Estrategias para entender cómo mejorar tu autoestima

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Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Qué es la autoestima y cómo influye en el día a día

La autoestima, como bien su nombre indica, es la forma en la que una persona muestra cariño hacia sí misma. Es importante diferenciar la autoestima del autoconcepto o de la autoimagen, de los que ya hablaremos otro día. Mientras que la autoestima es la forma en la que te muestras cariño hacia ti mismo, el autoconcepto es la forma en la que tú te defines y la autoimagen es la forma en la que tú te ves.

La autoestima que uno se muestra hacia sí mismo influye en la forma de gestionar tu día a día, así como en la capacidad de autorregulación. Una autoestima sana te permite tener mayores estrategias de autorregulación, que es lo que hablaremos hoy, y si además necesitas de ayuda profesional, también hay un equipo de psicólogos en Valencia que te pueden acompañar en ese proceso con una atención adaptada a tu situación.

Señales de que tu autoestima necesita atención

Como si fuera un chequeo médico, hemos de tener en cuenta qué síntomas aparecen en personas que tienen una baja autoestima o que tienden a tener problemas para mostrar una autoestima sana y coherente a lo largo del día.

Autocrítica constante y miedo a equivocarte

Una de las formas más sanas para conocer si tienes una buena autoestima es la forma en la que tú te hablas. Las autoverbalizaciones o la forma en la que diriges tus pensamientos y te hablas a ti misma determinan en gran parte tu capacidad de autorregulación y el cariño con el que vas gestionando lo que va sucediendo durante el día. La autocrítica, en este caso no constructiva, tiene que ver con una forma rígida y agresiva de dirigirte hacia ti misma. Aparecen verbalizaciones como «otra vez vuelves a cagarla», «no vales para nada», «siempre lo haces mal»… Con una forma muy extremista de ver la situación. Ese tipo de autoverbalizaciones aparecen por experiencias tempranas negativas y modelos educativos donde la crítica y la exigencia forman parte del día a día. Darte cuenta de la forma en la que tú te hablas es muy importante como paso previo para empezar a regularte.

El miedo a equivocarse también está relacionado con la autocrítica, y también con la imagen que queremos tener de nosotros y que pensamos que los demás tienen hacia nosotros. Vivimos en una sociedad muy exigente, lo cual aumenta los niveles de estrés y la exigencia a la hora de resolver conflictos.

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Necesidad de aprobación y dificultad para poner límites

La necesidad de aprobación o deseabilidad social es un elemento social necesario para la convivencia con el resto de personas, pero el problema aparece cuando esta necesidad de aprobación monopoliza la forma en la que nos relacionamos. Cuando nuestra autoestima depende del número de likes, si nos dicen que la ropa nos queda bien, si vamos a la última moda, si tenemos la última red social… Esa necesidad de aprobación dificulta que podamos reflexionar y delimitar acerca de cómo somos y cómo queremos ser. Y esto tiene que ver con la dificultad para poner límites hacia los demás y también hacia nosotros mismos. Recordemos que los límites dan seguridad y la seguridad da tranquilidad. Aprender a decir no es difícil al principio, pero es un paso previo necesario para mantener una estabilidad y coherencia en la dirección del rol con el que nosotros nos queramos definir.

Cómo mejorar la autoestima, paso a paso

Identifica cómo te hablas cuando cometes un error

Como decíamos antes, las autoverbalizaciones son muy importantes, porque definen la forma en la que nosotros nos tratamos. Un ejercicio para mejorar la forma en la que te hablas es imaginarte como si estuvieras hablando con tu niño interior, un niño más pequeño, desprotegido y que no es consciente del error que ha podido cometer. Piensa en ese niño como aquella parte tuya, más frágil y que es más importante cuidar, de la misma manera que seguro que hay alguien en tu vida a quien le tienes mucho cariño y que también haría cualquier cosa por cuidarte. Intenta utilizar un tono neutro, bajo, alargando las palabras del final y con pausas que te permitan reflexionar acerca de lo que está pasando.

Reconoce tus capacidades en lugar de exigirte perfección

Entender que todos tenemos un techo es condición necesaria como muestra de un inicio para mejorar en aquel ámbito. Reconocer tus capacidades implica aceptar ese sentimiento de inferioridad que aparece cuando te comparas con una versión tuya que es capaz de todo o con otra persona que lo hace mejor que tú. Aceptar el sentimiento de inferioridad es una muestra de madurez que te permite avanzar en la dirección que desees. El perfeccionismo es una forma de intentar hacer las cosas, pero no es ni la única ni la mejor. Aceptar el fallo y el error es una muestra también de madurez y una mejora en la capacidad de autorregulación para seguir haciendo frente a las adversidades del día a día.

Establece límites y cuida tus relaciones

Como decíamos antes, los límites dan seguridad a ti y a la otra persona, y la seguridad te permite estar más tranquila. Marcar límites a los demás provocará una frustración en ellos y será un elemento que ellos tendrán que gestionar y no tú. Marcar límites es una forma de hacer que cada uno sea responsable del modo de vida que deseen tener. Cuidar las relaciones implica cuidar los vínculos y cuidar la forma en la que también te relacionas contigo mismo. Las relaciones que mantienes con los demás son una muestra de la relación que tienes contigo mismo, y por ello, si estás incómodo con las relaciones que tienes, probablemente habrá aspectos tuyos que también te generan incomodidad, aunque te hayas acostumbrado a ellos.

Fija objetivos pequeños y observa tus avances

Establecer unas metas claras, concretas y concisas te ayudará a ver los avances a lo largo del tiempo. Mi recomendación es que los objetivos que tengas los puedas plantear a lo largo de un tiempo amplio, como, por ejemplo, encontrar una mejora en tu puntualidad a lo largo del año, estableciendo pequeñas metas semanales. Observar tus avances significa darte cuenta de si estás yendo en la dirección que te gustaría, describiendo cómo lo estás haciendo y no juzgando ni la forma ni el avance. La descripción de lo que sucede es condición necesaria para mejorar en cualquier ámbito, y es una alternativa a un juicio crítico y negativo hacia nosotros mismos.

Cuida los hábitos que influyen en tu bienestar

Es importante que seas sincera contigo misma y que te preguntes cuáles son aquellos hábitos que te permiten estar más estable a lo largo del día. Puede ser hacer deporte, escuchar música, dar un paseo, visitar a tus abuelos… Piensa en aquellos hábitos que sean saludables, que puedas controlar, que sean de fácil aplicación y que sientas que tu cuerpo agradece como una forma de estabilidad.

Errores frecuentes al intentar mejorar la autoestima

Son varios los errores cuando pensamos en mejorar la autoestima, como es, por ejemplo, marcarnos metas inalcanzables, compararnos con los demás o con nuestra mejora, conectar con algunos traumas que todavía no se han resuelto, pensar que esto se consigue en poco tiempo…

Cuándo conviene buscar ayuda psicológica

Cuando consideras que ha pasado un tiempo suficiente de trabajo personal, pero las situaciones del día a día no te permiten mantener esa estabilidad, a pesar de tus intentos, mi recomendación es que pidas ayuda psicológica y un acompañamiento para trabajar aquellos aspectos de los que todavía tú no eres consciente, pero que te están frenando la versión más sana de ti misma.

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