fbpx

ansiedad

Ansiedad

Cómo ayudar a una persona con Ansiedad

La ansiedad es, por definición, la respuesta de miedo mantenida durante un tiempo. Esta respuesta de miedo puede ser debida a multitud de situaciones.

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Mucha gente se pregunta cómo se puede ayudar a una persona con ansiedad, cómo podemos acompañarla en esos momentos tan difíciles. 

A continuación os recomendamos algunas estrategias para ayudar a alguien que tiene ansiedad:

Conciencia de la ansiedad

Muchas veces la persona no es consciente de estar sintiendo ansiedad, y es por ello que debemos informarle que desde fuera se observan signos de que esa persona está experimentando problemas de ansiedad.

Ayuda profesional

Es el momento de recomendarle que visite a algún terapeuta profesional que le ayude a identificar las causas de esa ansiedad y cómo se está expresando.

Identificando los síntomas de la ansiedad

Este proceso se denomina psicoeducación, y es importante que esta persona sea consciente de qué significa la ansiedad, cómo se expresa, en qué contextos y qué herramientas se han de llevar a cabo para reducir la ansiedad.

Causa de la ansiedad

La ansiedad es, por definición, la respuesta de miedo mantenida durante un tiempo. Esta respuesta de miedo puede ser debida a multitud de situaciones: trabajo, evento traumático, tendencia a la preocupación… Aquí es importante identificar la CAUSA de la ansiedad para saber cómo trabajarla.

Veamos la necesidad de identificar las causas con une jemplo. Si una persona tiene ansiedad por un evento traumático vivido en el pasado, tratar esa ansiedad con relajación o meditación sin una exposición a ese trauma, sólo servirá para que la persona experimente más ansiedad. Por ello, es importante saber la causa para poder ayudar a esa persona.

Estrategias básicas para tratar la ansiedad

Existen muchas técnicas, dependiendo del motivo de aparición de esa ansiedad:

  • Exposición
  • Relajación
  • Respiración
  • Distracción
  • Mindfulness
  • Ejercicio físico

Es importante aplicar las estrategias una vez se sepa la causa, tal y como enfatizábamos antes.

Seguimiento de las estrategias

Para mejorar la situación, hay que llevar a cabo las estrategias de forma continuada hasta que se forme un hábito.

Estos serían algunos de los consejos sobre cómo ayudar a una persona con ansiedad, desde el amigo/a o familiar, hasta las indicaciones básicas para los terapeutas en cuanto a una línea de actuación.

 

Si estás sintiendo ansiedad, aquí tienes un enlace sobre cómo reducir la ansiedad que quizás te pueda servir de ayuda. Si lo necesitas, no dudes en contactar con nosotros para establecer un plan de trabajo.

También puedes encontrar más información en esta otra página web sobre cómo ayudar a una persona con ansiedad.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on linkedin
LinkedIn

RECURSOS DE INTERÉS

ARTÍCULOS RELACIONADOS

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

persona resiliente

11 consejos para ser una persona resiliente

Origen, definición, tipos de resiliencia y cómo ser una persona resiliente.

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

La resiliencia es, según la RAE, la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. En estos tiempos de estrés, donde parece que las tareas se han de entregar de un día para otro y la presión que recibimos es mayor, el concepto de resiliencia ha ido cobrando más importancia como estrategia para afrontar esta situación de angustia, estrés e incertidumbre.

Para mejorar la explicación que la RAE nos hace de la Resiliencia, os vamos a explicar exactamente qué es la Resiliencia, sus orígenes, cómo se relaciona con la personalidad y finalmente las estrategias para conseguir ser una persona resiliente.

Qué es la Resiliencia

La resiliencia es un constructo ampliamente estudiado, que se originó en los años 70 y podemos entenderla como el estilo de afrontamiento y adaptación a una situación estresante, donde se entiende cuál es el problema, su origen, cómo te afecta y qué puedes hacer, y todo ello desde una perspectiva realista, proactiva y asertiva.

Un ejemplo de situación estresante es la pérdida de trabajo. Ante esta situación de estrés, es clave el concepto de resiliencia para darnos cuenta de la importancia de utilizar las claves para afrontar esta situación y, en nuestro caso, el poder recuperar un trabajo.

Si te fijas, este constructo se relaciona con un estilo de afrontamiento a un suceso estresante externo, pero… ¿y nosotros cómo reaccionamos? ¿dónde quedan las emociones? Es por todo ello que se hace necesario explicar la resiliencia desde una óptica de la personalidad.

