial del Trastorno Límite de la Personalidad 

La particular ambigüedad que caracteriza al Trastorno Límite de la Personalidad hace surgir una serie de dudas entre muchos clínicos, incluso los más experimentados, pues un mismo paciente puede mostrar síntomas que se pueden atribuir a más de un trastorno. De esta forma, es fundamental establecer las diferencias entre el Trastorno Límite de la Personalidad y las siguientes patologías:

TP de histrionismo

Los síntomas que tienen en común ambos diagnósticos son la necesidad constante de atención, inestabilidad emocional y manipulación excesiva.

A pesar de esto, es posible identificar distinciones claras entre ambos al detallar que el primero presenta tendencias auto-destructivas, rupturas afectivas o emociones de vacío, características que no suelen estar presentes en un trastorno histriónico.

Trastorno antisocial de personalidad

En las dos patologías se muestra una marcada manipulación hacia otras personas, así como una impulsividad que roza la hostilidad. Sin embargo, en el TP límite dicha impulsividad busca llamar la atención de otros, a diferencia de la obtención de beneficios personales que busca el antisocial a través de esta actitud.

Trastorno narcisista de la personalidad

A diferencia del este, el paciente límite no tiene una buena imagen de sí mismo y presenta comportamientos auto-destructivos, elementos que no están presentes en el segundo trastorno.

Trastorno de personalidad dependiente

La distinción característica entre estos diagnósticos es la reacción del individuo ante el abandono: mientras que en el dependiente esta reacción es de mansedumbre y sumisión, en el límite la reacción suele ser agresiva y hostil, con altas probabilidades de actuar de forma vengativa.

¿Por qué el trastorno límite tiene ese nombre?

A lo largo de la historia, mucha ha sido la literatura que se ha escrito sobre este particular trastorno, llegando a ser descrito de formas distintas por distintos expertos. Sin embargo, se considera que una persona se encuentra dentro del rango de “límite” cuando cumple alguno de estos cuatro aspectos:

    • Ambigüedad: Dentro de la comunidad especializada está muy arraigada la costumbre de calificar como “límite” a cualquier individuo cuyas características clínicas correspondan a las de dos psicopatologías distintas, de forma tal que no se pueda establecer un diagnóstico claro, originando una entidad nosológica nueva y diferente. Por ejemplo: esquizofrenia-neurosis.
    • Extremos: También se considera límite a aquellos pacientes que presentan características de un continuo proceso de normalidad-psicopatología, alternando frecuentemente en cada uno de los dos extremos.
    • Borde mismo: Si un individuo se encuentra constantemente al borde de un fracaso o compromiso mental, cumple otro criterio para que su diagnóstico lleve el término “límite”.
    • Grados inferiores: Es posible que el paciente se encuentre ubicado en un nivel sumamente bajo de orden o estructuración de la personalidad. Si este es el caso, también se dice que está dentro de dicho rango.

De esta forma, es común que se otorgue la clasificación de límite a varios trastornos. Es por esto que se estableció una categoría específica para este diagnóstico, algo que nos facilitará el trabajo si llegamos a encontrarnos con pacientes de Trastorno de Personalidad Límite. Sobre todo porque estos individuos no suelen mostrar respuesta ante tratamientos que no sean el indicado para dicha patología.

 

Bibliografía

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Esta patología ha sido descrita en incontables ocasiones como un tipo de personalidad. Sin embargo, no fue sino hasta hace relativamente poco tiempo (siglos XIX y XX) que se empezó a hablar del narcisismo como una enfermedad mental, y de hecho, no se le consideró oficialmente como Trastorno Narcisista de la personalidad hasta 1980, año en el cual fue incluida en el manual DSM-III.

No son pocas las ocasiones que hallamos un individuo que está dispuesto a apartar a quien sea con el fin de conseguir sus propios objetivos. Ésta marcada manifestación de egocentrismo es uno de los ejemplos más comunes de narcisismo en la actualidad.

Ésta particularidad es una de las razones por las cuales aún no se ha desarrollado por completo el campo de estudio relacionado al narcisismo, algo que podría traer inconvenientes en lo que respecta a la psicología clínica a nivel internacional, pues llega a generar confusiones y dudas dentro de la comunidad especializada.

Sin embargo, hoy estás de suerte, porque te traemos toda la información clínica sobre el narcisismo.

¿De dónde viene el término narcisismo?

Hace más de mil años, se nos contó la historia de Narciso, un joven de gran belleza que cierto día vio su reflejo en el agua y nunca pudo dejar de verlo, pues se enamoró de forma irremediable. Así, los dioses decidieron sellar su destino al convertirlo en la flor que hoy en día lleva su nombre.

Esta terminología empezó a ser acuñada dentro del campo de la psicología a finales del siglo XIX, cuando el investigador Havelock Ellis empezó a referirse a este como un tipo de perversión sexual, caracterizada por un excesivo deseo hacia sí mismo y el hecho de tratarse como un objeto sexual.

Posteriormente, en el siglo XX, Freud describió características que se asemejan más a las que conocemos hoy: actitud constante de ensimismamiento y de amor propio.

El narcisismo surge a raíz de una baja autoestima

Fue a partir de esta analítica que empezaron a estudiar al narcisismo con particular interés, por lo que muchos investigadores llegaron a la conclusión de que este se producía como reacción a una autoestima deteriorada. Esto provocaría dos formas de comprenderlo:

  • Narcisismo grandioso y auto-exhibicionista.
  • Narcisismo vulnerable e hipersensible.

A pesar de que esta no es la comprensión unánime de esta patología, es importante acotar que de esta manera, se sentaron las bases sólidas para desarrollar una teoría completa sobre el trastorno narcisista de la personalidad, que cada vez cuenta con más materiales y recursos adecuados para realizar intervenciones pertinentes.

Trastorno Narcisista de la Personalidad: Características clínicas

A pesar de que hay ciertas excepciones más difíciles de detectar, la persona narcisista se caracteriza por la opulencia, grandiosidad y la constante búsqueda de reconocimiento y admiración. Estos elementos lo distinguen significativamente de otros trastornos del grupo B pues significan una alteración conductual significativa, especialmente llamativa sobre todo si tenemos en cuenta que el narcisismo como rasgo de personalidad (pero no como trastorno) es frecuente en algunas etapas del desarrollo.

