Cuando hay que buscar lo que nos pasa allí donde no queremos
Orientación Psicológica
Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.
Después de leer el libro de El Arte de Amargarse la vida (muy recomendable, por cierto) me quedé con una mini historieta que me encantaría poder reproducir en este artículo, porque es precisamente lo que ocurre en terapia.
El fragmento corresponde al capítulo titulado “La llave perdida o ‘más de lo mismo’”. En esta sección, Watzlawick utiliza una breve historia para ilustrar cómo las personas a menudo buscan soluciones en lugares equivocados por temor a enfrentar lo desconocido o lo incómodo.
La anécdota es la siguiente:
“Un borracho está buscando con afán bajo un farol. Se acerca un policía y le pregunta qué ha perdido. El hombre responde: ‘Mi llave.’ Ahora son dos los que buscan. Al fin, el policía pregunta al hombre si está seguro de haber perdido la llave precisamente aquí. Éste responde: ‘No, aquí no, sino allí detrás, pero allí está demasiado oscuro.’”
Esta historia ilustra cómo, por comodidad o miedo, tendemos a buscar soluciones donde es más fácil, aunque sepamos que no encontraremos lo que buscamos allí.
Watzlawick utiliza esta metáfora para criticar la tendencia humana de aplicar repetidamente las mismas soluciones ineficaces a diferentes problemas, esperando resultados distintos. Este comportamiento, según él, es una receta eficaz para la catástrofe, ya que nos impide adaptarnos y encontrar soluciones verdaderamente efectivas.
Lo que me encanta de este fragmento es que en repetidas ocasiones esto ocurre en terapia, y el paciente lo sabe, y además anticipa que volverá a recaer o a tropezarse con la misma piedra, y todo ello por la dificultad de buscar en aquello que le da miedo.
Hacer frente una situación de miedo es un acto de valentía difícil de explicar hasta que no lo haces y lo sientes. Sería como describir cómo es besarte con alguien: por mucho texto o labia, es algo que se siente y se comparte desde el sentir.
Que utilice en la metáfora la figura del policía también nos indica algo sutil pero significativo: en muchas ocasiones, aun estando acompañados de alguien que sabemos que nos va a proteger, no somos capaces de dar ese salto a la parte oscura para descubrir qué nos está pasando.
A veces es una cuestión de tiempo, de acumular alguna otra experiencia positiva, de pensar en aquella imagen o frase o persona que nos ha dado esa fuerza en el pasado para buscar en lo oscuro. No siempre acertamos con la estrategia que tenemos pero, al menos, sí que hemos de ser sinceros con nosotros mismos y con los demás cuando decimos que no podemos o no queremos buscar en lo oscuro. Y quizás con el tiempo sí que tengamos la valentía para hacerlo.








