La creatividad en las personas debe entenderse como una característica perteneciente a la personalidad, que se asocia igualmente al rendimiento.

Orientación Psicológica

Orientación Psicológica

Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Como creatividad se le define a una característica de los seres humanos, a la cual se le ha dado un tratamiento bastante importante en la sociedad.

La creatividad y todo lo que comprende se ha venido estudiando, a profundidad, desde mediados del siglo pasado, debido a que es un tema sumamente profundo.

Ser creativo ya no se considera únicamente un sinónimo de original. Al contrario, el término creativo suele verse muy comúnmente en las ofertas de empleo en donde se solicitan personas “creativas” o interesados en ocupar puestos de “creativos”.

En la política, muchos creen que se amerita de creatividad para atender y dar solución a los problemas actuales y venideros.

La creatividad va más allá de un simple nombre para definir a un comportamiento o capacidad psicológica. Al contrario, abarca un campo tan amplio, pero pese a décadas de estudio e investigación ha sido prácticamente imposible llegar a un consenso sobre la creatividad al momento de relacionarla como un rasgo psicológico positivo.

Detalles de interés

Para muchos psicólogos, especialistas y educadores, la creatividad podría explicar diversos fenómenos vinculados al rendimiento, que no se limitan únicamente al grado de inteligencia que tenga una persona en particular.

En tiempos anteriores, se creía que la creatividad era una especie de “don” que poseían algunos individuos, ya que se creía que eran aptitudes muy escasas y poco comunes en la población general. Esa idea cambió por completo en la década de los 60 del siglo pasado, gracias a los estudios realizados por diversos intelectuales.

Esto significó un giro radical en el tratamiento de esta característica. A partir de los años 70, comenzó un gran impulso en los sistemas educativos de todo el mundo, no solamente en el estudio de la creatividad, sino también en la creación de diversos programas para ayudar a los niños a desarrollar esta habilidad.

Las investigaciones han permitido determinar que, en mayor grado que la inteligencia, la creatividad es una característica en la cual se entremezclan los efectos de las capacidades, con otros elementos relacionados con el carácter y el temperamento de los seres humanos.

En base a lo antes expuesto, la creatividad en las personas debe entenderse como una característica perteneciente a la personalidad, que se asocia igualmente al rendimiento.

 

El concepto de creatividad

Un reconocido experto en la materia, Ross Money, decía que, para entender el concepto de la creatividad, debían tomarse en cuenta cuatro situaciones particulares.

Estas son:

1 – El entorno en el que surgió o se observó la creatividad. 

En ella, se incorporan todos los ingredientes que conforman una situación en particular. Este aspecto es sumamente valioso para los planes de desarrollo de la creatividad en los centros de educación, puesto si bien existen algunos elementos que pueden propiciar una expresión de creatividad, hay otros que la limitan o impiden.

2 – Lo que involucra o en qué consiste, como, por ejemplo, una idea, objeto, solución o teoría, con el objeto de aplicarse a una tema o situación particular.

Para poder juzgar esta expresión de creatividad, se utilizan los criterios que establecen especialistas o expertos, aunque es importante dejar claro que no hay uno que sobresalga más que otro para determinar si realmente una creación es creativa, y en qué nivel.

Es precisamente esta faceta la que deja clara una de las grandes dificultades que rodean al estudio de la creatividad desde el área científica. 

3 – El modo de desarrollo, que incluya los procesos mentales que integran el pensamiento creativo.

La mayoría de los estudios se ha centrado en el concepto de creatividad como un conjunto de procesos y comportamientos mentales que se emplean para solventar una situación, en algunos casos, jugando un papel más importante que el grado de inteligencia.

4 – La persona que manifiesta la creatividad, en base a sus características psicológicas.

En esta, se considera a la creatividad como una característica o atributo psicológico de los seres humanos. 

En ese sentido, estipula que se debe tomar en cuenta el rol que proporcionan varios elementos, tales como la personalidad, la variabilidad en el empleo del pensamiento creativo, y la motivación.