3 tipos de Resiliencia

Jack Block fue el autor que relacionó el constructo de la resiliencia (capacidad de adaptación a un agente perturbador o situación adversa) con la personalidad (capacidad única e individual de pensar, actuar y sentir). Ahora explicaremos la resiliencia y más adelante veremos cómo trabajarla para hacer frente a una situación de estrés.

Es por ello que Block definió 3 tipos de persona resiliente:

Yo resiliente

Son personas que tienen facilidad de adaptación a las situaciones de estrés. Son personas que confían mucho en su capacidad de adaptación, además de ser atentas, cooperadoras, son altamente independientes y tienen una gran capacidad de concentración en sus tareas.

Este tipo de persona resiliente sería el más adecuado para que afrontaras la situación de estrés, como la indicada anteriormente con la falta de trabajo.

Yo sobrecontrolado

Estas personas son mas tímidas, calladas, tienen mayores niveles de ansiedad y muestran una mayor dependencia de los demás. También tienen como particularidad que los problemas se los guardan para ellas, evitan los conflictos y todo ello repercute en su estado anímico, llevándolas a una mayor probabilidad de padecer depresión.

Yo subcontrolado

Este perfil de personalidad es opuesto al anterior. Las personas que presenta un yo subcontrolado son más activas, enérgicas, impulsivas y también muestran un mayor nivel de distraibilidad.

11 rasgos de la persona resiliente

Como has podido leer, la resiliencia no es, como dice la RAE, sólo decir: ¡adáptate!. La persona resiliente se caracteriza por un estilo de afrontamiento más adaptativo y resolutivo porque presenta una serie de rasgos que ahora te vamos a presentar y explicar cómo conseguirlos:

  1. Adáptate a la situación: ¡haz cambios!
  2. Estrategias para reducir la ansiedad
  3. Confía en ti mismo
  4. Expresa las emociones de forma asertiva
  5. Coopera en iniciativas
  6. Reduce las distracciones
  7. Controla la impulsividad
  8. Presta atención a la tarea
  9. Sé una persona activa
  10. Toma iniciativas
  11. Consigue la independencia

1. Adáptate a la situación: ¡haz cambios!

La adaptación a tu nueva situación (puede ser la pérdida de trabajo, como el fracaso de un proyecto o no encontrar aquello que buscas) es clave para ser una persona resiliente. Es momento de tomar conciencia de la situación y buscar cómo seguir haciendo las tareas que hacías anteriormente pero en este nuevo contexto. Por ejemplo:

Toca pensar que ya toca cambiar la manera de trabajar o de buscar faena (teletrabajo, o utilizar nuevas apps de búsqueda de trabajo), pensar en hacer otro tipo de actividades que anteriormente no pensabas que ibas a hacer, cambiar algunos hábitos que tenías anteriormente y que han podido hacer que te encuentres en la situación actual, etc.

Todos estos cambios no los percibas como un atraso, sino simplemente como una mejor adaptación por tu parte.

2. Reducir la Ansiedad

Aquí tienes un artículo con 10 consejos sobre cómo controlar la ansiedad, todos ellos bien explicados y resumidos. La persona resiliente tiene estrategias prácticas para reducir la ansiedad que le genera las situaciones estresantes e impredecibles.

3. Confiar en ti misma

Es bueno que pienses en otras situaciones pasadas tuyas donde creías que no podías resolver el problema pero finalmente lo conseguiste. Los psicólogos recomendamos tener en mente recuerdos de sucesos pasados donde alcanzaste aquella meta tan deseada, que la mantengas en la mente e intentes asociarla a una imagen o a una palabra (por ejemplo: ¡CLARO QUE SÍ!). Cada vez que pienses en tu presente que no puedes salir de esta, pensar en el recuerdo o utilizar esa frase clave te ayudará a recordar que si un día pudiste hacerlo, ¡hoy también puedes!.

4. Expresar las emociones de forma asertiva

En cómo reducir la ansiedad, en el punto 10, te explicamos cómo identificar, encontrar el sentido y finalmente expresar las emociones de forma asertiva. Uno de los componentes de la asertividad tiene que ver con el no juzgar. Ahora sentir ansiedad, tristeza, miedo… es una reacción común, pero si recuerdas que tienes estrategias para seguir hacia adelante, ni la ansiedad ni los miedos podrán ganarte la batalla.

