Evaluación de la Depresión

RECOMENDACIONES

Es importante que en la evaluación se planteen las siguientes preguntas:

  • ¿Han utilizado una entrevista estructurada o semiestructurada?
  • ¿En el caso de haber fallecido recientemente algún ser querido, han descartado un duelo?  En este caso el diagnóstico y tratamiento sería diferente.
  • ¿Han descartado que no se trate de un problema orgánico?
  • ¿Han valorado que no se trate de otro trastorno como el trastorno de ansiedad?
  • ¿Han preguntado si el niño o niña ha tenido ideas o tentativas de suicidio? Es importante no evitar este tema, las preguntas tienen que ser directas y no andarse con rodeos.
  • ¿Han descartado que no haya consumo de alguna sustancia? Dada su comorbilidad frecuente.
  • ¿Han descartado que no se trate de un caso más grave como Esquizofrenia?
  • ¿Te han descrito qué tipo de depresión manifiesta?

Sería ideal que pudieras responder a todas estas preguntas, lo que indicaría un proceso de evaluación estricto, preciso y correcto. 

Es importante tener en cuenta que en la mayoría de los casos de depresión no se reconocen en los centros de atención primaria. Además, es muy probable que los síntomas somáticos sean la queja de la presentación.

Es posible que su hija niegue la tristeza, no te preocupes, es normal. Por suerte y, por obvio que parezca, tenemos maneras de reconocerla y algunas de ellas es a través de la entrevista, por la expresión facial o de la conducta.

Normalmente, lo que expresan las niñas y adolescentes de lo que sienten y piensan es  diferente de lo que informan sus familiares. En este sentido, es probable que haya baja correlación entre lo que tú piensas que siente tu hija y lo que realmente siente. Es por eso que lo mejor sería evaluar directamente a la adolescente.

Seguramente habrás notado en tu hija cambios del estado de ánimo; en ese caso lo mejor sería evaluar dos veces en el espacio de una semana, lo que nos permitiría descartar posibles alteraciones del estado de ánimo transitorias.

Importantísimo atender a los desencadenantes específicos que han llevado al estado actual de tu hija.

IMPORTANTE PARA EL PROFESIONAL

El proceso de evaluación de la depresión en la infancia debe seguir un modelo integrado del desarrollo, además de estar basado en múltiples fuentes de información.

La piedra angular del diagnóstico será la relación e interacción que tenga con su cuidador principal, lo cual facilitará el proceso de evaluación.

Durante la evaluación se deberá descartar otros problemas que puedan explicar la depresión, además de tener en cuenta las comorbilidades e identificar las competencias actuales y puntos fuertes.

Será importante la re-evaluación después de un proceso de intervención, partiendo de las puntuaciones de cuestionarios como tasa base para compararlas.

Hay que vigilar la sintomatología clínica de la depresión con los rasgos típicos de la adolescencia (inestabilidad emocional, frustración, problema de identidad y con los iguales, entre otros), puesto que puede tratarse de una sintomatología transitoria y contextualizada a una época del desarrollo evolutivo normal.

La evaluación de la depresión es compleja, debida a su múltiple sintomatología, por lo que los canales de información que debemos utilizar para saber qué experimenta la adolescente ha de ser mediante el componente fisiológico (qué sensaciones corporales tiene), conductual (cuál es su comportamiento) y verbal (qué dice y expresa), siendo este último el más importante de ellos.

PRUEBAS DE EVALUACIÓN

Algunos de los instrumentos más típicamente utilizados en el caso del TDM son:

  • Entrevista para los Trastornos Afectivos y la Esquizofrenia para niños (K-SADS)
  • Escala Hamilton para la Depresión (Ham-D)
  • Entrevista Clínica Estructurada de Depresión (SCID)
  • Inventario de Depresión Infantil (CDI-2)
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