En el caso de la Enuresis, el “Método de la Alarma” o “Pipí-Stop” es el tratamiento que ha demostrado más eficacia y además es el más utilizado. En la Encopresis, el mejor tratamiento es el médico-conductual.

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

El tratamiento de los Trastornos de la Excreción -también denominados Trastornos de la Eliminación- requiere de un trabajo multidisciplinar, es decir, atañe a profesionales de la pediatría, gastroenterología, psicología, entre otros.

Pipí-Stop: Tratamiento más eficaz para la Enuresis

En el caso de la Enuresis, el “Método de la Alarma” o “Pipí-Stop” es el tratamiento que ha demostrado más eficacia y además es el más utilizado.

Su eficacia se basa en el condicionamiento clásico, es decir, en la asociación entre el sonido de la alarma y la contracción del esfínter, para evitar así la micción. De esa forma, su objetivo principal es que el/la niño/a aprenda a responder al estímulo de plenitud vesical, es decir, de tener la vejiga llena, despertándose e inhibiendo la orina, evitando así que se dispare la micción.  

¿En qué consiste el Método de la Alarma?

Se trata de un aparato que se coloca en la cama o en la ropa interior y que consta de un sensor de humedad. Éste está conectado a una batería que activa un estímulo auditivo que se inicia por la pérdida de orina.

Procedimiento del Método de la Alarma

Antes de inicar el tratamiento, el/la niño/a debería poder disponer de una demostración de cómo funciona el aparato de alarma.

Cada noche, cuando ya esté acostado/a, hay que decirle que cuanto oiga sonar la alarma tiene que levantarse de la cama e ir al baño. También es útil animarlo a levantarse y dirigirse al baño él sólo, cada vez que se despierte de noche, aunque no sienta la urgencia de orinar. En el caso de que la alarma no despierte al niño/a, el adulto deberá dsepertarlo lo antes posible mientras la alarma contínua sonando. Después de que haya ido al baño, hay que desconectar el aparato, rehacer la cama y volver a conectar la alarma.

Normalmente, el sonido de la alarma inhibe el flujo de orina, incluso aunque el/la niño/a no llegue a despertarse. 

A continuación os damos las instrucciones específicas para aplicar el Método de la Alarma:

  1. No se recomienda la restricción de líquidos.
  2. Cuando suena la alarma, el/la niño/a la debe apagar e ir al baño.
  3. Después tiene que hacer la cama y reconectar el aparato.
  4. Es muy importante reforzar los logros conseguidos y evitar los castigos.
  5. Continuar con estos pasos mínimo hasta conseguir 14 noches consecutivas sin mojar la cama.
  6. Para evitar recaídas se utilizan dos métodos:
    • Sobreaprendizaje: cuando ya se ha conseguido 7 noches consecutivas sin mojar la cama haciendo una ingesta normal de líquidos, se trata de incrementar la cantidad de agua bebida justo antes de acostarse. Esta práctica se mantendrá hasta que se consigan otras 7 nochas consecutivas secas momento en el que se retirará la alarma y se suspenderá la ingestión extra de líquidos. Es el método que se ha demostrado más útil.
    • Retirada gradual de la alarma.

Eficacia del Método de la Alarma

En un estudio realizado por Berman y Abramson el año 1994 se demostró que el porcentaje de niños sin enuresis al final del tratamiento con la Alarma era del 62% y del 47% en el seguimiento.

Además, si se combinaba el método de la Alarma con otros procedimientos, los porcentajes de eficacia aumentaban hasta el 72% al final del tratamiento y el 56% en el seguimiento.

Intervenciones mixtas, médico-conductuales: Encopresis Tratamiento

La práctica habitual de abordar la Encopresis es mediante intervenciones mixtas, es decir, médico-conductuales.

Los métodos conductuales específicos tienen como objetivo prioritario enseñar, aumentar y mantener las conductas que intervienen en la continencia: discriminar las señales fisiológicas que preceden a la defecación, responder lo antes posible a estas señales, acudiendo al lugar indicado, el baño, y sentarse en el inodoro y relajar el esfínter para permitir la expulsión de las heces. Lo que se pretende es que el niño aprenda una rutina defecatoria que le permita funcionar con autonomía sin ensuciarse, para lo cual se enfatiza la necesidad de defecar a diario.

Las estrategias terapéuticas habituales para conseguir dichos objetivos son las siguientes

Reforzamiento Positivo

El reforzamiento positivo es el método conductual más utilizado. Con el fin de promover hábitos defecatorios regulares y saludables, se ha empleado para incrementar y mantener tres tipos de conducta:

  • Sentarse en el váter en momentos prefijados.
  • Defecar en el inodoro.
  • Permanecer limpio.

Técnicas de Castigo

Aunque se ha debatido mucho sobre la idoneidad de las técnicas de castigo para corregir la encopresis, se han utilizado algunas de las siguientes estrategias:

  • Higiene personal y limpieza de la ropa sucia.
  • Práctica positiva: consiste en practicar las respuestas correctas inmediatamente después de los errores. Por lo tanto, se trata de ir al baño repetidas veces.
  • Coste de respuesta: retirada de privilegios.
  • Tiempo fuera de reforzamiento: consiste en privar al niño/a de obtener reforzamiento.

Entrenamiento en el uso del baño o en hábitos de defecación

El entrenamiento en el uso del baño o en hábitos de defecación es un procedimiento multicomponente en el que intervienen el reforzamiento positivo, el control de estímulos, instigadores, desvanecimiento, manejo del ambiente, etc.

El objetivo central del entrenamiento es enseñar al niño a sentarse de forma regular en el inodoro después de cada comida principal unos 10-20 minutos.  

Biofeedback

Se utiliza en el caso de haber contracción paradójica del esfínter con el objetivo de aprender a relajarlo.

Entrenamiento en habilidades relacionadas

Hablamos, por ejemplo, de relajación muscular, conductas de higiene, expresiones verbales de excusa, etc., y diversas estrategias destinadas a disminuir las reacciones emocionales adversas.

 

Bibliografia

Pérez Álvarez, M et al. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces III. Infancia y adolescencia. Madrid: Pirámide.

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