orientación psicológica

Recomendaciones y test para evaluar el Terror Nocturno y el Sonambulismo

RECOMENDACIONES

A la hora de evaluar los episodios del Terror Nocturno y del Sonambulismo es muy importante comenzar con una descripción de estos: cómo son, qué conductas se llevan a cabo… Además, es muy útil conocer otros aspectos, como por ejemplo:

  • ¿En qué edad comenzaron los episodios?
  • ¿En qué hora se produce?
  • ¿Cuánto duran los episodios?
  • ¿Con qué frecuencia se producen?
  • ¿Con qué regularidad se producen?
  • ¿Existen antecedentes familiares de terrores nocturnos o sonambulismo?
  • ¿Qué impacto tiene en su vida diaria?

Además, es importante valorar cuándo hacer o no el diagnóstico. Es posible que te preguntes: ¿si el paciente o mi hijo ha sufrido un ataque de miedo con gritos y llantos ya se le diagnostica de “Terrores nocturnos”? ¡NO!, Por tanto, ¿cuándo hablamos de un trastorno? Sólo hablaremos de trastorno cuando hay recurrencia, malestar y deterioro. Además, es importante tener en cuenta que los episodios aislados y esporádicos de sonambulismo y de terrores nocturnos son mucho más frecuentes que el trastorno en sí.

IMPORTANTE PARA EL PROFESIONAL

Puesto que tanto los terrores nocturnos como el sonambulismo son trastornos que no suelen aparecer solos, es importante hacer un buen diagnóstico diferencial para conocer si hay otra sintomatología presente que pudiera explicar el deambular o el terror nocturno.

La evaluación ha de ser basarse en un modelo integrado del desarrollo y en múltiples fuentes de información.

La información de los padres ayudará a conocer los hábitos de sueño, que seguramente se encuentren alterados, y también recomendamos no patologizar las consecuencias naturales de las crisis.

La intervención ha de llevarse a cabo lo antes posible para evitar la cronificación, con una adecuada psicoeducación. Concretamente en el caso de los terrores nocturnos es importante normalizar la amnesia del episodio para evitar la sensación de incontrolabilidad y los miedos asociados que puedan aparecer.

PRUEBAS DE EVALUACIÓN DEL TERROR NOCTURNO Y SONAMBULISMO

Si tenemos en cuenta las características que hemos explicado del trastorno, los niños y niñas no recuerdan estos episodios, y es por ello que la exploración y entrevista con los familiares, quien pueden presenciar dichos episodios, será primordial.

Además de la historia clínica y todas las preguntas importantes a tener en cuenta (véase apartado “Recomendaciones”), es útil complementarlo con una exploración física y con la valoración del desarrollo y de la conducta en el ámbito social, familiar y escolar.

Cuando es necesario se utiliza la Escala FLEP (Frontal Lobe Epilepsy and Parasomnias) para hacer el diagnóstico diferencial de epilepsia y dichos trastornos.

RECURSOS DE INTERÉS PARA LA EVALUACIÓN DEL TERROR NOCTURNO Y SONAMBULISMO

Un artículo sobre los terrores nocturnos de Medline

Los terrores nocturnos tienen distintas manifestaciones, entre las cuales se encuentran:

  • Gritos
  • Lloros
  • Reacciones de terror
  • Ansiedad
  • Compulsión por escapar

De los terrores nocturnos, desgraciadamente, no podemos controlar todo lo que nos gustaría su ocurrencia o frecuencia, pero sí que es importante saber que normalmente sólo ocurre un episodio durante la noche y es muy poco probable su aparición durante las siestas.

Para saber cuándo aparece el sonambulismo, hay que empezar por entender las fases del sueño.

El ciclo del sueño tiene 2 etapas, el sueño REM (o sueño paradójico) y el sueño No-REM (o sueño de ondas lentas / sueño profundo). Ambas tienen una duración de 90 minutos aproximadamente y tienen características fisiológicas y conductuales muy diferentes.

El sonambulismo y los terrores nocturnos forman parte de lo que se denomina “Trastornos del despertar del sueño NO-REM“, suceden más propiamente en las fases 3 y 4 del sueño, es decir, en el “sueño profundo”; mientras que las pesadillas son más frecuentes en la fase REM.

El terror nocturno es más frecuente entre los 4 y los 15 años.

Tiene una alta carga genética: el 90% de los pacientes tienen historia familiar de terrores nocturnos o sonambulismo.

En niños es más frecuente en el género masculino, mientras que en la adultez se da por igual en hombres y mujeres.

 

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