Es por esto que resulta importante establecer algunas de las características más importantes del TP narcisista:

Se sobreestima a sí mismo

Un rasgo particular de aquellos con este trastorno es que estos individuos suelen valorar sus capacidades y logros por encima del promedio. Llegan a creer que son mejores, especiales, distintos y superiores, jactándose de esto con frecuencia y sintiéndose ofendido si esto no es reconocido por los demás.

Reaccionan de forma violenta ante contrariedades

Estos pacientes suelen sentir que son superiores al resto, y muestran fuertes sentimientos de enfado incluso ante las más ligeras sugerencias de que sus capacidades no son excepcionales. A causa de esto, es frecuente que se tomen una gran cantidad de atenciones para evitar el riesgo de estar frente a estas situaciones, reaccionando de forma agresiva o desafiante cuando no pueden evitarlo.

Exigen elogios y admiración

Sienten que sus necesidades tienen prioridad sobre las de otros, por lo que quieren recibir tratos especiales en todas partes.

Carecen de empatía

Dado que tienen un egocentrismo muy marcado, les resulta difícil preocuparse por los sentimientos, anhelos o necesidades de otras personas.

Tienen una arrogancia extrema

Suelen mostrar comportamientos altaneros, desdeñosos y prejuiciosos, llegando a ser clasistas o machistas en algunos casos, también intentan mantener una imagen de autosuficiencia ante los demás.

Necesitan rodearse de personas especiales

Para estos pacientes, todos a su alrededor necesitan sentirse especiales y diferentes, ya que se ven a sí mismos de esta forma. Es así como terminan relacionándose con personas, organizaciones y posesiones que alimenten este sentimiento de superioridad.

Los casos más raros

En casos extraños, la personalidad narcisista puede esconderse tras una imagen de retraimiento social y humildad, haciendo referencia a la segunda forma de comprender el trastorno, que fue mencionada anteriormente. Esta característica no aparece en ningún manual de diagnóstico de psicología clínica, sin embargo ha sido documentada en múltiples fuentes bibliográficas.

 

A continuación os dejamos este vídeo explicativo sobre el Trastorno narcisista de la personalidad, antes de pasar a especificar los criterios diagnósticos del Trastorno narcisista de la personalidad según el DSM 5.

Trastorno Narcisista de la Personalidad (DSM 5)

El Trastorno Narcisista de la Personalidad (DSM 5) se caracteriza por:

Patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y se presenta en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

1. Tiene sentimientos de grandeza y prepotencia (p. ej., exagera sus logros y talentos, espera ser reconocido como superior sin contar con los correspondientes éxitos).
2. Está absorto en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado.
3. Cree que es “especial” y único, y que sólo pueden comprenderle o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) especiales o de alto estatus.
4. Tiene una necesidad excesiva de admiración.
5. Muestra un sentimiento de privilegio (es decir, expectativas no razonables de tratamiento especialmente favorable o de cumplimiento automático de sus expectativas).
6. Explota las relaciones interpersonales (es decir, se aprovecha de los demás para sus propios fines).
7. Carece de empatía: no está dispuesto a reconocer o a identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
8. Con frecuencia envidia a los demás o cree que éstos sienten envidia de él.
9. Muestra comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

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Trastorno Narcisista de la Personalidad: tratamiento

El trastorno narcisista de la personalidad es un trastorno que actualmente no tiene ningún tratamiento bien establecido, esto es, que no hay un tratamiento para los rasgos narcisistas que sea aplicable en la mayoría de los pacientes que lo sufren.
Aún así, a continuación os especificaremos el tratamiento y abordaje terapéutico que han mostrado más eficacia para el trastorno narcisista de la personalidad:

Terapia cognitiva conductual para el trastorno límite

Actualmente se recomienda la terapia cognitivo conductual, en el que se lleven a cabo inicialmente estrategias conductuales y pasar más adelante a estrategias más cognitivas como la reestructuración cognitiva. Se ha visto que es mejor así porque las autorrevelaciones iniciales de los pacientes con rasgos narcisistas no se recomienda al inicio de la terapia, sino más adelante.

Evaluación del Trastorno Narcisista de la Personalidad

Los pacientes con estas características no suelen ingresar a consulta debido a este trastorno, sino por algún episodio depresivo resultado de sus relaciones inestables o bien por la somatización de algún síntoma manifiesto. Las rupturas de las relaciones interpersonales también son una causa frecuente de ingreso por parte de estos individuos, que suelen verse envueltos en problemas familiares, laborales y afectivos.

Teniendo en cuenta su inclinación por imponerse ante otras personas, es importante que tengamos en cuenta ciertos elementos a la hora de entrevistar a un paciente que muestra signos de narcisismo.

Son impacientes

Estos pacientes, incluso desde antes de ingresar a la consulta, es probable que muestren señales que indican su trastorno: pueden exigir que se les atienda de inmediato, a un horario particular o primero que a los demás, reaccionando con furia si se le solicita que aguarde su turno con paciencia.

Son malos para ser evaluados

Los narcisistas temen ser evaluados y recibir comentarios que los hagan sentir “normales”. Por lo tanto, es difícil que accedan a responder cuestionarios o cooperar durante el proceso de entrevista, pues saben que con esto el terapeuta podría identificar a fondo los rasgos narcisistas de su personalidad.

Pero se pueden usar estrategias

A pesar de que son reacios a responder cuestionarios, estos individuos suelen mostrarse cómodos al hablar sobre ellos mismos, sus cualidades, logros, propiedades o estatus social. Esto puede ser utilizado para construir una entrevista que sea lo suficientemente sugestiva como para que el paciente se abra, sin que se llegue a sentir atacado, juzgado o menospreciado.

Pueden llegar a dudar de los conocimientos del especialista

Teniendo en cuenta esta obsesión por rodearse de personas extraordinarias, es más que probable que el paciente con TP narcisista dispare preguntas al experto, relacionadas con su casa de estudios, preparación, estatus económico y social, entre otras cosas, sólo para asegurarse de que recibirá “la mejor atención profesional”. De lo contrario, se sienten ofendidos, puesto que sus problemas son extremadamente relevantes y deberían ser tratados como tal por todos a su alrededor.

Es importante mantenerse racional

Durante el curso de la entrevista, es más que probable que el paciente haga duras críticas hacia el especialista, por lo que resulta fundamental no dejarse llevar por sus palabras. Así mismo, también es posible que emita elogios o  halagos, que de ninguna forma pueden condicionar la conducta del profesional.

