La importancia de ir al psicólogo durante la pandemia a fin de sobrellevar cada una de las situaciones sociales, familiares y laborales que ha generado la crisis sanitaria internacional.

Orientación Psicológica

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Según un estudio realizado por Ipsos para el Foro Económico Mundial, más de la mitad de los españoles afirma que su estado emocional y su salud mental han empeorado desde el inicio de la pandemia. A día de hoy, España es el cuarto país del mundo en el que más ha empeorado la salud mental en 2021. Desde los colegios de psicología y las entidades de salud mental remarcan la importancia de ir al psicólogo durante la pandemia a fin de sobrellevar cada una de las situaciones sociales, familiares y laborales que ha generado la crisis sanitaria internacional.

No hay ninguna duda de que la salud mental de la sociedad se ha visto afectada como consecuencia de la crisis sanitaria generada por la pandemia del COVID-19. Los profesionales de la psicología alertan de que debe ser considerada como una prioridad, especialmente en el ámbito de la salud mental de médicos, enfermeras y personal que está en lo que se denomina la primera línea, explican los profesionales.

En zonas especialmente castigadas por las denominadas olas, explica Nuria Juanola, que ejerce como psicólogo en Mataró, esto es más evidente. La profesional asegura que, desde el final de la primera ola, ha aumentado la demanda de información y servicios profesionales para tratar de paliar lo que ahora se denomina fatiga pandémica. Término que está reconocido tanto por la OMS como por la Organización de Naciones Unidas en su informe sobre el grave impacto en la salud mental de la pandemia.

Las mujeres llevan el mayor peso

No es la primera vez que las autoridades en salud mental advierten las consecuencias directas entre crisis sanitaria y empeoramiento de la salud mental. Especialmente entre las mujeres y los jóvenes, grupos de edad que soportan más la carga asociada al cuidado, renuncia y miedo a perder el trabajo, y, en consecuencia, están más expuestas a las repercusiones económicas a corto y medio plazo.

En el caso de los jóvenes, además, incluye un componente social básico para la conformación de su personalidad: se han visto privados de numerosas actividades deportivas y sociales, como salir con sus compañeros, lo que ha generado en una sensación de aburrimiento y apatía que puede ser un caldo de cultivo muy peligroso para la explosión de adicciones y comportamientos violentos. En los menores, por ejemplo, se ha registrado un importante incremento de casos de trastornos alimentarios y cuadros depresivos.

El riesgo de una ola asociada a problemas de salud mental

La angustia psicológica generalizada en las poblaciones afectadas debido tanto al virus, la muerte, o la propia infección, como a las consecuencias del aislamiento físico, y el aumento de información errónea o fraudulenta en los medios constituyen importantes fuentes de angustia para todos los segmentos de edad. En países como en España ya se han registrado niveles de síntomas de depresión y ansiedad superiores a los habituales, en todos los grupos de edad.

Algo que ya se vio durante la crisis económica de 2008, cuando aumentaron los suicidios y el uso de sustancias como drogas o antidepresivos. La Organización Mundial de la Salud ha alertado de que es cada día más probable que la última ola de la pandemia esté relacionada con la salud mental en forma de Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT), algo en lo que coinciden los psicólogos de Mataró del gabinete de Nuria Juanola.

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