¿Cómo debe ser la evaluación en la infancia y la adolescencia?

La evaluación infantil es de mayor complejidad dada la carencia de autonomía del niño y la variabilidad propia del proceso evolutivo.

En el apartado de Evaluación de los  Trastornos Mentales, en cada uno de ellos, tenéis los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de realizar una evaluación lo más exacta posible al niño/a con dicho trastorno (por ejemplo, del TDAH, del Trastorno por Espectro Autista, etc.). En el presente artículo, os vamos a explicar diferentes puntos sobre las generalidades en el proceso de evaluación infantil y adolescente, también importantes para no caer en errores a la hora de tener el primer contacto con ellos/as. 

El psicólogo infantil debe ser un profundo conoceder del desarrollo evolutivo y de la psicopatología infantil:

Esto es así porque es necesario que el profesional sepa contextualizar los diferentes actos del niño o adolescente en la etapa evolutiva del desarrollo. Esta contextualización nos permitirá, por un lado, no patologizar lo que es normal por el desarrollo evolutivo, y por otro, detectar cuando es necesaria una intervención precoz. Por ejemplo, un niño con 2 años con miedo a lo desconocido es algo normal; forma parte de los miedos evolutivos propios de la edad. O, una niña de 5 años que no quiere pisar las líneas de pasos de peatones, esto no es una obsesión, sino un simple juego para ella y también propia de su edad. Por lo tanto, que sea un experto de la psicopatología infantil y del desarrollo evolutivo permitirá al profesional tomar decisiones a tiempo evitando la cronificación del problema.

Relación con el psicólogo:

Como comentamos en la Evaluación de los diferentes Trastornos Mentales, los padres son la piedra angular en la evaluación infantil, teniendo un papel primordial. Pero, ¿cuándo se puede considerar que estos pasan a un segundo plano?

0-5 años: la relación con el psicólogo está mediatizada por los adultos, siendo su información importantísima durante la evaluación. Hasta los 3 años la presencia de la madre es imprescindible y de los 4 a lo 5 años puede ausentarse en algún momento.

6-11 años: la mediación e intervención de la familia es relevante e imprescindible, pero no en tanta medida como en la etapa anterior.

12-18 años: las figuras paternales pierden protagonismo y la relación con psicólogo – adolescente es más directa y personal.

Modificaciones respecto a la evaluación en adultos:

Lo que hace más diferente la evaluación infantil de la adulta es la necesidad de una aproximación multimodal, es decir, el uso de distintos métodos y técnicas y la obtención de información de diferentes fuentes. En relación a las distintas fuentes, los niños son más conocedores, como es lógico, de su mundo interno, de lo que sienten y lo que piensan. Por otro lado, los padres y los profesores dan más información sobre las conductas exteriorizadas, es decir, aquello que se ve y el niño muestra públicamente. Además, los padres también tienen conocimiento de cuándo se inició el problema y con qué intesidad. Por último, otra fuente importante son los amigos, primordiales en esta etapa evolutiva, los cuales son más conocedores de los problemas de socialización. Por lo tanto, será necesario comprovar la veracididad de estas múltiples fuentes de información, así como la interpretación que hace cada una de ellas respecto al problema.

La consideración de las diferentes fuentes nos lleva, también, a valorar la importancia del contexto. Esto es así porqué muchas veces el comportamiento del niño o niña puede ser explicado por el entorno en el que vive. Por ejemplo, su agresividad puede deberse a la irritabilidad que ve en casa en su día a día por parte de sus padres. Relacionado con esto, mencionamos la enorme plasticidad que existe principalmente en esta etapa del desarrollo evolutivo. La plasticidad infantil les hace especialmente sensibles al entorno, por lo que también tenemos que considerarla.

Además, el conjunto de técnicas que nos permiten evaluar en la infancia y la adolescencia tienen que tener unas adecuadas garantías psicométricas. Vamos a ver qué significa esto con un ejemplo: el lenguaje de un niño con 2 años es muy diferente del de un niño de 2 años y medio. Con sólo 6 meses se produce lo que se llama “explosión denominadora”, donde los peques empiezan a denominar y a poner nombre a todo lo que ven. Es por eso que los tests que administremos a los 2 años y a los 2 años y medio tienen que ser muy específicos y fiables para garantizar que estamos evaluando correctamente el lenguaje según su edad.

¿Cómo le decimos a nuestro/a hijo/a que va a ir al psicólogo?

El modo de preparar al niño para la evaluación es diferente según su edad:

0-3 años: durante estas edades no es necesaria una explicación previa a la visita ya que es aún demasiado pequeño/a.

3-6 años: en este periodo lo mejor es informar de la visita con inmediatez a ésta. Por ejemplo, comentarle justo después de salir del colegio que van a ir a una psicóloga para explicarle el pipí que se hace por las noches en la cama (hablando aquí de la intervención necesaria en la Enuresis). Se trata de informarle ceñiéndose a sus preguntas, para no augmentar su ansiedad.

6-12 años: es importante mencionarle la visita varios días antes con información explícita y estimulando preguntas.

Adolescentes: en esta etapa, lo más útil sería que el propio adolescente acudiera por voluntad propia a consulta, pero sólo lo hace entre un 5-10% de ellos. Es por eso que es importantísimo motivar al adolescente para que llame él; no a través del castigo o la amenaza, porque esto dificulta la posterior intervención, sino a través de estrategias que le inciten a llamar y acudir (por ejemplo, recurrir al apoyo de los amigos; hacer contratos de contingencias con privilegios, etc.).

 

Como vemos, la evaluación infantil y adolescente requiere de unas recomendaciones muy concretas para conseguir que ésta sea lo más eficiente posible. 

Si queréis obtener más información al respecto os dejamos el link de un manual de referencia, escrito por Victoria del Barrio, con el que seguro que váis a poder profundizar más.

 

Últimos Artículos Mundo de la Psicología

social-phobia-4205700_1920
night-4999290_1920
hands-1373363_1920
infancia
rocky-coast-5092150_1920
xbox-1602822_1920
anger-2728271_1920
ayuda psicológica asperger
Pesadillas