Trastorno de Estrés Postraumático: síntomas, criterios diagnósticos, evaluación y tratamiento.

Orientación Psicológica

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

De acuerdo a datos de UNICEF, tan sólo en el año 2019 aproximadamente 41 millones de niños fueron afectados directamente por desastres naturales, crisis económicas, emergencias y conflictos armados a nivel mundial.

Esto significa un aumento sustancial con respecto a datos de otras épocas, pues la frecuencia de estos eventos “horribles” aumenta conforme pasan los años. 

Durante los años 90, algunos investigadores como Nados, Pynoos, Fairbanks y Frederick indicaron que el porcentaje de los niños que desarrollan trastorno de estrés post traumático (TEPT) después de un evento de este tipo podría ascender hasta el 74%.

Si las matemáticas no fallan, esto refleja una verdad incómoda: al menos 30 millones de niños podrían haber desarrollado TEPT durante 2019.

Esta cifra es una mera suposición, sin embargo no deja de ser alarmante la relevancia que adquiere para los profesionales y la comunidad el saber los detalles sobre este trastorno que, como ya pudimos ver, se vuelve cada vez más común.

Vamos a conocer lo más importante acerca del TEPT en niños. ¡Seguro que te servirá de mucho!

Suceso provocador de estrés postraumático

El Trastorno de Estrés Post Traumático es un tipo de trastorno de ansiedad que, tanto en niños como en adultos, se caracteriza porque tiene origen en un suceso provocador o desencadenante de los síntomas.

Estos eventos son descritos por muchos autores como “horrendos” y no podemos estar más de acuerdo, algunas de las experiencias que pueden provocar un TEPT son:

  • Desastres naturales
  • Accidentes
  • Abuso sexual
  • Violencia o maltrato
  • Experiencias de peligro real, donde pudo haber un compromiso vital

Además, el haber sido testigo de un evento de esta índole igualmente puede desencadenar los síntomas de este trastorno. Sin embargo, un criterio indiscutible para su diagnóstico es que el evento haya sucedido.

Síntomas del TEPT

Las manifestaciones de este trastorno no necesariamente se inician al poco tiempo, ya que pueden aparecer en cualquier momento de la vida. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, en caso de que los síntomas aparezcan después de seis meses de la ocurrencia del suceso, se denomina como de inicio demorado.

Los síntomas presentes en este trastorno en niños incluyen:

  • Comportamiento desorganizado
  • Revivir el suceso traumático persistentemente, a través de pensamientos, sueños, percepciones, malestar psicológico al recordar el evento, etc.
  • Una fuerte actitud de evitación ante elementos relacionados con el suceso traumático.
  • Embotamiento
  • Insomnio
  • Irritabilidad
  • Dificultad para mantener la concentración

La evaluación y seguimiento del TEPT

A la hora de evaluar a un niño o una niña para determinar si padece de este trastorno, diversos autores han manifestado que no existen instrumentos válidos y fiables para este fin. Sin embargo, se han de tener en cuenta los criterios A, B, C, D, E y F para el diagnóstico de estrés postraumático.

Trastorno de Estrés Postraumático según el DSM 5

A. Exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza, en una (o más) de las formas siguientes:

    1. Experiencia directa del suceso(s) traumático(s).
    2. Presencia directa del suceso(s) ocurrido a otros.
    3. Conocimiento de que el suceso(s) traumático(s) ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo. En los casos de amenaza o realidad de muerte de un familiar o amigo, el suceso(s) ha de haber sido violento o accidental.
    4. Exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso(s) traumático(s) (p. ej., socorristas que recogen restos humanos; policías repetidamente expuestos a detalles del maltrato infantil).

Nota: El Criterio A4 no se aplica a la exposición a través de medios electrónicos, televisión, películas o fotografías, a menos que esta exposición esté relacionada con el trabajo.

B. Presencia de uno (o más) de los síntomas de intrusión siguientes asociados al suceso(s) traumático(s), que comienza después del suceso(s) traumático(s):

    1. Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso(s) traumático(s).
    2. Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el suceso(s) traumático(s).
    3. Reacciones disociativas (p. ej., escenas retrospectivas) en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso(s) traumático(s). (Estas reacciones se pueden producir de forma continua, y la expresión más extrema es una pérdida completa de conciencia del entorno presente.)
    4. Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s) traumático(s).
    5. Reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s) traumático(s).

C. Evitación persistente de estímulos asociados al suceso(s) traumático(s), que comienza tras el suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:

    1. Evitación o esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).
    2. Evitación o esfuerzos para evitar recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).

D. Alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso(s) traumático(s), que comienzan o empeoran después del suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:

    1. Incapacidad de recordar un aspecto importante del suceso(s) traumático(s) (debido típicamente a amnesia disociativa y no a otros factores como una lesión cerebral, alcohol o drogas).
    2. Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo (p. ej., “Estoy mal,” “No puedo confiar en nadie,” “El mundo es muy peligroso,” “Tengo los nervios destrozados”).
    3. Percepción distorsionada persistente de la causa o las consecuencias del suceso(s) traumático(s) que hace que el individuo se acuse a sí mismo o a los demás.
    4. Estado emocional negativo persistente (p. ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
    5. Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
    6. Sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.
    7. Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos).