5. Cooperar en iniciativas

Continuamente aparecen iniciativas para ayudar a la gente: voluntariados, asesoramiento online, nuevos proyectos, futuras start-ups… Participar en estas iniciativas puede ser un buen inicio para hacer crecer tus redes de contacto, realizar una actividad altruista y, a su vez, poder ayudar a los demás. Seguro que por tu oficio ha aparecido alguna iniciativa, ¡ahora es momento de participar en ella! Y si no ha salido ninguna, ¡puedes ser la primera! ¿A qué esperas?

6. Reduce aquello que te distraiga

En casa, igual que en el trabajo, hay un sinfín de distracciones que pueden hacer que tus objetivos no los cumplas. Para conseguir ser una persona más resiliente, lo mejor es aplicar técnicas de autocontrol, como las que puedes leer el artículos que escribimos sobre técnicas de autocontrol.

7. Controla la impulsividad

Para aquellas personas que sean más impulsivas, es momento de intentar reducirla para evitar llevar a cabo acciones que sean contraproducentes. Para ello, tenemos 2 recomendaciones: ejercicio físico y relajación.

Aunque ambas parecen contrapuestas, persiguen el mismo objetivo, que es alcanzar un mayor estado de calma (en el caso del ejercicio es después) y sentirse mejor con una misma. Las técnicas de relajación que más recomendamos son la respiración diafragmática y la técnica de relajación de jacobson.

Pero en el caso de los más impulsivos, también os puede servir este “truquillo”: definid dónde podéis ser impulsivos. Piensa en aquellas áreas o situaciones donde es mejor mantener la calma, y por otro lado piensa en qué situaciones no vas a poder controlar la impulsividad, y de esta manera podrás tener una mayor fleixibilidad contigo misma.

8. Presta atención a la tarea

Como decíamos antes, tanto en casa como en el trabajo seguro que debes tener multitud de distractores que no te permiten llevar a cabo la tarea. En este caso, las técnicas de autocontrol te ayudarán. Pero también tenemos otro distractor, que es el mental: la preocupación.

En estos tiempos es difícil controlar la preocupación, pero aun así puedes preguntarte: aquello por lo que te preocupas, ¿tiene solución? si es así, ¿estoy haciendo todo lo que puedo hacer?, ¿qué más podría hacer?. Y trabajar en ello.

Como decía un proverbio chino:
Si tienes un problema que no tiene solución, ¿para qué te preocupas? Y si tiene solución, ¿para qué te preocupas?

Otra técnica para alcanzar ser la persona resiliente que buscas, es apuntar aquello que te preocupa y compartirlo con aquellos que están en tu casa, o bien con un profesional, y de esta manera seguro que las preocupaciones mitigarán.

Una última estrategia para que reduzcas tu preocupación, estés más atenta y mejore tu personalidad resiliente: deja de informarte sobre aquello que te preocupa. Es muy probable que te estés sobreexponiendo a la información de los medios, buscando casos parecidos en internet, haciendo que se trate de un monotema cuando hablas con tus familiares o compañeros… es momento de parar, porque esta información hará que aumente tu nivel de ansiedad y que te resulte difícil de manejar.

9. Sé activa

En casa estamos contenidos, pero la creatividad, inventiva, productividad, ingenio… no tiene límites. ¡Ahora es momento de que hagas cosas! La persona resiliente busca nuevos hobbies como la cocina, juega a juegos de mesa o los crea, hace tu propia página web, busca nuevas aficiones… ¡Esta canción de calle 13 seguro que puede ayudarte a entender esta idea! Una canción que nos habla de la importancia de no quedarnos quietos, de no parar, ¡de moverse! Como dice en una de sus letras: “si no tienes cuerpo, menéa las ideas!”.

10. Ten iniciativas

Como dijimos antes, ser resiliente es moverse y reinvertarse. Los trabajos han cambiado, las relaciones también, la perspectiva y forma de vida de lo que llamamos “primer mundo” ha cambiado, y nosotros mismo seremos quienes redefinamos esta nueva situación, por lo que ya puedes empezar a escribir y tener ideas sobre ello puede ser una buena iniciativa!

11. Sé independiente

Aprender a vivir contigo misma puede ser difícil, pero ahora es más necesario que nunca. La dependencia de los demás existe, pero la sobredependencia crea más estados de ansiedad e inseguridad. Planifica qué puedes cocinar por tu cuenta y arriésgate! Si has de hacer una tarea y tu pareja o familiares no pueden ayudarte, ¡busca por ti misma la solución y prueba!