En una entrevista de evaluación siempre será importante mantenerse adecuado al contexto del paciente. En este caso, la seguridad y certeza son la clave para generar confianza en el paciente y facilitar el resto del trabajo, que se complementan con muestras de interés hacia el individuo, con el fin de que baje la guardia y se concrete una relación terapéutica efectiva.

La regresión es común

Mantener una comunicación efectiva con una persona narcisista siempre será una tarea difícil, es por esto que el progreso que creamos conseguir puede desaparecer de un momento a otro, rompiendo totalmente la relación y siendo necesario empezar de nuevo, con un enfoque totalmente distinto.

Herramientas de diagnóstico

Los instrumentos de evaluación más utilizados para el TP narcisista son el Personality Diagnostic Questionnaire-4 (PDQ-4+) y el Narcissistic Personality Intentory (NPI). Estas herramientas permitirán identificar, a través de ciertos ítems, si el paciente cumple con los criterios diagnósticos para el trastorno de personalidad narcisista.

Diagnóstico diferencial del Trastorno Narcisista de la Personalidad

Teniendo en cuenta las muchas particularidades que muestra este trastorno, no se le suele confundir en lo que respecta al diagnóstico. Sin embargo, resulta importante hacer mención de algunos con los que el especialista podría terminar conflictuado.

Narcicismo como personalidad

Existe una clara diferencia entre el narcisismo como elemento de la personalidad y como trastorno. Siento la extroversión y sociabilidad características presentes en la personalidad narcisista, más no en el trastorno.

Trastorno de personalidad histriónico, antisocial y límite

Estos tres trastornos muestran características que lo asemejan al narcisista: inestabilidad emocional, frialdad y coquetería. Sin embargo, el TP de narcisismo presenta además una excesiva grandiosidad, aparte de una autoimagen estable y positiva, algo que lo diferencia del TP límite.

En cuanto al TP histriónico, se diferencian pues el narcisista siente gran orgullo de sus habilidades y logros, además de mantener un buen control sobre su expresión emocional, y no mostrarse violento ni impulsivo, a menos que se encuentre en una situación donde sus capacidades se pongan en duda.

Trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo

Estos diagnósticos comparten como características típicas el perfeccionismo exagerado y la incapacidad para delegar tareas en otras personas. Sin embargo, el trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo también muestra un gran nivel de autocrítica y exigencia hacia sí mismo, algo que no está presente en el trastorno de personalidad narcisista.

Episodio maníaco o hipomaníaco

Estos episodios suelen presentar una grandiosidad similar a la que muestran los narcisistas. Incluso, el trastorno narcisista puede manifestarse junto con episodios maníacos. A pesar de esto, la relación grandiosidad-cambio en el estado anímico suele ser más destacable en episodios maníacos o hipomaníacos.

De la misma forma, el deterioro en la funcionalidad es superior como resultado de estos cambios anímicos que el que se produce en el trastorno narcisista.

¿Por qué las personas son narcisistas?

De acuerdo con el investigador Kernberg, el narcisismo surge como un componente normal del proceso de desarrollo del yo. Este evoluciona mientras el individuo madura, por lo que cada persona cuenta en algún momento con “necesidades narcisistas” que intenta satisfacer de alguna forma y en diversos niveles. Ejemplos de esto pueden ser el deseo de ser queridos, admirados o reconocidos por los logros.

Esto es lo que podríamos denominar como un narcisismo sano. Sin embargo, este proceso se convierte en patológico en el momento en que interfiere con el desarrollo normal de sí mismo, generando dificultades para establecer una congruencia con uno mismo y dando lugar a una desregulación de la autoestima.

Un ejemplo concreto que puede ilustrar esto son los adultos que, durante la primera infancia, sufrieron de carencia de respuestas empáticas de parte de los adultos. Esto los hace propensos a desarrollar patrones narcisistas como mecanismo de protección ante esta amenaza percibida a su autoestima.

En caso contrario, la coexistencia con padres sobreprotectores podría producir un estilo de personalidad cerrado y retraído, inclinándose más hacia otros trastornos. Esto resulta particularmente interesante pues nos permite abordar la dimensión completa del trastorno de personalidad narcisista, de manera que sea posible realizar una intervención adecuada al contexto de cada paciente.

En resumen: el narcisismo nace en los estilos de crianza, así como en los primeros aprendizajes. A pesar de esto, se siguen contando con pocas investigaciones que avalen esto debido a la confusión que mencionamos al inicio del artículo. Sin embargo, no deja de ser interesante abordar la temática desde un enfoque evolutivo.

 

Bibliografía

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill

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Trastorno Antisocial de la Personalidad

Trastorno Antisocial de la Personalidad: características, comportamiento y tratamiento  

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Una de las patologías mentales que más solemos ver mencionada en medios de comunicación es el Trastorno Antisocial de la Personalidad, denominado (o confundido) en algunos casos como psicopatía.

Pocos trastornos han despertado tanto el interés de la población general como este, sobre todo luego de que se popularizaran las series del estilo documental sobre asesinatos, robos y estafas. Esta situación ha ocasionado que muchos consideren ambos términos como si fueran lo mismo, al predominar en ambos casos el comportamiento antisocial.

Es indudable que existe un gran historial sobre la investigación referente al Trastorno Antisocial de la Personalidad, sobre todo si tenemos en cuenta la gran cantidad de discrepancias que ha habido a lo largo de la historia que, increíblemente, no se reflejan en los dos principales manuales diagnósticos de la actualidad (DSM y CIE).

A pesar este tortuoso camino recorrido, y de las pocas diferencias de criterios que hay en nuestros días, todavía existe un mar de información que queda por descubrir acerca del Trastorno Antisocial de la Personalidad y la psicopatía.

Trastorno Antisocial de la Personalidad características clínicas

Es probable que, si investigamos lo suficiente, encontremos ciertas referencias bibliográficos que nos otorguen diferencias entre ambos términos. A pesar de esto, la regla general suele ser tomarlos como uno solo. De esta manera, y para facilitarnos las cosas, en este artículo asumiremos la idea de que sociópata y antisocial son lo mismo. Sabemos que, en ambos, comparten un patrón de conducta antisocial.

