A continuación hablaremos de la medicación y las recomendaciones farmacológicas más eficaces para el TDAH.

Si se lleva a cabo un tratamiento con fármacos, se recomienda que su uso se inicie a partir de los 6 años, siendo la primera opción el metilfenidato y, en caso que no se observen los efectos esperados, la atomoxetina.

La cantidad de los fármacos también es un tema que preocupa a los padres. Por ello, se recomienda que si tu hijo tiene TDAH subtipo inatento (es decir, sin hiperactividad), las dosis sean bajas, mientras que si tu hijo tiene TDAH subtipo combinado (tanto hiperactividad/impulsividad como déficit de atención) se recomienda dosis más altas.

En caso de aparición de tics, se recomienda el uso de clonidina.

Y ahora bien, ¿los fármacos qué mejoran? Los estudios han demostrado que los fármacos para el TDAH mejoran la atención sostenida, la conducta impulsiva, el rendimiento académico y disminuye la fatiga, entre otros efectos.

Los fármacos no mejoran ni las habilidades académicas (por ello se recomienda reeducación, para adquirir hábitos de estudio, además de mejorar las funciones ejecutivas) ni el coeficiente intelectual.

Estos fármacos están entre los más estudiados y seguros de todos los que se utilizan en niños y adolescentes, siendo todos ellos muy eficaces para el tratamiento de los síntomas del TDAH. Entre el 70 y el 80% de los pacientes responden de forma favorable al primer tratamiento utilizado.

Os recomendamos ver este vídeo explicativo sobre cómo actúa la medicación en un cerebro con TDAH, esperamos que lo disfrutéis!

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