Evaluación del Trastorno Específico del Aprendizaje

Recomendaciones y test más utilizados para llevar a cabo la evaluación del Trastorno Específico del Aprendizaje, junto a otras sugerencias que facilitan la relación con el niño/a.

RECOMENDACIONES

Creemos que las preguntas de a continuación pueden orientarte a saber qué es propio que hayan investigado en el proceso de evaluación del Trastorno Específico del Aprendizaje de tu hijo. Además, es importante conocer una serie de instrucciones que explican qué es adecuado y qué no lo sería tanto en este proceso:

  •  ¿Han utilizado, además de alguna entrevista, informes escolares, carpetas de trabajos evaluados o evaluaciones previas?
  • ¿Han descartado una puntuación del CI más bajo que la población normal?
  • ¿Han utilizado diferentes fuentes de información? (padres, escuela, hermanos…)
  • ¿Los psicólogos que han diagnosticado el trastorno son profesionales con experiencia en dicho trastorno?
  • ¿Han evaluado la capacidad de lectura?
  • ¿Han evaluado la capacidad de escritura?
  • ¿Han evaluado la ortografía?
  • ¿Han descartado problemas atencionales que sugieran un Trastorno por Déficit de Atención?
  • ¿Han descartado que se trate de problemas de memoria?
  • ¿Han descartado que se trate de problemas de percepción visual?
  • ¿Han descartado que se trate de problemas motores?

Además, es importante conocer una serie de instrucciones que explican qué es idóneo tener en cuenta en este proceso:

    • Se registran cada una de las áreas académicas afectadas por el trastorno, codificando por separado las dificultades para la lectura, la expresión escrita y las matemáticas.
    • Se ha observado que los individuos con síntomas conductuales o con resultados similares en las pruebas, presentan diversas deficiencias cognitivas, y muchas de estas deficiencias de procesamiento también se encuentran en otros trastornos, como por ejemplo en TDAH en los niños, el Autismo Infantil (Trastorno del Espectro Autista) o los Trastornos de la Comunicación. Es por eso que no es necesaria la evaluación de las deficiencias del procesamiento cognitivo para la evaluación diagnóstica.
    • Para hacer el diagnóstico, no son útiles las pruebas cognitivas, las técnicas de neuroimagen ni las pruebas genéticas.
    • El diagnóstico del trastorno normalmente se produce durante los años de educación primaria, cuando los niños tienen que aprender a leer, deletrear, escribir y calcular.
    • Si se sospecha que hay diferencias de cultura o de lengua (por ejemplo, como en alguien que aprende inglés), la evaluación tiene que tener en cuenta el dominio que tiene el individuo de su primera lengua o lengua materna, además del de la segunda lengua (en este caso, el inglés).
    • La evaluación debería considerar también el contexto lingüístico y cultural en el que vive el individuo.
    • Si hay alguna indicación de que otro diagnóstico pudiera explicar las dificultades para aprender las aptitudes académicas esenciales, no se debería diagnosticar el Trastorno Específico del Aprendizaje.
    • Sólo puede hacerse el diagnóstico una vez ha empezado la educación formal.

    IMPORTANTE PARA EL PROFESIONAL

    Según la edad del paciente, es importante no olvidar la relación e interacción con su cuidador principal, puesto que si todavía es pequeño/a, dependiente de cuidador y no está presente, es posible que el rendimiento en las pruebas sea menor.

    También es relevante conocer las causas de las dificultades en el Trastorno Específico del Aprendizaje, ya sea por un retraso madurativo, una causa orgánica o bien otro trastorno que le dificulta adquirir los conocimientos esperados por la edad.

    La evaluación ha de tener por objetivo conocer las dificultades, las causas de las mismas y qué sentido terapéutico tiene, cómo trabajar las dificultades según las áreas que estén más afectadas. Con el tiempo, se tendrá que reevaluar al niño/a para saber si la intervención terapéutica ha resultado beneficiosa.

    No hay que olvidar que el entorno también modula el aprendizaje, por lo que habrá que evaluar el ambiente de forma complementaria para conocer la situación actual y, si fuera necesario, ofrecer pautas educativas a los padres o cuidadores para favorecer la recuperación de las áreas afectadas.

    La evaluación para este trastorno tiene la dificultad añadida de la comorbilidad con otros trastornos mentales, por lo que un diagnóstico diferencial será de gran ayuda para realizar una buena evaluación.

PRUEBAS DE EVALUACIÓN

Hay múltiples instrumentos para evaluar dicho trastorno, y a continuación queremos ofrecerte algunos de los más utilizados. ¿Han administrado alguno de estos, o con finalidades similares, a tu hijo?

Para evaluar el lenguaje hablado:

  • Prueba Illinois de habilidades psicolingüísticas (ITPA): evalúa las funciones cognitivas y lingüísticas.
  • Test de Bankson para el despistaje del lenguaje: evalúa forma, contenido y uso para la discriminación auditiva y visual en el canal comprensivo y expresivo.
  • Test de vocabulario en imágenes Peabody: evalúa lenguaje comprensivo.
  • Inventario de articulación: es una prueba fonológica.
  • LARSP: analiza estructuras sintáctivas.
  • Test de vocabulario de Boston (AARD): evalúa el lenguaje expresivo y semántico de niños con Afasia.

Para evaluar el lenguaje escrito:

  • Test Reversal
  • PROLEC
  • Test de Análisis de Lectura y Escritura (TALE): uno de los más utilizados.
  • Ortografía 0-2: para reconocer los errores ortográficos.
  • Test de habilidades grafomotoras (THG): evalúa la maduración para la escritura.

Otros recursos de interés para el Trastorno Específico del Aprendizaje

Diagnóstico y tratamiento del TEA y el TDAH de Pediatría Integral

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