El elemento que más distingue al Trastorno Antisocial de la Personalidad es el patrón longevo de comportamientos irresponsables a nivel social, manifestado antes de los 15 años de edad y reflejando de forma constante una desconsideración, despreocupación y vulneración hacia los derechos de otras personas a través del comportamiento antisocial

A pesar de esta descripción, es importante tener en cuenta una variedad de características que distinguen a este trastorno de otros. Por ello, os describiremos características sobre la conducta antisocial que caracterizan al Trastorno Antisocial:

Poco respeto por la ley

Estos individuos suelen mostrar un marcado gusto por cometer actos en contra de la ley, ya sea algo de mayor o menor relevancia.

Desinteresado al máximo

Esta característica que se destaca en los psicópatas es la ausencia de culpa, preocupación o remordimiento por el daño que puedan infligir a otras personas.

Intolerantes

Cuando se encuentran ante situaciones estresantes, suelen reaccionar de forma agresiva, siendo descritos como personas extremadamente intolerantes a la frustración, llegando a irritarse con facilidad si le corresponde afrontar una situación adversa.

No asumen responsabilidades

Las personas con Trastorno Antisocial de la Personalidad muestran poca intención de reconocer la culpabilidad o hacerse responsables por los propios actos, atribuyendo estos eventos a otras personas o a elementos de pensamiento mágico como el destino, el azar o incluso una intervención divina.

Es dicha característica lo que provoca su fracaso en cualquier rol que requiere su interés dedicado, como el de padre o esposo. También es frecuente ver que les cuesta para asumir responsabilidades de trabajo, teniendo en cuenta su falta de capacidad para respetar horarios y reglas que son normales en esta clase de entornos.

Bajo esta característica, es común que los antisociales presenten absentismo laboral e incumplimiento de las deudas.

Extremadamente manipuladores

Puesto que están dispuestos a hacer lo que sea por obtener un beneficio personal, aquellos que padecen de Trastorno Antisocial de la Personalidad tienen como característica la tendencia a manipular a las personas a su alrededor con tal de cumplir sus objetivos. Incluso, existen casos en los que un paciente antisocial embauca desconocidos gracias a su gran habilidad de aparentar algo falso, y jugar con la mente de algunas personas.

Se regocijan en su habilidad para mentir

Otro aspecto característico en los sociópatas es el hecho de que encuentran gran placer y satisfacción al demostrar sus sobresalientes habilidades para mentir con astucia, así como engañar, provocar daño o aprovecharse de los demás con facilidad.

Son muy impulsivos

A pesar de que pueden ser metódicos a la hora de engañar personas, los pacientes antisociales no muestran capacidades para planificar sus acciones, por lo que suelen tomar decisiones sin tener en cuenta las consecuencias que esto podría tener.

Se preocupan poco por su seguridad

Esta característica, compartida con otros trastornos (que veremos más adelante) resulta particularmente peligrosa para aquellos que estén alrededor de un individuo antisocial, ya que estos manifiestan una indiferencia exageradamente temeraria por la seguridad

Es común que manifiesten comportamientos antisociales como una conducción y prácticas sexuales imprudentes, consumo de drogas peligrosas (sin tener drogadicción) o mantener relaciones interpersonales con individuos que sin duda podrían terminar perjudicándolos.

Esto son ejemplos de conducta antisocial característicos de este trastorno, pero no olvidemos que estos comportamientos también se dan en otros trastornos y, por ello, será importante el diagnóstico diferencial con otros trastornos de personalidad así como otros trastornos del comportamiento.

A continuación os dejamos este pequeño vídeo explicativo sobre el Trastorno antisocial de la personalidad, antes de pasar al especificar los criterios diagnósticos del Trastorno Antisocial de la personalidad según el DSM V.

Trastorno Antisocial de la Personalidad DSM 5

El Trastorno Antisocial de la Personalidad (DSM 5) se caracteriza por:

A. Patrón dominante de inatención y vulneración de los derechos de los demás, que se produce desde los 15 años de edad, y que se manifiesta por tres (o más) de los hechos siguientes:

1. Incumplimiento de las normas sociales respecto a los comportamientos legales, que se manifiesta por actuaciones repetidas que son motivo de detención.
2. Engaño, que se manifiesta por mentiras repetidas, utilización de alias o estafa para provecho o placer personal.
3. Impulsividad o fracaso para planear con antelación.
4. Irritabilidad y agresividad, que se manifiesta por peleas o agresiones físicas repetidas.
5. Desatención imprudente de la seguridad propia o de los demás.
6. Irresponsabilidad constante, que se manifiesta por la incapacidad repetida de mantener un comportamiento laboral coherente o cumplir con las obligaciones económicas.
7. Ausencia de remordimiento, que se manifiesta con indiferencia o racionalización del hecho de haber herido, maltratado o robado a alguien.

B. El individuo tiene como mínimo 18 años.

C. Existen evidencias de la presencia de un trastorno de la conducta con inicio antes de los 15 años.

D. El comportamiento antisocial no se produce exclusivamente en el curso de la esquizofrenia o de un trastorno bipolar.

Si quieres saber más sobre el Trastorno Antisocial de la Personalidad (DSM 5) te recomendamos el siguiente libro donde relaciona el trastorno antisocial de la personalidad con los criterios diagnósticos DSM 5 y con ejemplos propuestos por expertos en la materia:

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Tratamiento para Trastorno antisocial de la personalidad

El trastorno antisocial de la personalidad es un trastorno que actualmente no tiene ningún tratamiento bien establecido, esto es, que no hay un tratamiento para los rasgos antisociales que sea aplicable en la mayoría de los pacientes que lo sufren.

Aún así, a continuación os especificaremos los tratamientos para el Trastorno Antisocial que han mostrado más eficacia, en este caso, por ser más característicos para este trastorno de la personalidad:

Programas institucionales

Son programas que suelen llevarse a cabo en centro penitenciarios. Las estrategias que suelen llevarse acabo son la economía de fichas y el aprendizaje en la naturaleza.

Programa de tratamiento de delincuentes sexuales de Marschall

Se trabaja la empatía hacia la víctima y se busca el fomento de habilidades relacionadas con el delito en cuestión. 

Terapia de Turkat para la ira y el manejo de ansiedad

La base del tratamiento de Turkat es el autocontrol.

Características del Trastorno Antisocial según Cleckley

Quizá hayas visto algún episodio de series policiales en el cual el acusado no es condenado a causa de su condición como enfermo mental. Esto no sucede sólo en la ficción, sino que es una norma general a la hora de condenar acusados de cualquier clase de crimen.

