La importancia de diferenciar las Red flags de las Orange flags
Orientación Psicológica
Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.
Cada vez más en consulta aparecen pacientes que traen consigo un problema para marcar límites, y entre ellos están los límites con su pareja o con la persona que están conociendo.
A pesar de las dificultades para marcar límites, en muchas ocasiones las dificultades también aparecen porque no nos conocemos bien, o porque nos cuesta de aprender de experiencias pasadas (tanto positivas como negativas), haciendo que lleguemos a tropezar dos, tres y hasta cuatro veces con la misma piedra.
Por ello hoy os quiero compartir la importancia de diferenciar las Red flags (banderas rojas) de las Orange flags (banderas naranjas), con el objetivo no sólo de diferenciar dónde poner los límites, sino también el de dar valor (y daros valor) cuando marcáis vuestras red flags. Así pues, ¡vamos allá!
Las Red Flags o Banderas Rojas
Las red flags o banderas rojas son los últimos límites que una persona, al cruzar, hará que deje de estar con nosotros. Estas banderas rojas deben de ser el equivalente a un puente que, cuando una persona cruza, automáticamente se derrumba el puente y no puede volver.
Y aquí radica el principal problema: muchas red flags son máscaras de orange flags. ¿Por qué? Vamos a averiguarlo.
La dificultad para poner un límite que implique dejar de estar con otra persona se encuentra en aceptar que esa persona ya no va a formar parte de nuestra vida, porque precisamente no ha respetado nuestra integridad física, moral, emocional… y teóricamente antes de que ocurra nosotros ya dejaremos claro que, si cruza ese límite, no querremos volver a estar con ella. Entonces, por qué cuando cruzan ese límite mucha gente decide volver? Principalmente, porque se activan miedos o bien porque hay unas creencias de base muy fuertes que no nos permite tomar una decisión que implique cuidarnos.
Algunos de estos miedos pueden ser el miedo al abandono, el miedo al aislamiento, el miedo al qué dirán, la repercusión de verse rechazado por un grupo, el miedo a no volver a conocer a alguien que le aporte lo que le ha aportado (de aspectos positivos) esa persona…
Y como creencias, tenemos la tendencia a la complacencia, el creer que la otra persona va a cambiar, el chantaje emocional, la culpabilidad, las frases grabadas de personas que han sido importantes que nos vienen a decir cosas del estilo: has de dar otra oportunidad, si esperas seguro que cambiará…
Si no respetamos las banderas rojas que nosotros mismos marcamos, será muy difícil que otras personas puedan respetarnos. Marcar una línea roja y mantenerte firme en ella, sabiendo que lo vas a pasar mal, permitirá preservar tu integridad y bienestar.
Orange Flags o banderas naranjas
El objetivo de estas banderas naranjas o bien Orange Flags es el de establecer unos límites con las otras personas, sabiendo que en cierta manera si los sobrepasan, no serán un ultimátum. Esto es, serán límites que si se cruzan se podrán hablar con la persona implicada para entender qué está sucediendo y volver a recordar que esa situación está generando un malestar en ti. A partir de este momento, será cuando decidirás si la línea que ha cruzado, naranja, se mantendrá naranja o pasará a ser una línea roja.
La clave de la aparición de la bandera naranja es la fuerza y el valor que se le da a la bandera roja, porque sabrás que igual que hay temas que se pueden hablar para gestionar y aprender, también habrán límites que al cruzarlos no habrán vuelta atrás.








