orientación psicológica

La encopresis infantil, su origen y recomendaciones.

La encopresis infantil tiene que ver con la excreción de heces en lugares inapropiados. Hemos de tener en cuenta que esta situación no sólo es incómoda para vosotros como adultos, tanto para los padres como maestros u otros profesionales, sino también para él.

Ayudarlo, SIN castigarlo, es primordial, porque se trata de un aprendizaje aun no alcanzado. Esta premisa es importante tenerla en cuenta, puesto que lo que vamos a buscar es que el niño con encopresis infantil APRENDA a hacer sus necesidades allí donde sea adecuado.

La encopresis es un trastorno, más afectado en varones, que se relaciona con la incapacidad para hacer sus necesidades en lugares apropiados, y debido a varias causas, aguantan sus heces hasta que finalmente no pueden aguantar más y entonces hacen sus deposiciones encima o en un lugar inapropiado.

Los hitos del desarrollo se acaban alcanzando. , la encopresis infantil también se acaba superando.

Como supongo que habréis leído, hacerse caca encima puede ser una acción voluntaria o involuntaria, aunque de forma intencional es menos frecuente. Aun así, es importante que le preguntéis a vuestro hijo o alumno si lo hace de forma intencional o no, para descartar que no se dé una conducta oposicionista añadida a este problema. En caso de que se dé una conducta desafiante asociada, se podría dar el caso que estuviéramos hablando del Trastorno Negativista Desafiante.

Si las deposiciones se las hace encima, en la mayoría de las ocasiones es porque ya no aguanta más. Nos explicamos: la mayoría de las veces el niño tiene ganas de ir al baño, porque sabe que tiene que hacer sus necesidades allí, pero si no va es porque tiene ansiedad por ir al baño, o bien porque está realizando una actividad en ese mismo momento y esa situación le provoca una inquietud que no sabe cómo gestionar. El niño aguanta, aguanta y aguanta, hasta que ya no puede más.

Como hemos dicho, las ganas de ir al baño aparecen por la mañana pero lo va posponiendo, hasta que finalmente por la tarde empiezan esas primeras emisiones.

Si quieres saber más sobre la Encopresis Infantil, te recomendamos los artículos relacionados, o bien los diferentes apartados que hablan sobre el DSM, la evaluación, el tratamiento y la medicación.

¿Cómo ayudar a un niño con Encopresis?

Si quieres saber cómo ayudar a un niño con Encopresis, lo más importante es informarte sobre qué es la encopresis.

Si has llegado hasta aquí, ya tendrás una primera aproximación sobre la encopresis infantil y, por lo tanto, la mirada hacia un un niño o niña con encopresis ya será diferente.

Después, es importante que en el proceso de evaluación de la encopresis los profesionales hayan podido realizar bien el diagnóstico y, sobre todo, que hayan detectado si el niño además de encopresis tiene otro trastorno asociado.

Posteriormente, en cuanto al tratamiento de la encopresis, os recomendamos que leáis nuestro artículo para conocer de primera mano cuáles son los tratamientos que han mostrado más eficacia para tratar la encopresis.

¿Qué produce la encopresis infantil?

La encopresis infantil tiene una afectación muy negativa en el desarrollo bio-psico-social del niño.

La falta de conocimientos acerca de cuándo y cómo depositar las heces tiene por consecuencia más inmediata el rechazo de sus compañeros, así como de aquellas personas más cercanas. El rechazo generará, casi seguro, un malestar emocional que sólo servirá para agravar el problema.

Poner nombre y buscar una solución a esta problemática es de vital importancia para evitar repercusiones negativas futuras, porque el desarrollo del niño está en nuestras manos y, ofrecer un tratamiento eficaz y pronto, es fundamental.

Recursos de Interés para la Encopresis

La encopresis infantil tiene una afectación muy negativa en el desarrollo bio-psico-social del niño. La falta de conocimientos acerca de cuándo y cómo depositar las heces tiene por consecuencia más inmediata el rechazo de sus compañeros, así como de aquellas personas más cercanas. El rechazo generará, casi seguro, un malestar emocional que sólo servirá para agravar el problema.

Este malestar generará no sólo problemas en las relaciones, sino que también afectará al desarrollo educativo normal del niño, con una bajada del rendimiento y una peor actitud.

Es por ello que aquí el profesorado tiene un papel clave en detectar cuándo esto sucede, para comunicárselo al profesional que esté a cargo del caso y poder adoptar las medidas más adecuadas para restablecer la higiene.

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