Dado que contamos con una gran cantidad de investigación empírica que sugiere que el origen del Trastorno Antisocial de la Personalidad podría estar en las variables genéticas y sociales, por lo que se puede evaluar cierto patrón psicopatológico en el individuo a través de diversas herramientas

El experto que más aportó al perfeccionamiento de estos instrumentos fue Cleckley, que durante la década del 70 expuso una caracterización clínica basada en 16 elementos presentes en un individuo para poder determinar que se está viendo un caso de sociopatía. Estos elementos pueden ser agrupados en cinco características del Trastorno Antisocial:

Apariencia

Estas personas muestran un aspecto aparentemente normal, no dan señales de alteraciones en la cognición ni capacidad intelectual. Tampoco demuestran ansiedad, culpa o depresión.

Respuesta al castigo

Otra particularidad de la personalidad psicópata es la falta de temor ante sistemas regulares de control e inhibición social, como el encarcelamiento o las condenas específicas. Además, se muestran incapaces de reflexionar acerca de su comportamiento u obtener algún aprendizaje de sus experiencias pasadas.

Interacción interpersonal

Durante cualquier proceso penal, se toma en cuenta el hecho de que el acusado tenga pocas relaciones estables, poca integración en su vida sexual, egocentrismo y falta de empatía. Estos aspectos son algunas de las razones por las que comete actos delictivos con tanta facilidad.

Grandiosidad

Suelen pensar que los actos que cometen (o tienen pensado cometer) los llevarán a la grandeza. A pesar de esto, no muestran intenciones de hacer planificaciones con respecto a sus vidas, por lo que estas ideas de grandeza se quedan en papel.

Conductas delictivas

Sorprendentemente, esta conducta no es un requisito indispensable para definir una psicopatía. A pesar de esto, no es extraño que un paciente con dicho trastorno termine involucrado en toda clase de procesos judiciales, ya sea por su irresponsabilidad, conductas violentas o poco respeto por la normativa legal.

¿Cómo entrevistar a un sociópata?

Teniendo en cuenta la tendencia de estos pacientes a engañar y embaucar a cualquiera con quien se encuentren, es importante recordar que los antisociales suelen aparentar ser cálidos y amigables, por lo que la comunicación se complica de forma considerable, siendo necesario recurrir a diversas técnicas específicas para abordarlo de forma adecuada durante el proceso de entrevista.

Es complicado que muestren sus intenciones

Si la complicación es uno de los elementos más difíciles de concretar con los pacientes psicópatas es debido a esto. La probabilidad de que manifiesten sus verdaderos deseos e intenciones es realmente baja, por lo que la entrevista debe ser realizada con paciencia y cautela.

No hay que dejarse impresionar

Con la intención de manipular, es probable que se muestren provocadores e intenten asombrar al especialista, por esto resulta fundamental mantener la calma y evitar dar reacciones que pudieran despertar otra clase de intenciones manipuladoras.

Evitar las críticas es un apoyo valioso

Siempre y cuando se evite hacer juicios de valor, el paciente cooperará durante el curso de la entrevista. Este hecho puede resultar particularmente útil para hacer fluir la conversación de manera pacífica.

Hay que prepararse para reacciones violentas

El estado de ánimo de estos individuos puede fluctuar desde una total calma hasta la hostilidad y agresividad manifiesta.

En caso de que el experto realice alguna crítica, es necesario prepararse para la segunda clase de reacciones. Si esto llega a suceder, el profesional debe actuar de forma indiferente,  aunque si esta violencia persiste será necesario dar por concluida la entrevista, indicando detalladamente los motivos por los que se está tomando esa decisión.

Trastorno Antisocial de la Personalidad: Test de evaluación

Además de las técnicas utilizadas para llevar a cabo una entrevista satisfactoria, es importante saber que para el Trastorno Antisocial de la Personalidad se cuentan con una gran variedad de instrumentos específicos que nos pueden ayudar a determinar la presencia de estos patrones en algún individuo. Entre ellos, destacamos como test más importante el PCL-R.

Hare Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R)

Este cuestionario es uno de los más utilizados en lo que respecta al diagnóstico de la psicopatía o comportamiento antisocial. Se trata de un instrumento que debe utilizarse de forma complementaria a las entrevistas y los datos que hayan sido obtenidos de forma empírica de familiares, conocidos e instituciones como la escuela, universidad o trabajo del sujeto.

En esta herramienta se diferencian dos factores o subescalas mayores:

  • Egocentrismo, falta de sensibilidad y ausencia de remordimiento
  • Estilo de vida poco estable a largo plazo, con elementos antisociales.

A pesar de esto, estudios más recientes indican que estos factores en realidad se extienden a 4: Interpersonal, afectiva, estilo de vida y conducta antisocial. Es de esta forma que el los teóricos Hare y Neumann explican la psicopatía como una construcción personal unitaria de carácter disocial, que tiene origen en la interacción de estas cuatro dimensiones.

Diagnóstico diferencial del comportamiento antisocial

Antes de desarrollar las diferencias entre la psicopatía y otros trastornos mentales, es importante destacar que no se puede diagnosticar a menores de 18 años. Además, en caso de que el individuo haya alcanzado esa edad, sólo puede considerarse en caso de que este muestre comportamiento antisocial desde antes de los 15 años.

Abuso de sustancias

Una de las causas más frecuentes de las conductas antisociales es el consumo de sustancias psicoactivas, por lo que, antes de emitir cualquier diagnóstico, resulta fundamental asegurarse de que las conductas que manifiesta el individuo no son producto del consumo de estas.

Esto de ninguna forma quiere decir que los antisociales no consuman estas sustancias (de hecho, es común que tengan comorbilidad). Sin embargo, es menester diagnosticar este TP sólo cuando existan antecedentes de estas conductas antes de iniciar la edad adulta.

Esquizofrenia o episodios maníacos

Estos trastornos pueden manifestar comportamientos antisociales en determinadas ocasiones. A pesar de esto, se diferencian del TP correspondiente en que, en muchos casos, se pueden diferenciar por la etapa de inicio de estas tendencias de comportamiento.

TP narcisista

La afición por la falsedad, fuerte crítica, relaciones superficiales, carencia de empatía y propensión a manipular a otros son características que ambos diagnósticos comparten. Sin embargo, el narcisista no muestra signos de impulsividad, engaño o comportamientos hostiles, además de carecer de antecedentes delictivos significativos.

