Trastorno de la Personalidad por Dependencia o dependencia emocional: síntomas, evaluación y tratamiento

Orientación Psicológica

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.

Hoy hablaremos acerca del Trastorno de la personalidad por dependencia. Para entendernos, sería el caso de aquella pareja que no puede vivir sin estar pendiente de la otra, que necesita con desespero estar en compañía del otro para poder sentirse como ser humano y útil, llegando esta situación a unos niveles de dependencia emocional realmente disfruncionales.

Pero esto no sólo se limita a relaciones de pareja, sino también a interacciones de una madre con su hijo, y posteriormente, de ese mismo hijo con sus amistades o compañeros.

Esto es un claro ejemplo de lo que se conoce como Trastorno de la Personalidad por Dependencia, un trastorno sumamente interesante que en ocasiones puede pasar desapercibido, ignorando totalmente que el trastorno de dependencia emocional produce una significativa pérdida de la personalidad y disminuye la capacidad de decisiones.

No cabe duda de que el Trastorno de la Personalidad por Dependencia cada vez es más oído, sobre todo por el popular término “dependencia emocional”, que no es más que una variación de este trastorno.

Si quieres conocer más información acerca del Trastorno de la Personalidad por Dependencia o sobre la dependencia emocional, puedes continuar leyendo las características clínicas así como su tratamiento y evaluación. 

Trastorno de la Personalidad por Dependencia: características clínicas

El principal aspecto característico del Trastorno de la Personalidad por Dependencia es una necesidad generalizada y desmedida por recibir cuidados de otras personas (definición del Trastorno de la Personalidad por Dependencia del DSM V), algo que, desde luego, trae consigo una serie de problemas que impiden el desarrollo pleno del individuo en el ámbito social.

A la hora de emitir un diagnóstico, es importante saber reconocer ciertos aspectos llamativos que podemos encontrar al recibir un paciente con dependencia emocional en la consulta:

Son sumisos

Estos individuos muestran comportamientos generalizados de sumisión, generando un desmesurado apego y miedo a quedarse sin el apoyo o protección de las personas a su alrededor.

Es incapaz de tomar decisiones

A menos que cuente con el consejo de otra persona, al dependiente emocional le cuesta radicalmente tomar cualquier clase de decisión, incluso las más ordinarias como el color de ropa o cuál será su desayuno.

Esto no sólo se limita a decisiones triviales como esta, sino que se expande a elementos más trascendentes. Por ejemplo: suelen apoyarse en otros para decidir cuál será su trabajo, qué van a estudiar o con qué personas puede salir.

No expresa discrepancias

Cada vez que no está de acuerdo con las opiniones de las personas a su alrededor, estos individuos evitan exteriorizar sus pensamientos, ocultándolos durante el mayor tiempo posible con el objetivo de evitar ser rechazados. 

Esto se debe a que si expresara algo disconforme con lo que opinan el resto, la persona con dependencia emocional pensaría que podría generar un conflicto y, por consiguiente, un rechazo en el otro hacia sí mismo.

Carece de confianza en sí mismo

Los pacientes con dependencia emocional dudan de forma exagerada sobre sus capacidades y recursos personales, provocando que le sea extremadamente difícil dedicarse a planificar actividades de forma autónoma.

No soportan la soledad

Producto también de sus profundas inseguridades, estos individuos se sienten incómodos y desamparados cuando no están acompañados por nadie, todo a causa de la sensación de que son incapaces de cuidar de su propia persona.

Necesidad de estar siempre con pareja

En el instante en que estos pacientes finalizan una relación de pareja que resulte relevante, inician el proceso de búsqueda para encontrar otra persona en la que depositar las responsabilidades que tenía la anterior, y de esa forma recibir el apoyo que tanto desea.

El dependiente emocional se siente incompetente e indefenso

A raíz de su marcada propensión a depositar sus responsabilidades en otros a su alrededor, el dependiente emocional no se siente capacitado para afrontar situaciones extraordinarias a las que sin duda tendrá que enfrentarse en algún momento, contando con mecanismos de protección sumamente ineficaces.

