Cómo poner límites: entender el origen y las consecuencias
Orientación Psicológica
Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.
Es muy común en la práctica clínica trabajar la dificultad para poner límites. Muchos pacientes no son conscientes que llevan mucho tiempo sin saber poner un límite a aquello que les está generando mucha angustia, y en el artículo de hoy hablaremos sobre entender de dónde viene esta dificultad y qué podemos conseguir al poner esos límites.
¿Por qué no sé poner límites?
La dificultad para poner límites se puede explicar por numerosas causas. Cada uno tiene las suyas y conocer el motivo por el cual uno no puede poner límites es el primer paso para poder tomar conciencia y anticipar dónde va a aparecer esta dificultad.
- Cumplir con las expectativas de los demás
frecuentemente nos comportamos como creemos que los demás esperan que nosotros nos comportemos. Al cumplir con las expectativas de los demás, como por ejemplo beber en la fiesta porque todo el mundo bebe, nos permiten sentirnos afiliados a este grupo pero a la vez tenemos la dificultad para ser coherentes con lo que nosotros queremos. La presión social se siente en muchas ocasiones como una amenaza para mantener un rol.
- Sentimiento de culpabilidad
cuando ponemos un límite a alguien, es frecuente que nos sintamos mal por el malestar que hemos generado la otra persona. La molestia que nosotros sentimos cuesta de gestionar, y en muchas ocasiones para no sentir ese malestar lo que hacemos es no poner un límite y de esta manera no nos sentimos mal por hacérselo pasar mal a otra persona.
- Teoría del barco hundido
esta teoría lo que nos dice es que tomamos como un criterio válido el estar mucho tiempo haciendo algo para mantener esa conducta. Por ejemplo, sí una persona quiere dejar una relación, le costará mucho hacerlo si utiliza como criterio el llevar muchos años en esa relación. Lo que dice esta teoría es que utilizar la variable tiempo para mantener una decisión es un mal criterio porque con el tiempo la situación va cambiando y es más importante la capacidad de adaptación que basarnos en llevar mucho tiempo haciendo algo.
- Miedo al abandono
poner un límite a una persona implica asumir el riesgo que esa persona pueda decidir apartarse de nosotras, o bien nosotros al marcar ese límite nos vamos a apartar de esta persona. Poner un límite a alguien tiene como consecuencia la exposición a que esa persona con el tiempo deje de estar con nosotros, con lo cual esto activará nuestro miedo a sentirnos abandonados.
- No creerse suficiente
hay mucha gente que no se cree con la capacidad hola valentía es suficiente para poner un límite a alguien. En estos casos, será importante qué puedo hacer un trabajo interno para cambiar esas creencias como por ejemplo basarse en experiencias pasadas donde sí que haya sentido esa seguridad.
- Poner límites está mal
muchas personas asumen que poner límites a otras directamente está mal. Esta manera de entender las relaciones acaba desembocando en discusiones con la persona a quien no le has puesto límites así como con otros que sí que intentan poner límites.
- Nunca me han puesto límites
aquellas personas que nunca les han puesto límites, o que estos han sido mínimos, no han tenido la experiencia previa de gestionar un no. Por lo tanto, será muy difícil que estas personas que no han tenido un no sean capaces de desarrollar una capacidad asertiva para decir no a otras personas.
- No veo las consecuencias
Las personas que no son capaces de ver las consecuencias de no poner límites acaban por no ponerlos y, por consiguiente, vuelven a tropezar con la misma piedra. Esto sucede en algunos trastornos como el TDAH, la depresión, los trastornos de ansiedad… donde no ven las consecuencias o minimizan los efectos secundarios de aquello por lo que están pasando.
¿Por qué poner límites?
Poner límites es el paso previo para mejorar la seguridad en uno mismo y esto llevará como consecuencia a una mayor sensación de calma y tranquilidad.
Por ello, muchas veces en terapia trabajo los límites para que la persona pueda conseguir, a corto y medio plazo, una mayor sensación de seguridad y de tranquilidad en su toma de decisiones.