TP histrionismo

En este caso, la impulsividad caracteriza a ambos diagnósticos, así como la búsqueda de emociones fuertes, superficialidad, falta de prudencia, facilidad para seducir y para manipular a otras personas. No obstante, el histriónico no muestra comportamientos delictivos, además de ser exagerado y teatral en la forma en que muestra sus emociones, algo que lo diferencia claramente del antisocial.

TP paranoide

En este caso, ambos muestran comportamientos antisociales, pero la diferencia radica en que el paranoide actúa de esta forma como consecuencia de un anhelo de vengarse si considera que sus sospechas son verdaderas.

Por su parte, el antisocial se comporta de tal manera con la única intención de obtener un beneficio personal o el placer de manipular a otros individuos.

 

Bibliografía

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill

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trastorno paranoide de la personalidad

Trastorno Paranoide de la Personalidad

Trastorno Paranoide de la Personalidad: síntomas, tratamiento y causas de los rasgos paranoides

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

El Trastorno Paranoide de la Personalidad se caracteriza por una desconfianza generalizada e injustificada hacia los demás, donde los síntomas de los rasgos paranoides predominan en la mayor parte de su esfera personal, laboral, relacional y académica.

En muchas revisiones e investigaciones sobre la personalidad paranoide han descrito este trastorno de personalidad partiendo de dos premisas:

    • Los padres tienen características de personalidad paranoica. Se ha encontrado que el estilo educativo de estos padres se relaciona con una sobreprotección hacia el hijo, siendo un factor que predispone al desarrollo de estos síntomas. 
    • La segunda: el hijo es muy propenso a desarrollar esos mismos rasgos en un futuro.

Así, resulta más que importante saber cómo intervenir a un paciente en caso de mostrar signos de personalidad paranoide. A continuación os explicaremos todo sobre el trastorno paranoide de la personalidad  y sus características.

Que es el Trastorno Paranoide de la Personalidad

El Trastorno Paranoide de la Personalidad, o también conocida como Paranoia, es una enfermedad mental muy frecuente que convierte a quien la padece en una persona extremadamente sensible ante la presión social y el estrés.

Aquellos que tienen rasgos paranoides cuentan con estrategias de afrontamiento sumamente ineficaces y escasas, por lo que también pueden desarrollar breves crisis de psicosis.

También es frecuente ver individuos con estos rasgos que terminan sufriendo otros trastornos del eje I como:

    • Depresión mayor
    • Trastorno Obsesivo-compulsivo
    • Agorafobia
    • Esquizofrenia (generalmente paranoide)
    • Trastorno delirante

Características del Trastorno Paranoide de la Personalidad

Algunas características que pueden indicar que una persona padece de TP Paranoide  son:

    • Tendencia al aislamiento
    • Escasez de amistades
    • Rasgos particulares como una forma excéntrica de expresarse, que suele atraer burlas de los compañeros.

Más adelante os mostraremos los síntomas de los rasgos paranoides con sus criterios diagnósticos DSM 5. Por el momento, os queremos describir las características más importantes con las que describimos el Trastorno Paranoide de la Personalidad:

Sólo confían en sí mismos

Estos elementos se presentan debido a que las personas con Trastorno paranoide de la personalidad siempre cuestionan la lealtad o fidelidad de quienes los rodean, generalmente sin justificación. Además, es difícil que confíen en otras personas, pues temen que la información que proporcionen pueda ser usada para su perjuicio.

Extrema cautela

Las personas que muestran síntomas paranoides, están en constante hipervigilancia y tensión, además de actuar de forma cautelosa. Es posible que empiecen a examinar al terapeuta nada más entrar a la sala, con la intención de corroborar sus sospechas y avalar esa constante desconfianza que siente hacia los demás.

Suelen malinterpretar gestos de bondad

Otro elemento característico del Trastorno Paranoide es el hecho de que constantemente están tomando gestos de amabilidad como signos de alarma, creyendo que todos (o casi todos) a su alrededor tienen intenciones ocultas de engañar, atacar o traicionarle.

Muy rencorosos y exagerados

Cuando una persona con Trastorno Paranoide recibe un insulto o traición, es frecuente ver una reacción colérica y vengativa o, cuanto menos, se nieguen rotundamente a superar aquel episodio (muchas veces un episodio real, y otros episodios percibidos).

Esto sin duda puede ocasionar problemas constantes, sobre todo con personas cercanas a su entorno como familiares, compañeros de trabajo y pareja sentimental.

Aislamiento

Un punto relacionado con el rencor y la desconfianza es el aislamiento social al que termina sometiéndose (a veces sin darse cuenta) la persona con Trastorno Paranoide. Todo a raíz de esta dificultad que tienen para abrirse o “bajar la guardia” frente a aquellos con quienes convive.

Generalización excesiva paranoide

Investigadores como Beck aseguran que las personas son ideas paranoides suelen distorsionar la realidad e implantar una especie de “norma” con respecto a otras personas, asegurando que “no hay que confiar en nadie” y afirmaciones similares.

Otro concepto sugerido por el mismo autor para las personas con síntomas paranoides es la inferencia arbitraria, creyendo que todos a su alrededor tienen intenciones destructivas cuando en realidad es probable que la desconfianza que reciban se deba, más que nada, a la desconfianza con la que tratan a las personas.

A continuación os dejamos este vídeo explicativo sobre el Trastorno paranoide de la personalidad, antes de pasar a especificar los criterios diagnósticos del Trastorno paranoide de la personalidad según el DSM 5.

Trastorno Paranoide de la Personalidad DSM 5

El Trastorno Paranoide de la Personalidad (DSM 5) se caracteriza por:

A. Desconfianza y suspicacia intensa frente a los demás, de tal manera que sus motivos se interpretan como malévolos, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o más) de los hechos siguientes:

    1. Sospecha, sin base suficiente, de que los demás explotan, causan daño o decepcionan al individuo.
    2. Preocupación con dudas injustificadas acerca de la lealtad o confianza de los amigos o colegas.
    3. Poca disposición a confiar en los demás debido al miedo injustificado a que la información se utilice maliciosamente en su contra.
    4. Lectura encubierta de significados denigrantes o amenazadores en comentarios o actos sin malicia.
    5. Rencor persistente (es decir, no olvida los insultos, injurias o desaires).
    6. Percepción de ataque a su carácter o reputación que no es apreciable por los demás y disposición a reaccionar rápidamente con enfado o a contraatacar.
    7. Sospecha recurrente, sin justificación, respecto a la fidelidad del cónyuge o la pareja.