E. Alteración importante de la alerta y reactividad asociada al suceso(s) traumático(s), que comienza o empeora después del suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:

    1. Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
    2. Comportamiento imprudente o autodestructivo.
    3. Hipervigilancia.
    4. Respuesta de sobresalto exagerada.
    5. Problemas de concentración.
    6. Alteración del sueño (p. ej., dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).

F. La duración de la alteración (Criterios B, C, D y E) es superior a un mes.

G. La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

H. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., medicamento, alcohol) o a otra afección médica.

Especificar si:
Con síntomas disociativos: Los síntomas cumplen los criterios para el trastorno de estrés postraumático y, además, en respuesta al factor de estrés, el individuo experimenta síntomas persistentes o recurrentes de una de las características siguientes:

    1. Despersonalización: Experiencia persistente o recurrente de un sentimiento de desapego y como si uno mismo fuera un observador externo del propio proceso mental o corporal (p. ej., como si se soñara; sentido de irrealidad de uno mismo o del propio cuerpo, o de que el tiempo pasa despacio).
    2. Desrealización: Experiencia persistente o recurrente de irrealidad del entorno (p. ej., el mundo alrededor del individuo se experimenta como irreal, como en un sueño, distante o distorsionado).

Nota: Para utilizar este subtipo, los síntomas disociativos no se han de poder atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., desvanecimiento, comportamiento durante la intoxicación alcohólica) u otra afección médica (p. ej., epilepsia parcial compleja).

Especificar si:
Con expresión retardada: Si la totalidad de los criterios diagnósticos no se cumplen hasta al menos seis meses después del acontecimiento (aunque el inicio y la expresión de algunos síntomas puedan ser inmediatos).

Métodos convencionales de evaluación del TEPT

Siempre resulta recomendable utilizar las herramientas de costumbre como entrevistas estructuradas y semiestructuradas al niño, en conjunto con las observaciones de padres y maestros, y teniendo en cuenta las estrategias previas de afrontamiento que el niño haya empleado hasta ese instante.

Las medidas psicofisiológicas también son un instrumento útil para el diagnóstico y evaluación del trastorno y, aunque es apoyado por diversos expertos como Blanchard, Pitman y Orr, no se tienen muchos estudios sobre su efecto en niños.

Estas medidas se aplican en conjunto con imaginación guiada y estimulación neutra intensa, a fin de contemplar las reacciones del niño y poder evaluarlas correctamente. De la misma forma, la observación directa en el entorno del niño es otra técnica extremadamente recomendable para el TEPT, aunque suele ser más costosa.

Tarea de Stroop

Una técnica particularmente útil en la evaluación para el TEPT o estrés traumático crónico es la tarea de Stroop, una medida diseñada para medir la cognición intrusa, y que puede usarse en infantes que ya sepan leer. En caso contrario, se puede recurrir a ilustraciones con colores. La tarea consiste en una verbalización del color de palabras

Por ejemplo: la palabra PIERNA escrita en color verde, el niño debe decir “verde” en vez de concentrarse en lo que dice el texto. Se debe evaluar el tiempo que tarda el paciente en verbalizar el color de las palabras que se relacionen con el evento traumático.

Tratamientos para el estrés postraumático

El principal tratamiento para el TEPT en niños es el conductual o cognitivo-conductual, a través de no más de 12 sesiones de terapia (a menos que sean niños muy pequeños) y donde es clave el compromiso de los padres como actores fundamentales en la recuperación del paciente.

Suele ser frecuente que exista una comorbilidad entre este trastorno y otros como la depresión o ansiedad. Si este es el caso, es importante que se trate cada uno por separado, para aumentar las probabilidades de recuperación completa.

En lo que respecta a las terapias, se basan en estrategias de exposición y afrontamiento, y algunos elementos como:

  • Ejercicios respiratorios y de relajación
  • Asignación de tareas
  • Ensayos, simulaciones o simulacros de situaciones neutras o amenazantes, dependiendo de la sesión
  • Retroalimentación constante entre sesión y sesión
  • Reconocimiento de los sentimientos y aceptación de los sucesos

Desde luego, es importante adaptar estas estrategias de acuerdo a la etapa de desarrollo en la que se encuentre el paciente, pues podrían no tener la misma eficacia si esto no se tiene en cuenta.

El conocimiento es la mejor forma de evitar imprevistos

¿Te interesa conocer más sobre psicología clínica? ¡No dejes de leer el resto del contenido de la página! Nos encanta mostrarte toda clase de información sobre los principales diagnósticos y trastornos.

Y como siempre: recuerda que la salud mental es igual de importante que la salud física ¡No dudes en buscar ayuda si sientes que la situación te está sobrepasando!

 

Bibliografía

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Caballo, V.E. (2012). Manual de psicología clínica infantil y adolescente, trastornos generales (vol 1.). Editorial: Pirámide.

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