Diferencias entre una persona proactiva y una reactiva.

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

En el artículo de hoy tenemos como objetivo dar a conocer la actitud que adopta una persona proactiva en comparación con la que suele tener una persona reactiva. Vamos a conocer, primero de todo, en qué consiste cada uno:

Persona proactiva

Se considera una persona proactiva aquella que tiene capacidad de, lo que se conoce coloquialmente, “tomar las riendas de su propia vida”.

En este artículo de Emilio Valcárcel encontramos ejemplos de comportamientos de personas proactivas:

  • Definir cuál es tu actitud cuando estás privado de aquello que deseas.
  • Actuar según el propio criterio e iniciativa.
  • Poner límite a las consecuencias que se derivan de lo que vivimos. Eso es, tener la capacidad de decidir hasta qué punto te ves afectado por las circunstancias externas. Por ejemplo, vivir un despido laboral puede afectarte a muchas dimensiones, pero puedes afrontarlo proactivamente decidiendo tú mismo cuándo y cómo volver a buscar trabajo, sin dejarte llevar por la situación.

Todo eso implica disponer de un locus de control interno, es decir, considerar que los resultados de tus propias acciones dependen de éstas mismas y no únicamente de factores externos.

Además del locus de control interno, las personas proactivas se caracterizan por ser: optimistas, resilientes, elevada autoconfianza, autoeficaces, disfrutan con retos nuevos y tienen capacidad de buscar apoyo cuando lo necesitan.

Persona reactiva

Por el contrario, una persona reactiva es aquella que actúa reaccionando a las circunstancias externas. En muchas ocasiones, esta reacción se da sin haber previsto o anticipado lo que podría haber sucedido, adoptando así una actitud totalmente pasiva. 

Siguiendo con el ejemplo del despido laboral, una persona con una actitud reactiva se comportaría de forma indefensa, dejándose guiar por las emociones y sin asumir responsabilidad en la situación, comportamiento que le dificultará aprender de las experiencias vividas.

Las personas reactivas se caracterizan por tener más dificultades para adaptarse a nuevos contextos, ser más pasivos y ser menos eficientes. 

Conclusiones

Al diferenciar este tipo de personas podemos observar distintos patrones de comportamiento que adoptan y que condiciona gran parte del funcionamiento diario. En este sentido, ante una situación estresante, una persona proactiva desarrollará diferentes estrategias de afrontamiento y adoptará actitudes para mitigarla. En cambio, una persona reactiva muy probablemente adoptará una posición de espera y de incontrolabilidad.

En nuestra práctica clínica, hemos detectado como las personas con sintomatología ansiosa-depresiva tienden a mostrar una actitud más reactiva ante sus circunstancias vitales, mientras que las persones proactivas consiguen mejor estado de ánimo.

Dos claves para trabajar la estrategia proactiva es promover el autoconocimiento y conocer cómo pueden limitarnos nuestros propios pensamientos.

Observaciones

A lo largo del post hemos tenido en mente el dilema sobre si mencionar “persona proactiva/reactiva” o “actitud proactiva/reactiva”. Este dilema surge de considerar que una persona puede ser proactiva o reactiva pero que depende de la circunstancia que viva, la actitud que adopta puede ser diferente de la tendencia de esta persona.

Concretamente, con eventos no normativos o considerados muy estresantes porque escapa de las experiencias del ciclo vital, se puede actuar de forma reactiva debido a la no preparación del ser humano ante dichas situaciones; por ejemplo, ante la muerte de un hijo, una violación, una catástrofe natural, entre otras.

Aun así, hemos querido diferenciar entre una persona proactiva y una reactiva dado que no queríamos dar lugar a confusión.

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