orientación psicológica

Recomendaciones, estrategias para el profesional y test más recomendados para la evaluación de la conducta en el Trastorno de la Conducta

RECOMENDACIONES

A continuación os pondremos algunas preguntas que son importantes hacer la evaluación de la conducta de este trastorno:

  • ¿Han tenido en cuenta el contexto donde se encuentra el niño? (Hay patrones de conducta disruptivos que son vistos como próximos a lo normal)
  • ¿Han utilizado como instrumentos diagnósticos la entrevista, las escalas, los cuestionarios y la observación?
  • ¿Han definido la conducta problema, la intensidad y el significado de la misma?
  • ¿Han utilizado alguna entrevista diagnóstica estructurada? (Es decir, con preguntas cerradas)
  • ¿Han preguntado si se da en uno o más contextos?
  • ¿Han preguntado si hay antecedentes familiares?
  • ¿Han preguntado a varios personas? (a vuestro hijo, vosotros, el colegio, otros familiares…)

IMPORTANTE PARA EL PROFESIONAL

La evaluación de la conducta de un niño o adolescente va a ser difícil, y más en el caso del Trastorno de Conducta, puesto que el carácter del sujeto dificultará una evaluación pautada y secuencial. Será importante basarse en múltiples fuentes de información, conocer qué conductas son características de la etapa evolutiva y cuáles no y descubrir tanto los puntos fuertes como las competencias actuales para una posterior intervención más eficaz.

La contextualización de la conducta va a ser primordial, porque dependerá del lugar donde resida o al colegio donde asista que una conducta disruptiva sea más adaptativa o no.

Será importante tomar una decisión a tiempo para evitar la cronificación del problema y que las conductas disruptivas evolucionen hacia un mayor peligro.

PRUEBAS DE EVALUACIÓN DE LA CONDUCTA

Además, queremos ofrecerte información sobre algunos de los test más utilizados para evaluar el Trastorno de Conducta. ¿Han utilizado alguno de estos para su diagnóstico?

  • Entrevista Diagnóstica (DISC)
  • Sistema de Evaluación Empírica de Achenbach (ASEBA)
  • Sistema de Evaluación Conductual (BASC-2)
  • Cuestionario de Agresión (AQ)
  • Escala de Agresión para Niños (CAS)

EVALUACIÓN FUNCIONAL DE LA CONDUCTA

Cuando ya se ha estructurado el procedimiento de observación, será entonces cuando se podrá llevar a cabo diferentes registros de la conducta que queramos observar (generalmente serán actos motores o una conducta verbal). A partir de aquí, se tendrá que decidir qué queremos analizar (qué unidad de análisis) para llevar a cabo el análisis funcional.

Unidades de análisis

A continuación se especifican qué unidades de análisis se pueden determinar como elementos en el proceso de recogida de datos

Continuo del comportamiento

El objetivo es observar todo el continuo de conducta tratando de registrar de forma descriptiva la mayor parte de eventos que ocurren en un contexto natural en amplias unidades de tiempo.

Atributos

La actividad manifiesta observada es descrita en términos de un determinado atributo

Conductas

Cualquier conducta puede ser descrita en una serie de aspectos de mayor o menor especificidad.

Interacciones

Estas unidades de análisis son fundamentalmente utilizadas por los evaluadores que persiguen la indagación de las relaciones funcionales entre eventos. Conocer la relación funcional entre ambos eventos ayudará a identificar rápidamente causa-consecuencia.

Productos de conducta

Dos tipos fundamentales de observaciones: los productos de conducta procedentes de las ejecuciones del sujeto en el pasado, también denominados «medidas no reactivas» (medidas de erosión, de huella y de archivo), y los productos de ejecuciones que el sujeto realiza a partir de determinadas tareas que el evaluador le presenta.

Unidades de medida

  • Magnitud o intensidad: la intensidad de esa conducta en el contexto y momento ocurrido
  • Ocurrencia: si ocurre o no
  • Duración: tiempo que dura la conducta
  • Orden: en qué orden se dan las diferentes conductas, para establecer la cadena conductual de sucesos
  • Frecuencia: el número de veces que ocurre la conducta a analizar
  • Adecuación social o funcional: conocer hasta qué punto la conducta está siendo adecuada en relación a los demás o tiene una utilidad

Todo ello ayudará a generar una hipótesis explicativa adecuada, sobre todo si se somete esa conducta a un análisis funcional. El análisis funcional se produce cuando la aparición de una conducta se observa en relación de las conductas antecedentes y consecuentes. Este tipo de observación permite establecer o bien los desencadenantes o los acontecimientos mantenedores de una determinada conducta.

