TDAH en los niños

Vamos a explicar a los familiares y a aquellos que conviven con niños con TDAH, cómo son éstos, cómo se sienten y qué les caracteriza.

Ahora todo el mundo habla del TDAH, “es una moda; ahora los niños son más movidos…”, pero cuando preguntas a alguien qué es el TDAH, cómo se siente un niño con TDAH, parece que se les olvida qué es, cómo se sienten y lo peor, se les olvida que detrás de cada diagnóstico hay una familia con un hijo que tiene TDAH.

Cuando decimos que un niño tiene TDAH (Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad) no es sólo que le cuesta estar concentrado. Ahora os explicaremos qué incluimos cuando hablamos de déficit de atención:

Cuando un niño con TDAH está realizando una tarea que le hemos pedido, a medio camino se le olvida y empieza a hacer otra; le cuesta iniciarla o mantenerla (seguir un hobby, empezar algún deporte y continuarlo, etc.); tiene problemas para mantener la atención en una tarea (como, por ejemplo, escuchar al profesor durante 5 minutos); presenta falta de organización (problemas con la agenda, la carpeta, prepararse la mochila para ir al colegio, etc.). Todas estas problemáticas aparecen sin un problema en la comprensión de las tareas, ni tan siquiera porque os estén desafiando (como podría ser el Trastorno Negativista Desafiante). Simplemente, al niño con TDAH se le olvida.

Estos problemas atencionales se relacionan con lo que se denomina un trastorno de la función ejecutiva. Estas dificultades ejecutivas se traducen en que al niño con TDAH le cuesta ejecutar conductas dirigidas a un fin, y esto es lo que desemboca en problemas académicos (problemas relacionados con el colegio, ya sea conflictos con el profesorado, con los compañeros, consigo mismo en la organización y planificación de las tareas escolares), dificultades para atender a estímulos específicos (prestar atención a lo que dice el maestro y no a lo que están hablando tres mesas más atrás), distraerse por estímulos que son irrelevantes (ruido de una silla, una puerta que se cierra, un comentario desafortunado de otro compañero, etc.).

No hay niños movidos, hay almas inquietas.

Concretamente, si tuviéramos que definir el trastorno de la función ejecutiva, hablaríamos de 3 funciones que se encuentran gravemente dañadas:

Las funciones ejecutivas: problemas en la organización y la planificación.

Problemas en la memoria de trabajo: memoria que se encarga de procesar la información y manipularla de forma consciente. En la memoria de trabajo se encuentra alterada tanto la memoria de trabajo verbal (cuando le hablamos seguramente no podrá retener todas las palabras que le hemos dicho) como espacial (localizar los objetos en el campo). Normalmente es la espacial la que se encuentra más afectada.

Dificultades en la toma de decisiones: las decisiones que se tomen serán impulsivas, no premeditadas, poco reflexivas, etc.

Y, ¿cuándo hablamos de hiperactividad? Estamos hablando de cuando la actividad motora del niño no sólo es excesiva, sino que además es inapropiada. Por ejemplo, cuando da golpes en la mesa mientras estudia, cuando no deja hablar a los demás, cuando parece que sólo quiere jugar, etc. En el caso de los adultos, éstos ya han desarrollado estrategias para reducir esta hiperactividad, pero se sigue manifestado de otra manera: están continuamente inquietos y el nivel de actividad puede llegar a cansar a aquellos que les rodean.

Y la impulsividad, ¿qué es?: una acción muy rápida, que se produce en el momento, sin una reflexión previa y presentando un gran riesgo de daño para el niño. Esta impulsividad le dificultará el proceso de aprendizaje de la reflexión, muy necesaria tanto para aprender a razonar como para tomar buenas decisiones. Esta impulsividad irá asociada seguramente a una necesidad de recompensas inmediatas.

Así pues, veréis que el niño con TDAH o no sólo quiere algo de forma inmediata, sino que no aprenderá a esperar, y esto es un riesgo importante porque no le permitirá tener presente las consecuencias de sus actos ni a corto ni a largo plazo, pudiendo llevar a un rechazo de los compañeros, del profesorado o incluso de los propios padres.

También encontraréis que vuestro este niño puede tener dificultades en la velocidad con la que procesa la información (lo cual es paradójico, porque suelen ser rápidos en muchas cosas) y en la atención, concretamente en la atención sostenida (estar atento durante 10 minutos en clase, o cuando hablamos en casa seriamente de un tema que no divague en otros asuntos, etc.).

Otra característica importante es el autolenguaje, la capacidad de hablarse a sí mismo, de pensar “en voz alta” en aquello que está haciendo, que desgraciadamente estos niños tienen menos desarrollado. En terapia se trabaja con la técnica de autoinstrucciones. Otro aspecto que tienen menos desarrollado es el lenguaje y la capacidad de comprensión de lo que sucede. Es común experimentarlo cuando, por ejemplo, le narráis una historia y os va haciendo preguntas que vosotros no entendéis por qué os las hace si lo estáis explicando paso a paso. ¿Cuál es el problema? Que tu hijo tiene problemas para secuenciar esa historia.

Otro de los elementos fundamentales en el TDAH son los problemas en la regulación emocional, y es por ello que os invitamos a ver el siguiente vídeo:

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