Cuando hayas vencido la batalla a esta situación estresante y pases a ser una persona más resiliente, verás como las estrategias anteriores no fueron eficaces y, ahora más que nunca, probarás nuevas maneras de adaptarte!

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on linkedin
LinkedIn

RECURSOS DE INTERÉS

Que es la Resiliencia por ÁreaHumana

ARTÍCULOS RELACIONADOS

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

como reducir la ansiedad

10 Consejos sobre cómo reducir la ansiedad

10 Consejos sobre cómo reducir la ansiedad y sentirte mejor contigo misma

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Vamos a explicarte por qué es importante seguir estos 10 consejos sobre como reducir tu ansiedad. La ansiedad es una emoción que responde a una situación estresante y, por lo tanto, lo que sientes es totalmente normal, puesto que día a día nos estamos enfrentando a situaciones que generan ansiedad. Con estos 10 tips para reducir la ansiedad te ayudaremos tanto a identificar qué te genera estrés y cómo reducirlo.

Nuestro objetivo es que recuperes las riendas de tu vida, y la mejor manera de conseguirlo es siguiendo estos 10 consejos para reducir tu ansiedad:

  1. Deja de Informarte
  2. Has de ocuparte, no preocuparte
  3. Haz ejercicio físico
  4. Practica técnicas de relajación
  5. Cuida el sueño
  6. Socialízate
  7. Cuida la convivencia
  8. Jerarquiza tus prioridades
  9. Expresa tus emociones
  10. Acepta la situación que estás viviendo

#1 Deja de informarte

Cuando una persona presenta un estado de ansiedad continuado, no tiende a informarse sobre la ansiedad, sino a sobreinformarse. Es buen momento para que te preguntes: y el objetivo de informarte es… ¿tener más información? ¿exactamente para qué? ¿Esto me dirá cómo reducir la ansiedad?

Es bueno que estés informada sobre qué es la ansiedad, cómo aparece, qué eventos suelen propiciarla… siempre que ese conocimiento no te lleve a generar más pensamientos que te lleven al sufrimiento (personal o ajeno), a pensamientos catastrofistas, a que sientas que esta situación cada vez va a peor… porque entonces durante todo este tiempo tu objetivo de estar informada va a pasar a un segundo plano, para ser el primero el estar estresada.

Tu bienestar depende tanto de lo que haces como de la información que entra, y la información que puedas encontrar es, en muchos casos, totalmente alarmista, catastrofista y pesimista. Todo ello no ayuda a reducir la ansiedad, sino a aumentarla. Por ello te recomendamos que, cuanto antes mejor, puedas acudir a un profesional que te ayude a gestionar esta situación de ansiedad, te dé estrategias personalizadas sobre cómo reducir la ansiedad y puedas estar bien informada sobre qué es la ansiedad y cómo afrontarla.

Para ello será muy importante que primero tomes conciencia de cómo esta sobreinformación está afectando a tu sensación de pérdida de control y del aumento de alarma, y segundo que lleves a cabo estrategias de autocontrol para reducir esta continua búsqueda de información.

#2 Has de ocuparte, no preocuparte

Los síntomas que más aparecen son una mezcla del Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) y del ataque de pánico (AP). Ambos trastornos se relacionan con la ansiedad, y precisamente lo que buscamos es reducir la ansiedad.

El síntoma más característico del TAG es la preocupación. En este caso, tu preocupación se relaciona con la aparición del estrés por la indefensión que sientes tanto en el momento presente como por lo que pueda ocurrir más adelante. 

Algunos de los síntomas del AP son las palpitaciones (tu corazón late muy rápido), vértigos, desmayo y respiración dificultosa. 

Para tratar todo esto, tenemos dos herramientas básicas, una que te explicaremos aquí y otra que te explicaremos en el punto 3.

Para ocuparte es muy importante que tengas un planning semanal en el que indiques a qué hora levantarte, comer, cenar e ir a dormir. Esto serían los tres pilares pilares más relevantes para que empieces a hacer tu planificación diaria, y una vez tengas bien planificado qué hacer, tocará reorganizar las tareas de casa, cuándo dedicar un espacio al juego y entretenimiento, cuándo desconectar de las pantallas…

Las actividades que más te recomendamos son:

– Acabar de hacer las tareas pendientes: es un muy buen momento para acabar aquellas tareas de las que antes no tenías tiempo o simplemente no te apetecía hacer. Esto hará que aumente tu autoeficacia y tu sentimiento de dominio de la situación.

– Juegos en familia: la socialización es muy importante, y más con aquellos con los que compartes tantas horas.  

– Aprender a cocinar: la comida saludable es muy importante, y es una buena manera de desarrollar tu creatividad e inventiva.

– Nuevos hobbies: los hobbies te permiten estimular la creatividad, te fuerzan a mantener la atención de forma más activa que nunca y te hará sentir más realizada.

Todas estas actividades te permitirán estar ocupada, y no preocupada, con lo que conseguirás reducir la ansiedad.

#3 Haz ejercicio físico

Se ha estudiado los efectos que el ejercicio físico tiene sobre nosotros y se ha observado que tiene efectos positivos tanto a nivel físico como mental (mejora la autoestima, la atención, musculatura, permite la socialización, reduce la ansiedad…).

Todos estos efectos son de sobras conocidos, y ahora es más importante que nunca que lo lleves a cabo. Para ello tenemos multitud de canales de youtube que se adaptan muy bien a nuestra rutina y a nuestro nivel. El objetivo no es hacer más ejercicio que antes, ni ser profesionales, el objetivo es que te muevas. Además, entre otros efectos que se ha visto es que mejora el sistema inmune.

#4 Practica técnicas de relajación

Como hemos visto antes, uno de los síntomas que más se están repitiendo entre aquellos que presentan síntomas de ansiedad es la dificultad para respirar. Para ello, la técnica que más eficaz se ha demostrado es la respiración diafragmática. La respiración diafragmática será una estrategia clave para reducir la ansiedad.

Esta técnica te permite mejorar la oxigenación, te ayuda a mejorar la respiración, mejora tu capacidad pulmonar y sirve para tratar, aliviar o prevenir los ataques de pánico que, como hemos dicho antes, estos tienen los síntomas más parecidos a los que estás experimentando. A continuación te dejamos un vídeo donde explica muy bien cómo realizar esta respiración diafragmática, te recomendamos practicarla y después enseñarla a vuestras parejas, hijos, o familiares más cercanos. Puedes ver el vídeo de youtube aquí.

técnica relajación

#5 Cuida el sueño

Uno de los aspectos que más se agrava cuando estamos en situación de estrés es el sueño. Es primordial que lo cuides, porque es un indicador muy importante de tu estado de ánimo, además de que tiene efectos directos sobre tu atención, memoria, aprendizaje… Si no duermes bien, el día te va a resultar más pesado y difícil de sobrellevar, además de tener una implicación directa en dejar de hacer tus rutinas, ejercicios, aumentará tu mal humor… Y todos estos efectos secundarios te harán más difícil tu objetivo de reducir la ansiedad.

Para cuidar el sueño será importante, además de tener tu planning, practicar lo que se denomina la higiene del sueño. La higiene del sueño tiene que ver con todas aquellas actividades que se realizan antes de ir a dormir:

  • No fumes o consumas alcohol antes de ir a dormir
  • Evita hacer ejercicio aproximadamente unas 4 horas antes de ir a dormir
  • Atenúa las luces a medida que se acerca la hora
  • No te vayas a dormir más tarde de la hora programada
  • Disminuye el uso de las pantallas
  • Haz una rutina que recuerde que se va a dormir
  • Haz una cena que sea fácil de digerir
  • Levántate a la hora programada y no alargues la cama

#6 Socialízate

El ser humano es un ser social, y su gran desarrollo tanto intelectual como emocional ha sido gracias al trabajo cooperativo. Necesitas de la relación de los demás. Por ello es importante que te socialices, que te relaciones con los demás, y esto lo puedes hacer mediante quedadas, videollamadas, foros…

Recuerda que todos estos consejos buscan cómo reducir la ansiedad, por lo tanto, mientras llevemos a cabo estas llamadas hemos de intentar hablar de otros temas que no tengan que ver con la ansiedad, estrés, el evento estresante… y en caso de hablar sobre este tema, es importante hacerlo en clave de qué estrategias te pueden dar aquellos con quienes te relacionas.

#7 Cuida la convivencia

Sabemos que son semanas o días que por debido a la ansiedad pueden ser difíciles, pero la convivencia pasa a ser ahora un eje muy importante en el bienestar personal, familiar y social. Resaltamos:

  • Comunícate de forma asertiva
    • intenta evitar hacer comentarios o reproches que no llevan a nada.
  • Tolera las emociones de los otros:
    • Las respuestas de los demás a nuestro estado de ánimo pueden no ser del todo asertivas, y por ello hay que respetar esos momentos de crispación y ansiedad que tienen los de alrededor para después pedirles que sean también asertivos con nosotros.
    • Respeta los espacios íntimos: hay que destacar que es importante que todos en casa tengáis vuestro espacio, tanto físico (la habitación, la sala de estudio, la buhardilla…) como temporal (una hora para ti, levantarte antes de que se levanten los niños para disfrutar del desayuno…).
Sabemos que hay muchos más aspectos relevantes para mejorar la convivencia en casa, pero estos son primordiales para que la convivencia sea más llevadera, y de esta manera podremos controlar una variable que en muchos casos es una fuente significativa de ansiedad.

#8 Jerarquiza tus prioridades

En estos momentos es bueno que te hagas esta pregunta: y ahora, ¿qué es importante?. No puedes ir a todas, has de saber priorizar qué es importante, que es menos importante y qué no lo es. Una vez escuché a un padre decir: si vas a todas las batallas, perderás la guerra. Si intentamos ir a todas, no podremos reducir la ansiedad.

La flexibilidad para tolerar actitudes, comportamientos y despistes serán más importantes que nunca, porque te permitirá focalizarte en aquellos aspectos que creas más relevantes: la comunicación, la planificación diaria, la planificación de los gastos para la gestión económica… y uno de los más importantes, el #9.

#9 Expresa tus emociones

La ansiedad hace que se despierte en ti un seguido de emociones que te afectan a lo largo del día: la tristeza, la ira, la sorpresa… A continuación te proponemos unas pautas a seguir para aprender a expresar las emociones de la forma más asertiva y con ello conseguirás reducir aún más tu angustia y ansiedad.

  • Identifícalas: tenemos 6 emociones básicas, que se pueden aprender mediante el acrónimo MATIAS (Miedo, Alegría, Tristeza, Ira, Asco, Sorpresa). Hay mucha gente que le cuesta identificarlas, o bien porque no las siente o porque las confunde (miedo, tristeza e ira se confunden muy fácilmente). Es bueno que intentes tomar conciencia de cada una de ellas y que recuerdes cómo las experimentas.
  • Entiende qué significan para ti, qué sentido les puedes dar: cada emoción obedece a una interpretación de la situación. El miedo a lo desconocido, la ira a lo que consideramos injusto, la tristeza es el anhelo de lo que ya no podemos hacer (como es ir a comprar tranquilamente…). Cada emoción la puedes relacionar con una palabra, una idea, una situación… y seguro que para ti significará una cosa distinta a la de otra persona. Recuerda también que las emociones sirven para algo. ¿Para qué? El miedo es necesario para evitar el sufrimiento, la tristeza puede servir para valorar aquello que no tenemos… es importante que intentes dar un sentido o un motivo a cada emoción que sientes.

  • Compártelas con las personas allegadas: una vez has identificado la emoción, sabes qué significa, qué te está provocando y qué sentido tiene, por qué ha aparecido… es momento de compartirlo.

Cuando lo compartes te permite desahogarte a ti y permite que el otro te comprenda mejor. Tanto si estás en el trabajo como en casa, ¡compártelo! Sólo así podrás abrirte, te ayudará a reducir la ansiedad y dejarás que los demás, con sus miedos y sus alegrías, también se abran.

#10 Acepta la situación que estamos viviendo

Sólo si entras en contacto con la realidad, identificando tus emociones y aprendiendo cómo estás por dentro, podrás aceptar todo aquello que sientes así como aceptar todo aquello que hay fuera tuyo. Aceptarte sin juzgarte.

La aceptación de cómo eres, cómo funcionas, cómo reaccionas ante esta situación a la que nadie nos ha preparado, te permitirá conocerte más, avanzar, progresar y crecer como persona, porque el crecimiento no es sólo cuando estamos bien, sino también cuando estamos mal. Aceptarte es el motor que te permite después avanzar. ¿Hacia dónde? Eso sólo lo podrás elegir .

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on linkedin
LinkedIn

RECURSOS DE INTERÉS

ARTÍCULOS RELACIONADOS

ÚLTIMOS ARTÍCULOS