Todos alguna vez hemos tenido sueños desagradables, que nos hace soñar con angustia y temor. Es importante que le demos la importancia que se merecen, porque interfieren e impiden el buen funcionamiento de nuestro hijo, y es entonces cuando debemos intervenir.

¿Qué le ocurre a tu hija cuando duerme y se despierta? Es probable que las siguientes palabras te recuerden a aquellas noches, preocupada, tenías que ir al cuarto a consolarla porque había padecido una pesadilla.

Es normal la preocupación al ver o escuchar a tu hija decir que padece pesadillas. A pesar de ser frecuentes, hemos de intentar poner remedio lo antes posible, puesto que es un fenómeno que le puede angustiar y, con ello, acarrearle más problemas.

Intentemos que los niños y las niñas puedan disfrutar del sueño y de soñar.

Durante las pesadillas se da una activación autonómica ligera (tu hija tendrá síntomas de sudoración, taquicardia y taquipnea, entre otros) pero a diferencia de los terrores nocturnos o sonambulismo normalmente no aparece la confusión o desorientación. Sí puede aparecer, al final de la pesadilla, un episodio breve en el que hable mientras esté soñando.

Si le preguntas por la pesadilla, seguramente podrá recordarla bien y podrá describirla con detalles. Estas pesadillas suelen estar relacionadas con fenómenos que ocurren durante el día y que producen algún tipo de temor, ansiedad e incertidumbre en el niño.

A diferencia de los terrores nocturnos y del sonambulismo, las pesadillas suelen ocurrir durante la fase REM. (*Véase la introducción de “Terrores nocturnos y sonambulismo” para conocer un poco a qué nos referimos cuando hablamos de fase REM o No-REM).


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