Aplicación del Análisis funcional de la Conducta 

El uso del análisis funcional es extremadamente relevante si queremos conocer exactamente cuáles son los estímulos antecedentes que aparecen antes de que se dé la conducta y cuáles se están manteniendo una vez se ha dado (en este caso, los estímulos consecuentes). El uso del análisis funcional, tanto en el aula como en una situación de estudio para el diagnóstico (en este caso, del Trastorno Negativista Desafiante) obedece a la corriente cognitivo conductual, aunque no por ello hay que dejar otras corrientes psicológicas de lado que sirvan para explicar, sobre todo, los elementos antecedentes.

Recordemos que el objetivo último del análisis funcional es, conociendo las condiciones ambientales que anteceden y mantienen la conducta problema, ayudar a que se puedan desarrollar conductas más adaptativas.

El desarrollo de conductas adaptativas estará a cargo de la terapia psicológica (por lo tanto, aquí ya estaríamos hablando de la psicología clínica), y esto ha de hacernos entender lo importante que es relacionar el proceso de evaluación de la conducta con la terapia psicológica.

Por ejemplo, conocer qué es lo que ocurre inmediatamente después de la conducta problema (por ejemplo, la risa de los compañeros cuando dice un comentario desagradable en el aula) nos permitirá controlar estas consecuencias y ayudar a que se reduzca el número de veces que ocurre la conducta desadaptativa. 

El desarrollo de estas conductas problema dependen, en su gran mayoría, de una historia de aprendizaje donde las conductas realizadas se han visto reforzadas por estímulos ambientales (compañeros de clase, amigos de fuera, padres con un estilo educativo disfuncional…). Conocer el desarrollo de estas conductas a través de métodos directos y métodos indirectos ayudará a controlar estos antecedentes y no quedarnos, únicamente, con la conducta problema.

Si queremos ayudar en el proceso de modificación conducta, para ello hemos de entender de dónde proviene (y, por lo tanto, qué está manteniendo el problema) así como cuáles son las consecuencias. Conocer estos dos elementos ayudarán a conocer mejor el origen del problema y, finalmente, a sustituir las conductas cuando se lleve a cabo una terapia de modificación de conducta. 

 

El DSM 5 conceptualiza los trastornos disruptivos en un único bloque en el que encontramos:

  • El Trastorno Negativista Desafiante
  • El Trastorno Explosivo Intermitente
  • El Trastorno de Conducta
  • El Trastorno Antisocial de la Personalidad
  • La piromanía
  • La Cleptomanía

Estos trastornos manifiestan problemas en el autocontrol del comportamiento y en la gestión emocional.

Además, se dan más frecuentemente en el género masculino, se inician en la infancia y forman parte del espectro que denominan “exteriorización” (manifestación observable de las conductas disruptivas).

El Análisis funcional de la conducta debe de llevarse a cabo tanto en el proceso de evaluación como en el de tratamiento (normalmente, en el cognitivo conductual).

Se recomienda en ambos casos para conocer exactamente cuál es el diagnóstico más adecuado (es diferente los elementos antecedentes y consecuentes si se trata de un TDAH o un Trastorno Negativista Desafiante, por ejemplo), así como durante el proceso terapéutico cuando queremos llevar a cabo la modificación de conducta. Recordemos que la historia de aprendizaje que ha llevado a esta conducta se produce tanto en la evaluación como en el tratamiento.

Conocer los elementos antecedentes y consecuentes de la conducta problema ayudará al profesorado a reducir las conductas disruptivas en el aula, así como a crear un ambiente más calmado.

Se recomienda la coordinación con el/la psicopedagogo/a de la escuela, quien conocerá también el caso, para seleccionar y diseñar un plan de acción:

  • Destacar el problema principal
  • Definir la conducta
  • Identificar el proceso de recogida de información en el aula
  • Analizar los datos generales para establecer un plan de acción según los estímulos antecedentes y consecuentes
  • Control y reducción de los estímulos antecedentes y los estímulos consecuentes que están iniciando y manteniendo la conducta problema.
  • Reforzar cada uno de los avances que vaya realizando
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