A continuación os dejamos este vídeo explicativo acerca de las inseguridades que aparecen en el Trastorno de la personalidad por dependencia, antes de pasar a especificar los criterios diagnósticos del Trastorno de la personalidad por dependencia según el DSM V.

Trastorno de la Personalidad por Dependencia DSM V

El Trastorno de la Personalidad por Dependencia (DSM V) se caracteriza por:

A. Necesidad dominante y excesiva de que le cuiden, lo que conlleva un comportamiento sumiso y de apego exagerado, y miedo a la separación, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

1. Le cuesta tomar decisiones cotidianas sin el consejo y la tranquilización excesiva de otras personas.
2. Necesita a los demás para asumir responsabilidades en la mayoría de los ámbitos importantes de su vida.
3. Tiene dificultad para expresar el desacuerdo con los demás por miedo a perder su apoyo o aprobación. (Nota: No incluir los miedos realistas de castigo.)
4. Tiene dificultad para iniciar proyectos o hacer cosas por sí mismo (debido a la falta de confianza en el propio juicio o capacidad y no por falta de motivación o energía).
5. Va demasiado lejos para obtener la aceptación y apoyo de los demás, hasta el punto de hacer voluntariamente cosas que le desagradan.
6. Se siente incómodo o indefenso cuando está solo por miedo exagerado a ser incapaz de cuidarse a sí mismo.
7. Cuando termina una relación estrecha, busca con urgencia otra relación para que le cuiden y apoyen.
8. Siente una preocupación no realista por miedo a que lo abandonen y tenga que cuidar de sí mismo.

Si quieres saber más sobre el Trastorno de la personalidad por dependencia (DSM V) te recomendamos el siguiente libro donde relaciona el trastorno de la personalidad por dependencia con los criterios diagnósticos DSM V y con ejemplos propuestos por expertos en la materia:

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Trastorno de la personalidad por dependencia: tratamiento

El trastorno de la personalidad por dependencia es un trastorno que actualmente no tiene ningún tratamiento bien establecido, esto es, que no hay un tratamiento para la personalidad dependiente que sea aplicable en la mayoría de los pacientes que lo sufren. 

Aún así, a continuación os especificaremos los tratamientos y abordajes terapéuticos que han mostrado más eficacia para el trastorno de la personalidad por dependencia:

Terapia de valoración cognitiva de Wessler

Programa de Bornstein

Es un tratamiento desarrollado a partir de un enfoque psicodinámico, y presenta un corte intregativo (esto es, que integra diferentes disciplinas: se trata de lo que los clínicos denominamos integración asimilativa):

    • Terapia cognitiva
    • Terapia conductual
    • Corriente humanística
    • Corriente sistémica

Las técnicas que se utilizan en este programa para el trastorno de la personalidad dependiente son:

    • Entrenamiento en habilidades (tanto sociales como de afrontamiento)
    • Reestructuración cognitiva
    • Ejercicios psicodramáticos

Y clasifica los trastorno de la personalidad dependientes en 4 tipos:

    • Hostilidad
    • Ocultamiento
    • Conflicto
    • Indefensión

Terapia cognitivo conductual de Overholse y Fine

Los cuatro pilares que guían el tratamiento  de la personalidad dependiente con la terapia de Overholse son:

    • Dirección activa: busca que el paciente dependiente esté implicado en la terapia, se lleva a cabo un entrenamiento asertivo, hay un control de estímulos y se emplean tareas conductuales para casa
    • Autoestima: mediante la reestructuración cognitiva, las autoverbalizaciones de afrontamiento y la exploración psicosocial
    • Autonomía: a través del entrenamiento en solución de problemas, el método socrático y el fomento del autocontrol
    • Prevención de recaídas

Entrevista y evaluación al Trastorno de la Personalidad por Dependencia

Los individuos con Trastorno de la Personalidad por Dependencia no representan un reto serio para los profesionales a la hora de realizar la entrevista, dado que suelen mostrar comportamientos cerrados, respondiendo de forma fluida a las preguntas que se le formulan y mostrando grandes intenciones de cooperar en el proceso de evaluación. 

