Las orientaciones tanto en la infancia como en la adolescencia para hacer frente la depresión es la Terapia de conducta (en la adolescencia, además, también la terapia interpersonal).

La orientación Conductual tiene diferentes componentes que se trabajan de forma   pormenorizada, como son las habilidades sociales, el autocontrol, la relajación, las actividades agradables, la reestructuración cognitiva… y tiene por objetivo ofrecer estrategias a la niña o a la adolescente para manejar la situación, aumentando su sentimiento de competencia y desarrollando habilidades para afrontar las situaciones conflictivas en casa, la escuela y con los amigos.

Otra orientación que se ha mostrado eficaz, aunque con menor grado, es la terapia familiar sistémica, junto a las técnicas de relajación y de automodelado filmado.

Como padres, es importante que tengás una información adecuada del trastorno, mostrar interés por vuestro hijo o hija y ayudarle a cumplimentar las tareas que se les pide hacer entre sesiones. El apoyo moral y emocional será clave para que vuestro hijo o hija puede afrontar estas nuevas situaciones.

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