Cuando hablamos de fobia social nos referimos no al miedo de las personas, sino el miedo a la crítica de otras personas, que inutiliza, que te absorbe y no te deja hacer una vida normal. Este trastorno es un claro ejemplo de que somos seres sociales, que la individualidad es la excepción y no la norma. Es más que timidez, es sufrimiento por la crítica ajena.

La crítica de otros, aun siendo constructiva, es un arma de doble filo. En la fobia social sólo es un arma, y muy afilada.

¿QUE ES LA FOBIA SOCIAL?

Como dijimos antes, la característica principal es que vuestra hija (hablaremos en femenino porque es más frecuente en las mujeres) tiene miedo a ser evaluada negativamente, y por evaluada nos referimos a ser juzgada como una niña ansiosa, loca, débil, estúpida…

También puede ser que evite las situaciones porque tenga miedo a mostrar síntomas de ansiedad ante los demás (como rubor, temblor, sudor…) y que éstos lo utilicen para evaluarla negativamente.

El comportamiento de vuestra hija muy probablemente se asocie a una conducta excesivamente sumisa, con un pobre contacto ocular, una postura corporal muy rígida o quizás utilice un tono de voz demasiado suave.

Actualmente se considera que hay una serie de puntos que sirven para describir el Trastorno de Ansiedad Social, o fobia social, y que lo diferencian de otras patologías:

  1. Inicio en la adolescencia
  2. El síntoma principal es el rubor (de repente se pondrá roja como un tomate)
  3. ¿Qué precipita la crisis de ansiedad? Una situación social (por ejemplo una fiesta de cumpleaños)
  4. En situaciones sociales aparecen unos pensamientos negativos que no aparecen en el resto del día (“qué pensarán de mí, seguro que estoy haciendo el tonto…“dirigiendo su atención hacia aquella información que confirme un fracaso social)

Hay tres características que podrás observar en tu hija si padece fobia social:

  1. Problemas en la interacción social, porque es deficitario o porque directamente intenta no relacionarse (en muchos casos las habilidades sociales no están desarrolladas)
  2. En una situación social intentará escapar de ella o la evitará
  3. Si no tiene más remedio y ha de estar presente en esa situación social, estará muy ansiosa

Si tu hija evita ir al baño cuando hay otras personas (normalmente se da más en el género masculino) también se le conoce como “Síndrome de la vejiga tímida”.

Y así, ¿cuáles son las situaciones que seguramente vuestra hija más evitará? La primera es hablar en público (el 80% de las personas con fobia social evitan esta situación), y le siguen comer, pedir información a desconocidos, mantener entrevistas y utilizar los baños públicos.

A. Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas. Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej., comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (p. ej., dar una charla).

Nota: En los niños, la ansiedad se puede producir en las reuniones con individuos de su misma edad y no solamente en la interacción con los adultos.

B. El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen; que se traduzca en rechazo o que ofenda a otras personas).

C. Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad.

Nota: En los niños, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados, aferrarse, encogerse o el fracaso de hablar en situaciones sociales.

D. Las situaciones sociales se evitan o resisten con miedo o ansiedad intensa.

E. El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.

F. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.

G. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

H. El miedo, la ansiedad o la evitación no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica.

I. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el trastorno de pánico, el trastorno dismórfico corporal o un trastorno del espectro del autismo.

J. Si existe otra afección médica (p. ej., enfermedad de Parkinson, obesidad, desfiguración debida a quemaduras o lesiones) el miedo, la ansiedad o la evitación está claramente no relacionada o es excesiva.

Especificar si:

Sólo actuación: Si el miedo se limita a hablar o actuar en público.

¿CÓMO SE EVALÚA LA FOBIA SOCIAL?

Para diagnosticar el Trastorno de Ansiedad Social, o Fobia Social, es importante que se haya llevado a cabo alguna entrevistra estructurada o semiestructurada. También se acompañan de otros inventarios, como son las escalas de puntuación. Estas escalas son autoinformes que siren para establecer un diagnóstico dimensional, y nos da mucha información sobre qué síntomas y qué gravedad presenta en vuestra hija.