B. No se produce exclusivamente en el curso de la esquizofrenia, un trastorno bipolar o un trastorno depresivo con características psicóticas, u otro trastorno psicótico, y no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de otra afección médica.

Nota: Si los criterios se cumplen antes del inicio de la esquizofrenia, se añadirá “previo,” es decir, “trastorno de la personalidad paranoide (previo).”

Si quieres saber más sobre el Trastorno Paranoide de la Personalidad (DSM 5) te recomendamos el siguiente libro donde relaciona el trastorno paranoide de la personalidad con los criterios diagnósticos DSM 5 y con ejemplos propuestos por expertos en la materia:

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Trastorno Paranoide de la Personalidad: Tratamiento

El trastorno paranoide de la personalidad es un trastorno que actualmente no tiene ningún tratamiento bien establecido, esto es, que no hay un tratamiento para los rasgos paranoides que sea aplicable en la mayoría de los pacientes que lo sufren. Actualmente no hay bibliografía que sustente un tratamiento de referencia.
Aún así, a continuación os especificaremos aquellos tratamientos y abordajes terapéuticos que han mostrado más eficacia para el trastorno paranoide de la personalidad:

La terapia cognitivo conductual

Las metas de la terapia cognitivo conductual como tratamiento para el trastorno paranoide de la personalidad son:

    • Aumentar la autoeficacia: las inseguridades del TP paranoide no le permite, en muchos casos fomentar el desarrollo de la autoeficacia
    • Controlar los niveles de ansiedad: los rasgos paranoides se acentúan en situaciones de estrés
    • Aumentar las habilidades interpersonales
    • Aprender a discriminar las amenazas reales de las percibidas a través de la reestructuración cognitiva
    • Modificar los esquemas básicos: los esquemas del TP paranoide están arraigados desde hace muchos años y, por lo tanto, deben de tratarse con detenimiento.

La terapia de conducta

Las estrategias conductuales busca ayudar a que el paciente reduzca la sensibilidad ante las críticas (mediante la relajación y la reestructuración cognitiva).

El entrenamiento en habilidades sociales

Se trabajan las áreas de Atención social, el procesamiento de la información, el tipo de respuestas que el paciente con rasgos paranoides da a su entorno y trabaja la retroalimentación que el paciente se da a sí mismo con respecto a la interacción con los demás.

Se recomienda empezar por la terapia de conducta con el objetivo de tratar de reducir la sensibilidad a las críticas que los pacientes con rasgos paranoides presentan. Además, se recomienda que en el inicio de la terapia los objetivos sean poco amenazantes, de esta manera habrán menos estresores y ayudará a la vinculación y mantenimiento de la terapia.

En muchos casos, en la terapia de conducta y ya se entrenan las habilidades sociales.

Evaluación para pacientes con Trastorno Paranoide de la Personalidad

Generalmente, cuando un paciente con Trastorno Paranoide de la Personalidad o paranoide acude a consulta no es por voluntad. Lo más frecuente es que lo haga como resultado de diversos problemas en su vida, derivados de su trastorno.

Problemas laborales y familiares, disputas legales e incluso daños neuromusculares resultado de la constante tensión física a la que suele encontrarse expuesto, son los principales motivos por los cuales un paciente con este trastorno acude a una revisión de su estado mental.

Te mostramos algunos elementos que debes considerar a la hora de hacer una entrevista a cualquier paciente que ingrese a tu sala y cuyas características podrías asociar con  el Trastorno Paranoide:

Ganarse la confianza

Si has prestado atención, seguro que has leído que los pacientes paranoides están en constante evaluación de su entorno, en busca de señales de alarma. De esta manera, es importante asegurarse de mostrar seguridad y confianza ante esta clase de paciente, a fin de establecer una relación lo más abierta posible.

Prepárate para recibir preguntas

Dada la particular desconfianza presente en este trastorno, no resultaría extraño que el paciente se dedique a obtener referencias sobre la formación del especialista (universidad, especialidades, fuentes bibliográficas en las que se basa, etc.) o pretender hallar un “significado oculto” en las preguntas que se le realizan.

Pero también prepárate para hacerlas

A pesar de ser un juez nato para casi cualquier aspecto de su vida, esta clase de pacientes suele tener una característica que hace que su evaluación sea sumamente sencilla: puede cumplir con mucho empeño cualquier clase de prueba o cuestionario al que sea sometido.

Si bien los auto-informes son una medida sumamente eficaz para evaluar a estos pacientes, es importante recordar que la probabilidad de que hagan preguntas para saber el motivo de tales preguntas es alta, pudiendo llegar a negarse a contestar alguna.

Características psicológicas del Trastorno Paranoide de la Personalidad

Durante el proceso de evaluación, y antes de administrar los test para evaluar la ideación paranoide, es importante tener en consideración los siguientes elementos, a fin de prepararla adecuadamente sin presentar inconvenientes:

    • Los pacientes con Trastorno Paranoide no muestran señales de desvaríos o actitudes incoherentes (más allá de su exagerada desconfianza), al contrario, suelen ser elocuentes y tener un habla fluida pero concisa.
    • Su memoria se mantiene intacta, así como su orientación, siendo en muchos casos mejor que la del promedio de personas. Esta característica facilita las cosas en la misma medida que las complica para la intervención respectiva.
    • Estado afectivo: lo común es que oscile entre la ansiedad extrema y la hostilidad manifiesta, por lo que, a pesar de mostrarse hostiles, están conscientes de su actuación.
    • Esta consciencia exagerada sobre sí mismo y su entorno puede terminarles ocasionando ansiedad si sienten que algo se altera de forma significativa, pues son personas que se sienten más cómodas cuanto más control tengan sobre una situación.
    • Pueden mostrarse distantes e insensibles al dolor ajeno.
    • Se irritan con facilidad y muestran una marcada tendencia hacia emociones como la ira y los celos sin razón aparente.

Estrategias para evaluar a una persona con trastorno paranoide de la personalidad

En el momento de la entrevista, lo más recomendable es adoptar una postura conciliadora y de colaboración, que permita al paciente bajar la guardia y contestar las preguntas sin inconvenientes.

