Sólo un sí es sí, y todo lo que no sea un sí, es no
Orientación Psicológica
Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.
Este es uno de los heurísticos qué más utilizo en mi día a día, tanto en consulta como en mi vida personal. Llegué a esta conclusión cuando intenté encontrar formas más sencillas de relacionarme, y por ello recurrí a este heurístico.
Un heurístico es un atajo mental por el cual necesitas menos información para procesar más información. Estos «atajos mentales» son útiles en situaciones de la vida diaria, no solo en la toma de decisiones, sino también en cómo gestionamos la información de forma rápida y eficiente. Los heurísticos son herramientas que todos usamos sin darnos cuenta, como cuando decides cruzar la calle basándote solo en si no ves coches cerca, en lugar de comprobar todos los semáforos.
Solo un sí es sí
Este heurístico se puede aplicar cuando formulas una pregunta a otra persona donde la opción de respuesta es sí o no. Si la respuesta de la otra persona es sí, sin ir acompañado de elementos que generen dudas como por ejemplo “aunque bueno…”, “en principio…”, “pero no sé…”, entonces es un sí.
En cambio, cuando formulas una pregunta de sí o no y la persona acompaña ese sí de elementos dubitativos donde puedes interpretar que no es un sí rotundo, entonces se trata de un no. Un no en ese momento, puesto que hay elementos que están haciendo que esa persona no tenga clara esa decisión. Y nosotros no sabemos qué elementos son.
Imagina que invitas a un amigo a salir y te dice: ‘Sí, me encantaría, pero no sé si voy a poder porque tengo mucho trabajo’. En este caso, según el heurístico de ‘solo un sí es sí’, lo más probable es que no esté seguro y que finalmente no acuda. Ante esto, puedes aceptar que la respuesta es un no por el momento, sin presionar para obtener un compromiso más firme.
Muchas veces, las personas no responden con un ‘no’ claro porque no quieren decepcionar o herir los sentimientos de los demás. Entender esto te permitirá no tomar estas respuestas ambiguas de manera personal.
Cuando llegamos a este punto, la recomendación que puedo hacerte es la de aceptar que en ese momento no vas a tener aquello que tú deseas y, solo en caso de que emocionalmente puedas gestionarlo, puedes intentar acompañar a otra persona en su proceso de decisión. Lo más sano es acompañar sin persuadir ni influir en su toma de decisiones para que la otra persona sea libre de finalmente elegir si va a querer o no. Si recibes una respuesta ambigua, en lugar de presionar, puedes preguntar algo como ¿Te gustaría que te dé más tiempo para pensarlo?. Esto puede facilitar un espacio más cómodo para que la otra persona pueda procesar su decisión sin sentirse obligada a decir que sí.
Solo un sí es sí en uno mismo
Este heurístico no solo te ayuda a entender mejor las respuestas de los demás, también puede guiar tus propias decisiones. Si no sientes un ‘sí’ rotundo dentro de ti, quizás sea el momento de detenerte y explorar qué dudas tienes antes de comprometerte con una elección.