A continuación os plantemaos un seguido de preguntas acerca de cómo han hecho la evaluación y que, desde orientacionpsicologica.es creemos que son importantes para realizar un buen diagnóstico:

  1. ¿Han tenido en cuenta los criterios temporales?
  2. ¿Han evaluado el nivel de habilidades sociales? (podría ser que el déficit en habilidades sociales llevara a evitar las situaciones sociales, y no las creencias negativas acerca de sentirse juzgada y evaluada negativamente por otros)
  3. Han evaluado variables como: ¿ansiedad anticipatoria, autopercepción de incapacidad, intolerancia a los sentimientos de vergüenza y excesiva preocupación por la evaluación?
  4. ¿Han valorado el consumo de tóxicos como el alcohol?
  5. ¿Han descartado el trastorno de personalidad evitativo?
  6. ¿Han especificado si se trata de Fobia Social específica o generalizada?
  7. ¿Han utilizado algún instrumento de evaluación basado en la observación?

Estos son los intrumentos de evaluación que tienen un mayor nivel de eficacia y están diseñados para evaluar correctamente la Fobia Social:

  • Anxiety Disorders Interview Schedule for Childrens (ADIS-C)
  • Anxiety Disorders Interview Schedule for Parents (ADIS-P)
  • Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo para niños (STAIC)
  • Escala Revisada de Ansiedad Manifiesta para Niños (CMAS-R)
  • Inventario de Ansiedad y Fobia Social (SPAI)
  • Inventario de Fobia Social (SPIN)
  • Escala de Ansiedad Social de Liebowitz (LSAS)

Antes de realizar la evaluación, es importante favorecer un clima de confianza y hacer explícito que las preguntas que se realizan no tienen por objetivo criticar o juzgar su conducta o sus pensamientos, sino que será únicamente para conocer el problema y hacer la mejor valoración posible.

Para que el niño se sienta más seguro, el cuidador principal podrá estar presente en la entrevista inicial.

Será importante conocer la edad del sujeto para discriminar si se trata de una conducta de evitación característica de la edad, o bien una conducta sustentada en creencias irracionales.

Durante el proceso de evaluación es recomendable identificar las competencias actuales y puntos fuertes y, después del tratamiento, re-evaluar para conocer la evolución del trastorno.

Hay que tener en cuenta la plasticidad infantil, que le hace especialmente sensible al entorno. Por ello hay que evaluar el entorno para saber si es favorable o invalidante.

¿CÓMO SE TRATA LA FOBIA SOCIAL?

Actualmente el tratamiento de elección para la fobia social es la exposición, ya sea un niño o un adulto.

¿Pero la exposición a qué? Es importante que se exponga a todas aquellas situaciones sociales que le generen ansiedad, graduado por dificultad, para que aprenda a tolerar y a habituarse a la ansiedad que le genera estar en una situación en la que se sienta observada.

Pero también hay una variable clave antes de realizar la exposición, y esta es valorar el grado de habilidades sociales. ¿Tiene las suficientes habilidades como para relacionarse correctamente? Si no es así, es mejor que primero aprenda habilidades sociales (cómo saludar, mantener el contaco ocular, aprender a escuchar, aprender a dirigir la atención hacia fuera y no hacia sus pensamientos, etc).

Y, en caso de tener unos pensamientos muy negativos, que realmente la están inhabilitando como persona y que le hace sufrir, también se recomienda la reestructuración cognitiva.

Como padres será importante que la animéis a hacer las sesiones de habilidades sociales y que reforcéis todas aquellas aproximaciones a las situaciones que le generan ansiedad, sin entrar a discutir sobre lo que ella piensa, validando aquello que sienta y recordándole que estáis ahí para ayudarle, acompañarle y recordarle que ¡ella puede!

Como información completementaria, se ha observado que hay algunas variables que ayudan al tratamiento:

  • Mejor la combinación de la exposición, las técnicas cognitivas y la adquisición de habilidades sociales
  • A mayor cantidad e intensidad de las sesiones, ¡mejor!
  • Que sea mujeres terapeutas, además de experimentadas
  • Si se incorporal sesiones individuales y tareas para casa, mejor.

Actualmente no hay ningún fármaco que se haya demostrado eficaz para tratar los síntomas de la ansiedad social en niños y adolescentes.