En los ámbitos académicos, se ha podido comprobar en individuos que el buen rendimiento puede estar asociado a la creatividad o a la inteligencia. La creatividad permite predecir con mayor facilidad el rendimiento que tendrán las personas en su entorno cotidiano mucho más que la inteligencia. 

Tras años y años de debates, el psicólogo británico Philip Ewart Vernon (1905 – 1987) afirmó que tomando en cuenta las posiciones de expertos a lo largo del tiempo, era posible lograr un consenso sobre el concepto, que ha sido uno de los más adoptados y adecuados. 

Vernon ideó el siguiente concepto: La creatividad es la capacidad que tiene un individuo para desarrollar nuevas ideas, reestructuraciones, descubrimientos, objetos o invenciones, que sean validados por los expertos como elementos claves en el arte, tecnología o la ciencia.

Tanto el valor como la utilidad del producto o invención, se consideran propiedades de la creatividad, aunque estas puedan modificarse con el paso del tiempo. 

El psicólogo y pedagógico natural de Estados Unidos, David Paul Ausubel, apuntó en el año 1978 que la dificultad para establecer un concepto único de creatividad partía del problema es que no se había logrado diferenciar de manera clara entre la percepción de la creatividad de un número de rasgos, o de la posición de un “don” en determinadas personas. 

Esta dificultad puede compararse con la que surge al momento de definir a la inteligencia como una suma de propiedades o características de las conductas inteligentes, o como un rasgo.

Procesos psicológicos

Debido a que la creatividad es un fenómeno muy complejo, resulta sumamente difícil establecer una definición concreta. 

El psicólogo estadounidense Paul Torrance (1915 – 2013) consideraba que se necesitaba tener una definición adecuada para poderse estudiar de manera científica.

En base a ello, el experto optaba por definirla en base a los procesos psicológicos involucrados, y definía al pensamiento creativo al mecanismo mediante el cual una persona podía percatarse de problemas o situaciones adversas.

Existen algunos conceptos que guardan una relación directa con la creatividad. Estos, ligados también a la conducta, son:

  1. Talento: Aptitud mental o física que tiene un ser humano para llevar a cabo una actividad o labor.
  2. Genialidad: Capacidad con la que cuenta una persona para idear o crear cosas.
  3. Superdotación: Persona con un coeficiente intelectual notablemente alto en relación a otros
  4. Prodigio: Característica que supera los límites de la naturaleza, en torno a cualidades y capacidades que muestra un determinado ser humano.

Evaluación de la creatividad

Para poder acercarse hacia lo que realmente significa la creatividad, es necesario conocer cómo mediar y evaluar esta propiedad de los seres humanos.

Es bien sabido que la evaluación de la creatividad puede asemejarse en algunos aspectos a las pruebas de inteligencia. 

En estas evaluaciones, se suelen realizar una serie de preguntas o planteamientos, a los cuales la persona objeto de estudio debe responder.

Sin embargo, es importante dejar claro que el criterio que se utiliza para medir las respuestas de las pruebas de creatividad es totalmente diferente a los empleados en las evaluaciones de inteligencia.

La característica de mayor valor de una respuesta en materia de creatividad está relacionada con la espontaneidad, más que de la mera inteligencia. 

Y es que, en las pruebas de creatividad, se buscan reacciones espontáneas que permitan determinar cómo es el actuar de los sujetos fuera de los ambientes de evaluación.

Si bien es cierto que los test de creatividad tienen la posibilidad de determinar si una persona o no cuenta con estas características, estos no permiten determinar si alguien es más o menos creativo que otro.

Para la evaluación de la creatividad, se suelen utilizar tres métodos con resultados sumamente efectivos.

  1. Las pruebas de Guilford: El psicólogo estadounidense Joy Paul Guilford (1897 – 1987) evaluaba la creatividad en torno al número y la calidad de respuestas que se ofrecen de acuerdo a criterios asociados a la flexibilidad, fluidez y la originalidad. A Guilford se le considera como uno de los propulsores del estudio de la creatividad.
  2. Los tests de Torrance y otros: Consiste en hacer una prueba a una persona en la cual se le muestran objetos específicos, como pueden ser artículos de oficina o del hogar, y se les conmina a brindar soluciones para mejorar sus funcionalidades. En base a estas pruebas, surgió otro estudio de Jacob Getzels y Philip Jackson (en 1962) que añadían evaluaciones relacionadas con la asociación de palabras.
  3. Cuestionarios o auto informes: A través de estos, se les solicita a las personas objeto de evaluación su valoración acerca de un adjetivo o una pregunta que identifican a los seres creativos.

