Eros y Thanatos en la psique humana
Orientación Psicológica
Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.
Desde el psicoanálisis, Sigmund Freud introdujo el concepto de pulsión para describir una fuerza interna que impulsa a las personas hacia ciertos comportamientos o satisfacciones. A diferencia de un impulso o un deseo momentáneo, una pulsión es una motivación profunda y persistente que busca satisfacer necesidades emocionales y psicológicas fundamentales. Freud identificó dos pulsiones básicas en todos los seres humanos: Eros (la pulsión de vida) y Thanatos (la pulsión de muerte). La interacción de estas fuerzas, según el psicoanálisis, está en la base de gran parte de nuestros comportamientos y experiencias emocionales.
A continuación, exploraremos en qué consisten estas pulsiones y cómo podrían manifestarse en la vida de una persona de 30 años.
Eros: La pulsión de vida
Eros representa el impulso hacia la vida, el crecimiento, la conexión y la creación. Es la fuerza que impulsa a las personas a buscar el placer, la compañía de los demás, la creatividad y el desarrollo de proyectos significativos. Eros se asocia con la preservación y expansión de la vida a través de relaciones, metas y el desarrollo personal.
Imaginemos a Paula, una mujer que ha decidido invertir tiempo y energía en fortalecer su relación de pareja. Esto surge de su deseo de construir una vida en común, iniciar proyectos con su pareja y, en el futuro, formar una familia. Paula también ha retomado su pasión por la pintura, que le ayuda a expresarse y disfrutar del momento. En su trabajo, busca un ascenso no solo por la recompensa económica, sino porque le motiva el desafío y el crecimiento profesional.
En estos aspectos, Paula está siendo guiada por Eros: busca construir, crear y conectar emocionalmente con los demás. Este impulso hacia el bienestar, el logro y el sentido la empuja a avanzar en una dirección que considera positiva para su vida.
Thanatos: La pulsión de muerte
Thanatos, por otro lado, es la pulsión de muerte. Representa la tendencia hacia la autodestrucción, el desgaste emocional y la desconexión. Esta fuerza no implica un deseo consciente de morir, sino que se manifiesta a través de comportamientos y actitudes que pueden ser autolimitantes, destructivos o que, en algunos casos, nos llevan a sabotear nuestro propio bienestar.
Supongamos que, pese a los aspectos positivos que Paula intenta cultivar, también tiene momentos en los que experimenta fuertes impulsos autodestructivos. En situaciones de estrés, tiende a aislarse y alejarse de su pareja, evitando hablar sobre sus problemas. Cuando se siente abrumada en el trabajo, se autoboicotea tomando decisiones impulsivas que ponen en riesgo sus proyectos, como ignorar fechas de entrega o cometer errores evitables. También tiende a despreciar sus logros, menospreciando sus propias capacidades y convenciéndose de que no merece los éxitos que ha logrado.
Aquí, Thanatos se manifiesta en Paula como un impulso que va en contra de su propio bienestar y crecimiento. Estas conductas y actitudes la llevan hacia la autocrítica, el aislamiento y el auto-sabotaje, desconectándola de las personas y actividades que le proporcionan sentido y satisfacción. Si bien estas actitudes no representan un deseo consciente de daño, se trata de una manifestación de Thanatos que afecta su calidad de vida.
El equilibrio entre Eros y Thanatos
Eros y Thanatos están en constante interacción dentro de cada persona, y la psicología puede ayudarnos a encontrar un equilibrio. En momentos de crisis, es común que Thanatos gane protagonismo y nos lleve a actitudes autodestructivas; en cambio, en momentos de estabilidad, Eros puede impulsarnos hacia la conexión y el desarrollo. El objetivo terapéutico es reconocer estas fuerzas y aprender a canalizarlas para que apoyen nuestro bienestar.
Por ejemplo, en el caso de Paula, el reconocimiento de las actitudes autodestructivas influenciadas por Thanatos puede ser el primer paso para trabajar en un mayor equilibrio. Al tomar conciencia de esta dinámica, Paula podría dirigir su energía hacia Eros, canalizando sus esfuerzos en proyectos que la fortalezcan y que fomenten una conexión emocional y una sensación de logro más profunda.
Eros y Thanatos representan las dualidades de la psique humana: las pulsiones de vida y muerte que conviven en cada uno de nosotros. Reconocer y comprender estos impulsos puede ayudarnos a vivir de forma más consciente, permitiéndonos elegir conductas que promuevan el bienestar y nos alejen de patrones autodestructivos. Así, podemos navegar mejor los momentos difíciles y cultivar una vida más rica, llena de propósito y crecimiento.








