Trastorno de Ansiedad Generalizada en la infancia: descripción, evaluación y tratamiento

Orientación Psicológica

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

De la misma forma que el resto de emociones, la ansiedad es totalmente natural en determinadas situaciones, como antes de una entrevista de trabajo, presentar una prueba, hablar en público y, en general, cualquier instancia que represente estrés o amenaza ante los sensores de nuestro sistema nervioso.

Nuestro instinto de supervivencia nos avoca a “sentirnos nerviosos” y a producir hormonas que se relacionan con un impulso a afrontar nuestros desafíos, que muchas veces tememos debido a la incertidumbre de los futuros resultados.

Sin embargo, existen criterios que diferencian a la ansiedad como trastorno y como emoción. Estos criterios resultan importantes, ya que muchas veces nos ayudarán a identificar cuando la situación se sale de control.

De esta manera, es importante saber que las manifestaciones de ansiedad en niños y adolescentes no siempre serán las mismas que en los adultos, por lo que la evaluación y seguimiento será totalmente diferente.

A continuación os explicaremos cómo identificar los síntomas del Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) en niños.

Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)

Este trastorno psiquiátrico fue incluido en una de las actualizaciones más recientes del DSM 5, el manual sobre diagnósticos para trastornos de la salud mental más utilizado por profesionales a nivel mundial, aunque también es posible que lo encontremos en algunos sitios como Trastorno de Ansiedad Excesiva (TAE).

Sin embargo, esta denominación dejó de ser aceptada hace un tiempo, eliminándola de los diagnósticos específicos, pasando a ser una subcategoría del eje de trastornos de ansiedad. A pesar de esto, muchos expertos siguen interpretando que el TAE es el equivalente infantil del TAG en adultos.

Habiendo aclarado esto, podemos describir al Trastorno de Ansiedad Generalizada o TAG como un estado de ansiedad que cumple con las siguientes características:

    • Preocupación excesiva y constante
    • Estado de ánimo disociado
    • Elevada duración
    • Somatización
    • Falta de atención
    • Cursa de forma individual
    • Sintomatología característica en población infantil

A continuación os especificaremos cada una de las características del Trastorno de Ansiedad Generalizada:

Preocupación excesiva y constante

También denominada como expectativa de aprehensión, esta característica se relaciona con la anticipación preocupadiza de que algo va a salir mal. Esta expectativa de aprehensión aparece relacionada, sobre todo, en lo referente al rendimiento escolar (y en el caso de los adultos, con el rendimiento laboral).

Estado de ánimo disociado

El estado de ánimo, así como las sensaciones y percepciones que tiene el niño con TAG, no son acordes a la realidad que están viviendo. Por ejemplo, en su fiesta de cumpleaños puede experimentar una preocupación constante que le imposibilite disfrutar de los regalos. Esta situación hará que no pueda experimentar alegría o sorpresa, sino más bien angustia o retraimiento debido a sus preocupaciones.

Elevada duración

Persiste durante seis meses como mínimo. Esto no significa que la sensación persista a diario, pero sí está presente durante más días de los que está ausente.

Somatización

Presenta síntomas físicos que no tienen otra etiología o causa subyacente.

Falta de atención

No está centrado en una situación y elemento en particular

Cursa de forma individual

El estado de ansiedad no se debe a los efectos de sustancias psicoactivas, como drogas o medicamentos. Además, no se relaciona con algún otro trastorno psiquiátrico (trastornos del estado de ánimo, trastorno psicótico, trastorno generalizado del desarrollo) o patología médica, como el hipertiroidismo, caracterizado por provocar ansiedad y pánico a los pacientes.

Síntomas del TAG en menores de edad

A la hora de determinar si tu hijo adolescente padece de un trastorno de ansiedad generalizada, el profesional de salud deberá evaluar si presenta por lo menos tres de estos síntomas:

    • Impaciencia o agitación
    • Fatiga
    • Dejar “la mente en blanco” en momentos determinados, o tener dificultad para mantener la concentración.
    • Irritabilidad
    • Tensión en los músculos
    • Dificultad para dormir, o una sensación de no haber descansado nada luego de despertar.

Es importante acotar que la ansiedad en niños sólo requiere de la presencia de uno de estos síntomas para considerar el diagnóstico de TAG, por lo que muchas veces puede ser difícil de interpretar, sobre todo para los padres.

En muchas ocasiones, el desempeño social de los niños puede desmejorar, al ser percibidos por otros de su edad como tímidos y aislados. Además, su desarrollo escolar suele verse afectado, provocando rechazo escolar, miedo ante los exámenes y disminución del desempeño académico.

Trastorno de Ansiedad Generalizada DSM 5

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (DSM 5) se caracteriza por:

A. Ansiedad y preocupación excesiva (anticipación aprensiva), que se produce durante más días de los que ha estado ausente durante un mínimo de seis meses, en relación con diversos sucesos o actividades (como en la actividad laboral o escolar).

B. Al individuo le es difícil controlar la preocupación.

C. La ansiedad y la preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (y al menos algunos síntomas han estado presentes durante más días de los que han estado ausentes durante los últimos seis meses): Nota: En los niños solamente se requiere un ítem.

    1. Inquietud o sensación de estar atrapado o con los nervios de punta.
    2. Facilidad para fatigarse.
    3. Dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco.
    4. Irritabilidad.
    5. Tensión muscular.
    6. Problemas de sueño (dificultad para dormirse o para continuar durmiendo, o sueño inquieto e insatisfactorio).

D. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

E. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo).

F. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (p. ej., ansiedad o preocupación de tener ataques de pánico en el trastorno de pánico, valoración negativa en el trastorno de ansiedad social [fobia social], contaminación u otras obsesiones en el trastorno obsesivo-compulsivo, separación de las figuras de apego en el trastorno de ansiedad por separación, recuerdo de sucesos traumáticos en el trastorno de estrés postraumático, aumento de peso en la anorexia nerviosa, dolencias físicas en el trastorno de síntomas somáticos, percepción de imperfecciones en el trastorno dismórfico corporal, tener una enfermedad grave en el trastorno de ansiedad por enfermedad, o el contenido de creencias delirantes en la esquizofrenia o el trastorno delirante).

Prevalencia del Trastorno de Ansiedad Generalizada

Las mujeres tienen el doble de probabilidad de experimentar el trastorno que los hombres. 

Es mucho más frecuente en la edad media de la vida, siendo su inicio más frecuente alrededor de los 30 años, disminuyendo la prevalencia en edades más avanzadas.

La principal diferencia entre la aparición del Trastorno de Ansiedad Generalizada en las distintas edades es el contenido por el que la persona se preocupa, siendo éste contenido apropiado para la edad:

    • Niños y adolescentes: más frecuentes las preocupaciones entorno a la escuela y el rendimiento deportivo.
    • Personas mayores: preocupaciones por el bienestar de su familia o suyo propio.

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Causas de ansiedad en la infancia

Diversos estudios en relación a los trastornos mentales en jóvenes indican que existe cierto grado de disfuncionalidad en el grupo familiar en la mayoría de los casos de ansiedad infantil, si los comparamos con familias de niños no ansiosos.

Esta disonancia puede ser en forma de sobreprotección o ambivalencia hacia el niño, o insatisfacción marital. Dicho factor hace que sea pertinente asegurar la participación de los padres en el tratamiento del niño, siempre elemento clave para la mejora del niño (ya independientemente de si se trata del TAG o de otro tipo de trastorno).

Evaluación

Es importante saber que ningún método de evaluación es efectivo para el 100% de los casos. Por esto es importante estar conscientes del objetivo de nuestra intervención, ya sea diagnóstico, seguimiento o clasificación.

Instrumentos psicológicos

Son los más utilizados e implican un análisis del niño a través de entrevistas y pruebas:

    • Entrevistas semiestructuradas: Otorgan cierto grado de flexibilidad a la hora de evaluar al paciente
    • Entrevistas estructuradas: Son entrevistas preparadas, dejan poco grado de flexibilidad. Se utilizan principalmente para fines epidemiológicos.
    • Medidas de autoinforme: Son pruebas y “tests” que realiza el niño para que el profesional pueda analizar sus resultados de forma oportuna

Observación análoga

Es un método menos común debido a sus costos elevados, implica la observación directa del niño en su entorno natural durante alguna situación de ansiedad: escuela, hogar o grupo social.

Evaluación psicofisiológica

Implica el estudio de las variables más significativas del niño, como signos vitales (frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria) y reacciones corporales. Este método es relativamente reciente y se ve limitado, entre otras cosas, por la poca validez.

Tratamiento

En caso de que el niño haya sido diagnosticado con un Trastorno de Ansiedad Generalizada, es posible que se proceda a implementar alguna de las siguientes estrategias:

Terapias cognitivo-conductuales

Estas se enfocan en un abordaje integral que involucre a la familia y, en lo posible, a la comunidad. Puede ser de tres variedades:

Programa de Kendall

Sus objetivos principales son guiar al niño hacia el reconocimiento, afrontamiento y reducción de la ansiedad a través de ejercicios asignados de forma pertinente.

Tratamiento de Silverman y Kurtines

Es un tratamiento que busca una transferencia de control paulatina del terapeuta hacia los padres, y de los padres hacia el niño. Se expone al niño a situaciones particulares de forma que pueda afrontarlas más efectivamente.

Intervención familiar de Barrett, Rappe y Dadds

Este enfoque de basa en el programa de Kendall, con la diferencia de que lo demás importancia a la influencia de los padres en los patrones conductuales del niño, por lo que el compromiso de los padres juega un papel especialmente fundamental en esta estrategia.

Terapias farmacológicas

Se enfocan en el empleo de medicamentos antidepresivos, antihistamínicos, estimulantes y ansiolíticos. Estos abordajes tienen una eficacia comprobada por diversos estudios, aunque lo más frecuente y recomendable es utilizarla en combinación de terapias cognitivo-conductuales.

Un cuidado adecuado es la mejor inversión

Siempre resulta mejor hablar de forma simple, por eso resulta fundamental saber explicar de forma sencilla cualquier proceso que pueda atravesar un paciente. De lo contrario, las estrategias no podrían ser igual de efectivas, provocando complicaciones más difíciles de abordar.

Es por esto que la información resumida y accesible juega un papel fundamental en la salud mental. De esta forma, la preocupación y el prejuicio disminuyen, aumentando así la comodidad del paciente a la hora de asistir a un profesional.

¿Estás listo para aplicar el conocimiento que acabas de leer? ¡No esperes más! Cada detalle es importante a la hora de cuidar la salud mental.

 

Bibliografía

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Caballo, V.E. (2012). Manual de psicología clínica infantil y adolescente, trastornos generales (vol 1.). Editorial: Pirámide.

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