Claves para mantener los ritmos en la pareja
Orientación Psicológica
Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.
En muchas ocasiones los ritmos en la pareja no coinciden, y esto no tiene por qué ser un problema.
Cuando hablamos de los ritmos, nos referimos a los proyectos de vida tanto personales como de pareja, el estado emocional de cada uno así como la manera de hacer frente a las adversidades. Los ritmos en la pareja pueden y suelen ser distintos, aunque no por ello esto debe de ser un impedimento.
Hay diferentes momentos en la relación en los que hay que dar unos pasos, como son:
- El contacto físico
- La intimidad
- Explicar aspectos personales que en muchas ocasiones no se han compartido
- Expresar miedos e incertidumbres
- Conocer a la familia de tu pareja
- Ir a vivir juntos
- Saber si se quiere emprender algún proyecto juntos
- Querer tener hijos
- Y un largo etcétera de pasitos
Los ritmos en la pareja los dictamina la experiencia de cada uno y la comunicación entre ambos. La experiencia de cada uno se relaciona con las vivencias, positivas y negativas, que cada uno de ellos ha tenido y de cómo ha interpretado aquello que ha vivido. Aunque algunas experiencias hayan sido negativas, se han podido igualmente interpretar como experiencias de aprendizaje, con el objetivo de hacerlo mejor para la próxima relación (y para el crecimiento personal de cada uno).
En cuanto a la comunicación, es vital en la pareja, siempre y cuando no llegue a saturar. Sin entrar en detalles acerca de la importancia de la comunicación en la pareja, sí destacar un elemento clave: la metacomunicación. Este concepto alude al hablar acerca de cómo nos hablamos, acerca de cómo nos comunicamos. Y esto mismo se puede aplicar al ritmo de la pareja. Hablar sobre el ritmo que llevamos, la velocidad de cada uno y la comodidad (o no) que se siente a la hora de ir acompañado de la otra persona será crucial para que haya una mejor sintonía.
Qué pasa cuando los ritmos no coinciden
No siempre es fácil encontrar una persona con la que compartirás unos objetivos de vida individuales y de pareja y mucho menos que coincidan en el tiempo.
Cuando los ritmos no coinciden, es importante identificar qué es lo que uno está sintiendo (rabia, frustración, nervios, miedo…). Este apartado no es muy complicado si has hecho un poco de gestión emocional (identificar emociones básicas y dónde las sientes en tu cuerpo).
El segundo punto sería entender de dónde proviene aquello que estás sintiendo. Por ejemplo, es un miedo a que la relación falle? O se trata de una frustración porque siempre has pensado que querías ser padre o madre antes de los 30? Sea cual sea el motivo, es importante poderlo identificar porque esto te va a permitir entender de dónde proviene esa frustración que estás sintiendo (esquemas del pasado, experiencias negativas, ideas de tus padres, una mentalidad muy rígida…).
Y el tercer punto es que puedas compartirlo con la pareja de una forma asertiva. El objetivo de compartirlo con la pareja no es la de hacerla responsable de tu ritmo, sino para que se pueda expresar y que te sirva para entender por qué tiene un ritmo mayor o menor que el tuyo. Estas conversaciones son de aquellas que hacen que la relación madure y coja más fuerza.
Conclusión
Aunque en muchas ocasiones no se hable de los ritmos de la relación, es un punto importante a tener presente, trabajarlo y preguntarse hasta dónde esto puede afectar a la salud mental y emocional propia y de la pareja.
Quizás una de las frustraciones de base en la relación es la diferencia en los ritmos, y aquí tienes algunos consejos acerca de cómo afrontarlos.