A pesar de esto, es importante recordar ciertos consejos prácticos a la hora de evaluarlos.

No hagas confrontaciones

Las características psicológicas de este individuo hacen que sea poco recomendable propiciar ambientes donde pueda haber confrontaciones, ya que estas pueden resultar incómodas para el paciente, llegando incluso a finalizar la entrevista de forma definitiva.

Mostrar comprensión 

Si bien puede resultar incongruente en algunas de sus declaraciones, es fundamental que el profesional transmita confianza y comodidad a la persona dependiente, evitando a toda costa culparlo o acorralarlo con algún tema en específico.

Si actuamos de esta forma, lo más probable es que el mismo paciente sea quien confiese sus temores a ser mal interpretado, ayudando a establecer un curso más cómodo para el resto de la evaluación.

Herramientas de diagnóstico

En la actualidad los instrumentos específicos para evaluar a este trastorno son escasos, aunque ciertas investigaciones indican que quienes lo padecen reciben puntuaciones altas en perfil depresión-psicastenia y en histeria, así como puntuaciones bajas en hipomanía y desviación psicopática en el cuestionario MMPI-II.

Adicional a esto, los investigadores Pincus y Wilson desarrollaron un inventario de 27 componentes, que se basa en el modelo de personalidad de Wiggins, enfocado en valorar tres dimensiones de la dependencia. Este inventario se llama 3-Vector dependency Inventory.

A pesar de que su utilidad clínica no se  ha aclarado del todo, y de que sólo se utiliza en un ámbito específico de investigación de la dependencia, este inventario se ha reportado como uno de los nuevos métodos efectivos para diagnosticar el Trastorno de la Personalidad por Dependencia.

Epidemiología del Trastorno de la Personalidad por Dependencia

Al igual que en todas las psicopatologías que hemos abordado en este blog, los datos exactos sobre los individuos afectados por el trastorno de la personalidad por dependencia. Esto no parece tener una solución próxima, teniendo en cuenta que los rangos oscilan entre el 2 y el 48% de la población psiquiátrica, dependiendo del estudio que se consulte.

Esta discrepancia tan grande podría ser ocasionada por la gran variedad de estudios que se realizaron al respecto utilizando datos anteriores a la publicación del anterior DSM. Esto afecta de forma significativa los resultados promediados de pacientes afectados con Trastorno de la Personalidad por Dependencia.

Otro dato que merece la pena ser mencionado es el número de enfermedades mentales que suele haber en comorbilidad con la dependencia emocional, dejando en claro que, de no recibir un tratamiento adecuado, puede tener consecuencias devastadoras para los pacientes y sus familiares.

Los principales trastornos que suelen desarrollarse como consecuencia de un Trastorno de la Personalidad por Dependencia son:

    • Trastorno depresivo mayor
    • Angustia con agorafobia
    • Trastornos disociativos
    • Fobia social
    • Trastornos somatomorfos
    • Trastornos por abuso y dependencia de sustancias.

Es así como queda patente la relevancia que cobra cada día más el trastorno de personalidad por dependencia dentro del grupo de trastornos que deben ser atendidos con suma importancia por profesionales capacitados.

Diagnóstico diferencial del Trastorno de la Personalidad por Dependencia

Si nos referimos a características generales, el Trastorno de la Personalidad por Dependencia comparte muchas de estas con otros trastornos, además de enfermedades médicas de carácter crónico. 

Por si fuera poco, es común que la dependencia surja como la principal distinción en diversos Trastornos de la Personalidad, por lo que puede resultar complicado si un paciente está cursando un trastorno dependiente o simplemente tiene elementos de dependencia en su personalidad.

En resumen: la parte fundamental que se debe identificar es si dichas conductas son consecuencia de algún suceso clave en la vida del paciente, como puede ser una discapacidad, relaciones problemáticas, contexto socio cultural restrictivo, entre otras.