Una técnica bastante eficaz en estos casos es utilizar transiciones entre cada temática para evitar que el paciente se sienta interrogado. Es importante evitar realizar una pregunta después de otra, pues podría resultar en una sesión infructífera.

De esta manera, es posible construir una sesión ideal compuesta por preguntas sugeridas por Turkat:

    • Algunas veces, aquellos que nos conocen parecen envidiarnos. ¿Te ha sucedido esto alguna vez? ¿Qué cosas crees que envidiaban de ti?
    • A veces contamos con habilidades y capacidades que otros no tienen. ¿Te sucede esto a ti también? ¿Cuáles son esas cualidades especiales que tienes, a diferencia de otros?
    • Es probable que te resulte rara esta pregunta, pero ¿has sentido alguna vez que tenías poderes o capacidades especiales?
    • ¿Alguna vez te has dado cuenta de que alguien quería dañarte o fastidiarte a propósito?

También es útil recurrir al test de evaluación: Escala de paranoia del MMPI, que cuenta con 20 elementos sumamente efectivos para identificar rasgos paranoides en cualquier paciente.

Percepción errónea sobre sí mismo

Este aspecto puede corroborarse tanto de forma individual como en actividades grupales. Los pacientes con Trastorno Paranoide de la Personalidad suelen percibirse como personas cuerdas, realistas, y objetivas, mientras que otras personas pueden percibirlas como injustos, severos e inflexibles.

Este apartado puede evaluarse a través de una entrevista individual o de la dinámica grupal llamada Ventana de Johari, con la cual se pueden descubrir las diferencias entre el concepto de sí mismo y el concepto que los demás tienen sobre él.

Diagnóstico Diferencial del Trastorno Paranoide de la Personalidad

Al compartir características con otros trastornos del DSM 5, es probable que el diagnóstico se llegue a complicar si no tenemos en cuenta los siguientes indicadores:

Esquizofrenia paranoide

Es importante evaluar la presencia de ideas delirantes o alucinaciones sonoras habituales.

Trastorno delirante persecutorio

El principal elemento que diferencia este trastorno del Trastorno Paranoide de la Personalidad es la presencia de ideas delirantes durante un periodo de al menos un mes.

Trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos

Las ideas delirantes (a veces acompañadas con alucinaciones) están presentes, sin importar si concuerdan o no con su estado de ánimo.

Enfermedades y abuso de sustancias

Cuando un paciente sufre de enfermedades médicas que le ocasionan discapacidad, es probable que desarrolle rasgos paranoides de personalidad, sin llegar a cumplir los criterios para un diagnóstico de Trastorno Paranoide de la Personalidad.

Así mismo, el abuso de sustancias como el alcohol y los psicoactivos puede derivar en una paranoia de duración considerable, por lo que en este caso el tratamiento se enfocaría en la adicción y no en la paranoia.

Trastorno de personalidad límite y trastorno de personalidad histriónico

En ambos trastornos se observan rasgos de ira y falta de confianza ante puntos de vista opuestos. Sin embargo, las ideas delirantes no están presentes en estos diagnósticos.

Trastorno de personalidad evitador

En este diagnóstico también se observa un aislamiento y retraimiento social en el paciente, por lo que es importante determinar si esto se debe al TP evitativo o al Trastorno Paranoide de la Personalidad.

Trastorno Antisocial de la Personalidad

Un paciente con Trastorno Paranoide de la Personalidad también puede mostrar comportamientos antisociales.

TP narcisista

A veces, el paciente con Trastorno Paranoide de la Personalidad puede manifestar recelo y suspicacia. Sin embargo, a diferencia del TP narcisista, estas actitudes surgen sólo cuando se sienten atacados o se cuestionados sobre su valía.

Paranoia y esquizofrenia

Si bien no es un trastorno que altere la expresión del paciente en primera instancia, es probable que, si los síntomas se agravan, este desarrolle características que pueden ocasionar una confusión entre el Trastorno Paranoide de la Personalidad y los trastornos del espectro de la esquizofrenia, por lo que estos requieren particular atención con respecto al diagnóstico diferencial.

TP esquizoide

De la misma forma que el paranoide, un paciente con trastorno esquizoide puede ser etiquetado como una persona extraña, excéntrica e insensible. Sin embargo, ambos se diferencian en que el esquizoide no presenta hipervigilancia ni ideación paranoide, elementos sumamente frecuentes en el Trastorno Paranoide de la Personalidad.

TP esquizotípico

En este trastorno se presentan algunas características en común como la desconfianza y suspicacia. Sin embargo, el trastorno de personalidad esquizotípico se diferencia del Trastorno Paranoide de la Personalidad porque el TP esquizotípico presenta distorsiones en la percepción, alteraciones formales de la cognición y expresión oral y también una conducta excéntrica.

Esta combinación no se presenta en un Trastorno Paranoide de la Personalidad, un trastorno que no provoca alteraciones en la comunicación del paciente.

Causas del Trastorno Paranoide de la Personalidad

Es probable que el origen de este trastorno esté en varias etapas del desarrollo del paciente:

    • Padres sobre protectores y estrictos que incitan al niño a no cometer errores y diferenciarse de todos,
    • Estilo personal de ansiedad exagerada y
    • Posterior búsqueda de explicaciones para disminuir la ansiedad (no me hablan porque me tienen envidia, no me hablan porque soy mejor),
    • Consolidación de la desconfianza generalizada al pensar que todos a su alrededor quieren perjudicarlo “por ser mejor”

Cómo convivir con una persona con Trastorno Paranoide de la Personalidad

A raíz de este artículo, algunos allegados nos han preguntado como convivir con una persona con ideas paranoides.

Primero de todo, queremos dar cuenta de la importancia que es el informarse acerca de los síntomas y características del TP paranoide, puesto que esto obedece a una máxima nuestra: La información es poder.

Una vez se conoce bien el trastorno, lo siguiente es establecer una buena vía de comunicación para poder convivir con esta persona. Para ello, la terapia de pareja será de vital importancia.

Y, por último, si la ideación paranoide, la desconfianza y la tendencia a realizar inferencias negativas sobre la pareja es una fuent de conflictos, recomendamos poner esta situación sobre la mesa y hacer ver a la pareja que las inseguridades de ella nos genera una frustración con la que es difícil de gestionar.

Recordad, la responsabilidad siempre es compartida y, por ello, hemos de trabajar todos en equipo.

 

Bibliografía

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill

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