En esta página os contaremos todo aquello que consideramos importante saber de los siguientes trastornos:

Dado que los 3 comparten sintomatología clínica, datos relevantes, evaluación y tratamiento, en este apartado os lo explicaremos detalladamente. Y, si quieres conocer los criterios diagnósticos distintivos, es decir, lo que hace que optemos más por un diagnóstico de “Tourette” o uno de “Tics crónicos” o “Tics transitorios“, puedes consultarlo en el apartado que te indicaremos al final de la página.

Relájate y presta atención. Verás como todo cambia.

Igual sucede con los tics, a continuación entenderá por qué.

¿QUÉ SON LOS TICS?

Un tic es un movimiento muscular local, rápido y espasmódico que se manifiesta de forma involuntaria, aislada e inesperada. Es repetitivo, frecuente, sin propósitos y a intervales regulares. Concretamente, el actual manual de diagnóstico en Psicología, el DSM-V, lo define como: “vocalización o movimiento súbito, rápido, recurrente y no rítmico”.

La definición que hemos hecho anteriormente es aquella que utilizan los manuales, pero todos sabemos que un tic va más allá de un movimiento muscular local y rápido. Cuando veis a vuestro hijo haciendo un tic lo primero que os viene a la cabeza es decirle que deje de hacerlo. Todavía no se ha dado cuenta que hace ese tic y ya le estáis recriminando esa conducta. El tic es un movimiento o una verbalización involuntaria y, por lo tanto, hemos de ayudarle a que se dé cuenta de él. Acompañarlo en el proceso de tomar conciencia y buscar una conducta alternativa será la mejor ayuda que podamos ofrecerle.

¿CÓMO SE EVALÚAN LOS TICS?

Es importante que evalúen una serie de ítems a la hora hacer uno u otro diagnóstico de Tics:

  • ¿Tipo y número de tics?
  • ¿Tiempo desde que empezaron los tics?
  • ¿Implicación social de los tics? (Es decir, como influyen en la vida de la persona.)
  • ¿Se ha consumido algún tipo de sustancia?
  • ¿Antecedentes parentales?
  • ¿Otros trastornos asociados?

En los diferentes trastornos, como podéis ver, os hemos hablado de diferentes test e instrumentos útiles para evaluar el trastorno en concreto. Ahora bien, en el caso de los tics no disponemos de ninguna prueba exacta. La observación es el método más idóneo, ya que a través de ella podemos percatarnos de si nuestro hijo tiene tics motores y vocales, mostrándolos desde hace más de un año (nos referiríamos al Trastorno de Tourette), tics motores o vocales, sin estar ambos a la vez (en este caso hablaríamos del Trastorno de tics motores o vocales persistentes (crónico)), o bien ha tenido ambos tipos de tics pero durante menos de un año (Trastorno de tics transitorio).

A continuación, os dejamos una tabla donde se reflejan los tics motores y vocales más comunes.

 

Motores

Vocales

Simples

– Parpadear

– Muecas faciales

– Arrugar la nariz

– Levantar los hombros

– Torcer el cuello

– Aclarar la garganta

– Soplar

– Gorjear

– Olfatear

– Silbar

Complejos

– Olisquear repetidamente un objeto

– Tocar

– Gesticular con las manos

– Girar sobre si mismo

– Pisar fuertemente contra el suelo

– Saltar

– Pasos hacia atrás

– Doblar las rodillas

– Cambiar súbitamente sin sentido el tono o volumen

– Palilalia (repetición espontánea e involuntaria de sílabas, palabras o frases.)

– Ecolalia (repetición involuntaria de una palabra o frase que acaba de pronunciar otra persona, a modo de eco.)

– Coprolalia (tendencia a decir obscenidades, ya sean tabús, palabras inadecuadas para el ámbito social…)

Aunque el diagnóstico de Tics puede ser sencillo, hay que recordar que en sesión el niño o la niña puede presentar el fenómeno de la “reactividad”, por lo que el número de tics que puedas observar será menor al sentirse observado. Para ello, será importante preguntarle e ir alternando los temas de conversación a aquellos que más domine, para sentirse más relajado, olvidando que le estás observando directamente sus conductas de tics, y será ahí donde podrás observar si los hay y de qué tipo son.

Los tics suelen aparecer en contextos de estrés, por lo que recomendamos que también se valore la posibilidad de que haya síntomas de ansiedad comórbidos al trastorno.

¿CÓMO SE TRATAN LOS TICS?

El tratamiento más indicado es la reversión del hábito (o inversión del hábito) que consiste en tomar conciencia del hecho de realizar un tic y acto seguido hacer una conducta físicamente incompatible con este.

Actualmente no hay ningún fármaco que sea de elección para el tratamiento de los tics, si bien los antipsicóticos ayudan a disminuirlos y a su vez disminuyen las reacciones agresivas que muchas veces se acompañan con ellos. 

A continuación, puedes consultar los criterios diagnósticos de los 3 trastornos: