orientación psicológica

Características del Trastorno Negativista Desafiante y la importancia del vínculo

Todo el mundo tiene derecho a enfadarse; es legítimo discutir en ocasiones; a veces nos puede salir nuestra vena desafiante o vengativa… Intentemos que estos comportamientos sean, dentro de lo que cabe, lo más funcionales posibles. Si estás aquí es porque estás buscando información sobre el Trastorno Negativista Desafiante (TND); aquí podrás conocerlo mejor, entender por qué se comporta de esta manera y así poder ayudarlo.

Antes de iniciarnos en el Trastorno Negativista Desafiante, vamos a dejar dos datos epidemiológicos que nos resultan relevantes: la prevalencia estimada del trastorno es del 3,3% (esto significa que de cada 100 personas, al menos 3 cumplirían criterios para el trastorno) y que es más frecuente en el género masculino que en el femenino cuando son niños. Pero no así cuando son adolescentes o adultos.

¿Cuáles son las conductas desafiantes?

Las conductas desafiantes más frecuentes son:

  • Estado de ánimo enfadado o irritable, molestándose con facilidad
  • Sentirse enfadado y resentido
  • Discutir con los adultos o con quien representa la autoridad
  • Desafía o rechaza satisfacer una norma impuesta por la autoridad
  • Molesta a los demás deliberadamente
  • Culpa a los otros por su mal comportamiento o sus errores
  • Se muestra vengativo

En muchas ocasiones el niño o adolescente no se considera así como muchas veces los definimos: estado de ánimo irritado, parece que esté enfadado, que lleva la contraria y que en muchas ocasiones además de oponerse, también os desafía (tanto al profesorado como a padres y cuidadores).

Esta situación, además de no ser del todo realista, resulta muy frustrante para aquellos que les rodean.

Reñir no es la solución, castigar tampoco, culpabilizar menos… Pero el saber y comprender el trastorno SÍ que puede formar parte de ella.

En otras ocasiones, este niño o adolescente puede mostrar las conductas hostiles y agresivas del trastorno, sin problemas del estado de ánimo que se asocien, por ejemplo, a la depresión. Simplemente mostrará una conducta mucho más disruptiva y agresiva.

La historia del Trastorno Negativista Desafiante

Los niños con Trastorno Negativista Desafiante (TND) pueden haber tenido una historia parental hostil. A menudo es imposible determinar si fue el comportamiento del niño el que llevó a los padres a comportarse de un modo más hostil hacia el hijo, si la hostilidad de los padres condujo a los problemas de comportamiento del hijo, o si hubo una combinación de ambas cosas. 

Esta relación disfuncional con los padres o con los cuidadores tiene como base los problemas de gestión emocional de los niños con el trastorno. Estos niños tienen dificultades para gestionar sus emociones y, en muchas ocasiones, expresan la rabia, miedo o tristeza a través de la frustración y la agresividad hacia los padres, sobre todo a través de la frustración.

Tratar con ellos la identificación de las emociones y enseñarles a manejarlas de forma correcta, ayuda a mejorar el autocontrol y a conectar más con las emociones que sienten, facilitando una expresión emocional más adaptativa y, por consiguiente, reduciendo la agresividad y la actitud vengativa y desafiante hacia los cuidadores.

Gracias a este trabajo emocional conseguiremos reducir la frustración que sienten pero, ¿por qué se frustran y sienten aquello que les rodea tanto? ¿Por qué esa actitud vengativa y desafiante hacia los padres? La clave aquí está en cómo entienden ellos el vínculo.

El vínculo en el Trastorno Negativista Desafiante (TND)

En niños y adolescentes, el TND es más prevalente en las familias en que el cuidado de los niños está alterado por una sucesión de diferentes cuidadores y en las familias en las que el trato severo, inconstante o negligente es frecuente en la crianza de los niños. Es por ello que consideramos que el vínculo se encuentra gravemente afectado.

El niño con TND sólo entiende una manera de vincular con aquellos que tiene a su alrededor, y esta manera pasa por poner a prueba el vínculo. Cómo lo ponen a prueba? La ponen poniéndote a ti a prueba en cada circunstancia, llevándote la contraria y haciendo las mil y unas hasta que, muchos padres, acaban diciéndoles a estos niños que los llevarán a un internado o bien los profesores los amenazarán con expulsar de la escuela.

Por ello es muy importante trabajar las creencias que tienen estos niños con TND respecto al concepto del vínculo, qué entienden ellos, qué estrategias tienen para vincular, qué opinan de aquellos que están a su lado.

El trabajo de reconceptualización del vínculo será muy importante para que aprendan que estar con alguien no significa que el día de mañana puede no estarlo, sino precisamente al revés, que hay que luchar para que el vínculo siga presente a pesar de los problemas externos que puedan ocurrir.

No es inusual que los TND muestren síntomas únicamente en casa y sólo con miembros de la familia. Sin embargo, el grado de generalización de los síntomas es indicativo de la gravedad del trastorno.

Síntomas del Trastorno Negativista Desafiante

Los individuos con TND que muestran síntomas de enfado/irritabilidad suelen mostrar también las características conductuales. Estos síntomas conductuales se expresan, principalmente, a través de una conducta oposicionista inicial con arrebatos de rabia descontrolada cuando no pueden aceptar la frustración que les genera esa situación (al ponerles límites o al decirles que no, por ejemplo).

El DSM-5 nos ofrece dos datos que son muy interesantes para entender este trastorno: los síntomas pueden estar circunscritos en un único entorno (frecuentemente en casa) y no suelen considerarse ellos mismos como enfadados, negativistas o desafiantes. A menudo suelen justificar su comportamiento como respuesta a circunstancias o exigencias poco razonables. Estos elementos son relevantes de cara a entender la dificultad que tienen en muchas ocasiones de poder avanzar en su desarrollo evolutivo: no son conscientes de su visión sesgada y oposiciones a la sociedad, y no aceptan sus responsabilidades.  

Desarrollo y curso

Los primeros síntomas suelen aparecer durante los años preescolares y raramente más tarde de la adolescencia temprana.

A menudo el Trastorno Negativista Desafiante aparece antes del Trastorno de Conducta, especialmente en el subtipo infantil (los síntomas de desafío, discusión y venganza suponen un mayor riesgo de Trastorno de Conducta, mientras que los síntomas de enfado-irritabilidad suponen mayor riesgo de trastornos emocionales).

Las manifestaciones a lo largo del desarrollo parecen uniformes: niños y adolescentes con TND presentan un mayor riesgo de problemas de adaptación en la adultez, como conducta antisocial, problema de control de impulsos, abuso de sustancias, ansiedad y depresión. Muchos comportamientos asociados aumentan su frecuencia durante la etapa preescolar y adolescencia.

Factores de riesgo

Temperamental

Problemas de regulación emocional (niveles altos de reactividad emocional, baja tolerancia a la frustración, por ejemplo) predicen el trastorno.

Ambiental

Trato severo, inconstante o negligente en la crianza. Como vimos anteriormente, este es un factor relevante asociado a los problemas del vínculo.

Genéticos y fisiológicos

Frecuencia cardíaca y reactividad de la conductancia de la piel más bajas, reactivididad reducida del cortisol basal, anormalidades en el córtex prefrontal y amígdala. Pero al no diferenciarlos de los TC, no hay marcadores específicos para el TND.

Diagnóstico diferencial

Es importante hacer el diagnóstico diferencial del Trastorno Negativista Desafiante con el Trastorno de Conducta, el TDAH y los problemas del estado de ánimo.

Trastorno de Conducta (TC)

Los comportamientos del TC son más graves e incluyen la agresión a personas o animales, destrucción de la propiedad, patrón de robos y engaños. En el TND se incluye problemas de desregulación emocional (enfado e irritabilidad) que no se incluyen en la definición del TC.

Otros importanes con los que hacer el diagnóstico diferencial

  • TDAH
  • Trastorno Depresivo
  • Trastorno Bipolar
  • Trastorno de desregulación disruptiva perturbador del estado de ánimo
  • Trastorno explosivo intermitente
  • Discapacidad intelectual
  • Trastorno del lenguaje
  • Trastorno de ansiedad social (fobia social)

Comorbilidad

Las tasas de Trastorno Negativista Desafiante son mucho mayores en muestras de niños, adolescentes y adultos con TDAH, pudiéndose deber a la presencia de factores de riesgo temperamentales comunes.

El TND precede también al TC, si bien esto parece ser más frecuente en los niños del subtipo de inicio infantil.

También tienen un mayor riesgo de presentar trastornos de ansiedad y TDM, atribuido principalmente a la presencia de síntomas de enfado/irritabilidad.

Adultos y adolescentes con TND también muestran una mayor tasa de trastornos por consumo de sustancias, aunque no está claro si esta asociación es independiente e la comorbilidad con el TC.

El suicidio en el TND

El TND se ha asociado a varios trastornos como el TDAH y el Trastorno de conducta, pero más grave es la relación que tiene con el aumento del riesgo de intentos de suicidio. Además, con los estudios se ha visto que el TND se ha asociado con un aumento del riesgo de intentos de suicidio, incluso después de controlar los trastornos comórbidos. Es muy importante tener en cuenta este punto y, como decimos siempre, es de vital importancia no ignorarlo y que el profesional lo abarque con preguntas directas y concisas. Los intentos de suicidio tampoco son exclusivos del TND, también aparecen en la depresión infantil y otros trastornos.  

Recursos de Interés para el Tr Negativista Desafiante

Actualmente no se hace referencia a ningún límite de edad, ni mínima ni máxima, para diagnosticar el Trastorno Negativista Desafiante.

El actual manual diagnóstico de referencia, el DSM-V, especifica lo siguiente: En los niños de menos de cinco años el comportamiento del niño con Trastorno Negativista Desafiante debe aparecer casi todos los días. En los niños de cinco años o más, el comportamiento debe aparecer por lo menos una vez por semana. En ambos casos, los síntomas deben estar presentes durante al menos 6 meses.

El Trastorno Negativista Desafiante tiene una afectación en todas las áreas, siendo la escolar una de las más afectadas (junto con la familiar).

Las recomendaciones que hacemos para manejar mejor esta situación son:

  • Que el profesorado esté informado de la situación actual (si hay un diagnóstico y qué características tiene).
  • Que tenga conocimiento de qué estrategias y qué objetivos se están trabajando (la comunicación con el resto del profesorado será muy importante para compartir las mejores estrategias).
  • Comentar las dificultades que aparecen en la escuela y que reciban ayuda de profesionales acerca de las técnicas que todavía no se hayan podido llevar a cabo (tiempo fuera, contrato conductual, manejo del tiempo, entre otras).

Entendemos que es complicado manejar según que situaciones, pero de nuevo repetimos una constante en este tipo de trastorno: es muy importante establecer un vínculo con el alumno y trabajar desde una perspectiva multidimensional (personal, relacional, académica…) y multiprofesional (padres, profesorado, profesionales, etc.).

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