Creatividad, inteligencia y personalidad

En los tiempos recientes, la vinculación entre la creatividad y la inteligencia divide a los expertos, ya que algunos defienden que ambas están ampliamente relacionadas.

La conducta creativa tiene que ver con el producto de una interacción compleja entre un ser humano y una determinada situación, en la cual también tengan una influencia aspectos biográficos, históricos y similares de la persona.

La creatividad puede ser de múltiples maneras, y presentarse de formas diferentes, debido a las infinitas combinaciones entre tipos de estilo, inteligencia y personalidad.

El prototipo de una persona creativa

Según la mayoría de expertos que han estudiado la creatividad, la relacionan en su forma científica o artística con personas inteligentes, con un coeficiente intelectual por encima de 120.

Otros estudios han vinculado a las personas creativas con otras conductas en su vida diaria. Dentro de ellas, se encuentran: independencia de acción y pensamiento, devoción o adicción al trabajo, flexibilización, y motivación o impulso por la originalidad.

No obstante, es importante aclarar que existen diferencias entre la creatividad científica y la artística. Una de ellas es que, en la primera, toma mucha importancia el conocimiento previo, mientras que en la segunda no juega un rol tan vital.

En estudios realizados a personas creativas, usualmente se les pregunta que cómo se definen a sí mismos. Sus respuestas suelen incluir adjetivos tales como: curiosos, ambiciosos, activos, entusiastas, complicados, independientes e idealistas.

El psicólogo estadounidense Robert J. Sternberg (1949 -) puntualizó en un estudio en el año 1985 que las personas creativas poseían las siguientes características:

  1. Ausencia de convencionalismos: Son personas, en la mayoría de los casos, poco ortodoxas, y con el espíritu libre.
  2. Integración: Capacidad para combinar diferentes informaciones, aunque no estén relacionadas.
  3. Imaginación y gusto estético: Personas con la capacidad de apreciar y poner en práctica expresiones artísticas, como la composición de música, la escritura, o la pintura, etc.
  4. Decisión y flexibilidad: Individuos que sean capaces de realizar decisiones una vez evaluados los pros y contras; y con capacidad para modificar la dirección.
  5. Perspicacia: Tener noción de las normas sociales que rigen a una relación.
  6. Interés y motivación por el reconocimiento de los demás: Son personas que le dan mucho valor al interés que otros tengan sobre ellos, y que al mismo tiempo son enérgicos y se establecen objetivos claros.

Al comparar estos conceptos de la creatividad con la inteligencia, queda claro la presencia de elementos de naturaleza diferente (como, por ejemplo, la ausencia de convencionalismos y la preferencia por las expresiones artísticas).

Modelo de Eysenck

El psicólogo inglés Hans Jürgen Eysenck (1916 – 1997) planteaba que existe una disposición neurológica en los seres creativos, que permite el surgimiento de la inhibición cognitiva (la capacidad de control de respuestas automáticas para proporcionar reacciones basadas en el razonamiento y la atención).

Este experto afirmaba que la creatividad podía cuantificarse, y solía asociarla con la genialidad.

Según el modelo de Eysenck, existen tres dimensiones a través de las cuales se pueden describir la personalidad. Estos son:

  1. Psicoticismo: Los individuos con puntuaciones altas en estas categorías suelen ser egoístas y frías ante situaciones de peligro
  2. Neuroticismo: Las personas con puntuaciones altas en esta dimensión suelen presentar variaciones frecuentes de humor, y en gran parte del tiempo pueden estar deprimidos o ansiosos.
  3. Extroversión: Son sociales, desinhibidos, dominantes, activos y habladores.

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