La otra característica a tener en cuenta es si esta persona ha sido propensa a desarrollar conductas sumisas aun cuando su entorno propició las condiciones necesarias para desarrollar una total autosuficiencia.

Teniendo estos elementos aclarados, es momento de mostrarte algunos de los trastornos que más se confunden con el Trastorno de la Personalidad por Dependencia, así como las diferencias más remarcables entre ellos:

Trastorno de personalidad límite

El paciente límite muestra reacciones de ira y agresividad ante el abandono de quienes lo rodean, mientras que el dependiente solidifica más aún las conductas ya presentes de mansedumbre y sumisión. Aun así, las tasas de comorbilidad entre las dos psicopatologías ronda el 50%

Trastorno de personalidad por Evitación

Los elementos que comparten entre sí son los sentimientos de incapacidad e inferioridad, así como la hipersensibilidad y baja tolerancia a la crítica. Además ambos sienten la necesidad de ser reafirmados por algún tercero. Teniendo en cuenta estas similitudes, no resulta sorprendente que hasta el 50% de los casos presenta comorbilidad entre sí.

A pesar de esto, ambos se diferencian en que el dependiente se preocupa principalmente por encontrar a alguien que se ocupe de sus cuidados, mientras que los evitadores se preocupan en demasía por evadir cualquier situación que les presente una amenaza de humillación o rechazo.

En resumen: el paciente dependiente reacciona de forma poco efectiva ante las críticas, incrementando la sumisión y dependencia con cada confrontación directa, mientras que el individuo evitador reacciona distanciándose todavía más de las personas a su alrededor.

Trastorno histriónico de personalidad

Estos sujetos muestran siempre una expectativa por recibir algo de otras personas, ya sean halagos o recomendaciones, algo presente también en los pacientes dependientes. No obstante, los histriónicos son bastante más exagerados y dramáticos al expresar emociones, y carecen de las conductas constantemente sumisas que presenta el dependiente.

¿Cómo puedo prevenir la dependencia?

No resulta extraño encontrar la ya conocida afirmación de que los rasgos de personalidad se forman por variables medioambientales y genéticas. Es de esta manera que el Trastorno de la Personalidad por Dependencia guarda raíces intrínsecas en los estilos de crianza poco indulgentes.

Un padre que prohíbe a su hijo realizar actividades que impliquen autonomía, sólo está poniendo los cimientos para que el niño sufra de una dependencia que podría convertirse en patológica, con todos los problemas que esto acarrea.

Las mujeres: las grandes afectadas

Estos elementos también juegan un rol fundamental en el nacimiento de este trastorno, pues algunas culturas consideran que la sumisión y obediencia es normal y, en algunos casos, deseable. 

El teórico Gilligan muestra el argumento donde explica que, hasta épocas recientes, a las mujeres se les tendía a incentivar el tener conductas que las hicieran dependientes de terceros, por lo que tiene sentido que el trastorno fuera más común en mujeres durante los primeros años en que se estableció el manual oficial de diagnósticos psiquiátricos.

Teniendo en cuenta contextos similares, el trastorno dependiente podría ser simplemente una respuesta al condicionamiento social bajo el que se encuentra quien lo padece. Esto, para muchos, sólo complica todavía más la tarea de diferenciar entre rasgos dependientes de la personalidad y rasgos patológicos de dependencia.

Una clasificación necesaria

Los expertos Pincus y Wilson se dedicaron, hace ya varios años, a describir tres tipos de dependencia que pueden generar malestar en el individuo, quedando estipulados de la siguiente manera:

      • Dependencia sumisa: ubicada en el extremo más patológico, es la que muestra los rasgos del trastorno de personalidad por dependencia.
      • Dependencia explotadora: Posicionada en el segundo lugar, relacionada con la carencia de voluntad para manifestar descontento ante algún maltrato, asociada al apego patológico.
      • Dependencia amorosa: de todas, esta es la más cercana a la dependencia normal, relacionada con el apego seguro y las afiliaciones parentales.

 

Bibliografía

Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill

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